El día 19 de marzo emprendimos junto con mi esposo Emilio
y nuestra moto una Yamaha TDM 900 el primero de muchos viajes.
Salimos a las 6 de la mañana, apenas tomamos la ruta 11 Interbalnearia
nos sorprendió una espesa neblina que pronto con la llegada del amanecer
se convertiría en un hermoso día al igual que los siete restantes que
acompañaron el viaje.
Continuamos nuestro recorrido tomando ruta 2 hasta la 41 en Castelli y
así por la misma hasta la ruta 8. Recorriendo pueblo a pueblo llegamos
luego de 12 horas y casi 900km a la hermosa ciudad de Villa General
Belgrano. El cansancio de esa primera noche nos enseño que debemos
recorrer menos horas, la ansiedad del primer viaje y la falta de
experiencia nos jugaron en contra.
Al otro día, ya recuperados, un camino lleno de curvas y hermosos
paisajes (más que recomendable para tomar en moto) nos llevo al pequeño
y tranquilo pueblito de La Serranita donde solo podemos encontrar el
hotel donde nos alojamos, unas pocas casas y el majestuoso río Anizacate
con cristalinas aguas. Por su proximidad con Villa Carlos Paz pudimos
recorrer varias rutas y paisajes así como también tomar el camino de las
100 curvas que nos llevó al dique San Roque y a cruzarnos con
innumerables motos de pista locales que recorrían el camino en un día de
domingo.
Después de descansar y conocer nuevos lugares (ya habíamos ido en auto
pero en moto todo se ve diferente y más lindo, no?) nos dirigimos a
Merlo, San Luis por el camino de las Altas Cumbres, trepando por los
Comechingones, llegando después de 130km de recorrido a Mina Clavero y
así tomar una recta de muy buen asfalto y condiciones para arribar a la
provincia de San Luis y 5km mas nos llevarían a Merlo.
Merlo es una ciudad altamente recomendable para conocer, segura, donde
se duerme tranquilo cuando se deja la moto. Imperdible subir al Filo
recorriendo la ladera de la sierra entrecortada, con hermosos miradores
excelentes vistas panorámicas y la infaltable venta de artesanías y
quesos de campo. Luego de dos días y con ganas de volver con más tiempo
para recorrer nuevos lugares, emprendimos la vuelta tomando la ruta 1
hasta Río Cuarto y desde allí la 8. Y así derecho hasta la 41 llegando a
Lobos donde pasamos parte de la tarde y la noche para volver a Mar del
Tuyú al día siguiente, nuestros hijos Martín y Santi nos estaban
esperando y sobre todo mi suegra que había quedado al cuidado de ellos.
La moto solo nos dio satisfacciones; es segura, cómoda y confiable
Agradezco a mi esposo por haber comprado la moto para que podamos
disfrutarla juntos y por permitirme cada día ser su copiloto.
Hasta
el próximo viaje!
MARIANA BORRAZAS Y EMILIO HÉCTOR GARGIULO




¡Gracias, chicos!

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