Hola amigos. Soy fana de su página... me encanta y
aprecio muchísimo lo que hacen y lo que comparten con nosotros. Me
gustaría dejarles un humilde aporte. Un viaje que hice en moto este
verano para (si se puede) publicar en la sección "Tus Viajes".
Les
dejo mis saludos, felicitaciones y cariños de un motero lujanense. Un abrazo!
Ya estoy listo. Pedí salir antes de mi trabajo para terminar de
prepararme. Los nervios de punta. Asomo la nariz a la calle y recién ahí me
percato del clima. IMPECABLE para viajar. Depende de donde y en que, obviamente.
Yo iba a viajar en moto ese día. Me iba a ir a la Costa Argentina desde Luján
(Bs. As) con un primer destino San Bernardo del Tuyú, a bordo de mi moto roja
recién comprada, una Gilera FX-125 (en adelante “El Octubre Rojo” jejeje).
Desde mi ciudad son 428 kilómetros por el camino que yo había elegido. Tampoco
me adjudico la elección yo solo. Decidimos ir a San Bernardo con mis amigos,
para parar durante los dias que dure la travesía en el departamento que uno de
ellos tiene sobre Chiozza, la calle peatonal de esa ciudad. Salgo a la ruta y le
saco una foto al kilometraje de mi moto, como para conmemorar un momento
histórico. MI momento histórico. A los 26 kilómetros de viaje, mi primer
problema en ruta. ¡¡Que emoción!!. Jaja. Digo que fue una emoción porque sabia
que era algo insignificante lo que había pasado, solo se había desajustado una
pequeña pieza. Sigo viaje. A los 56 kilómetros hago mi primera parada en la
ciudad de Navarro . Primero para abastecer combustible, y segundo para comprar
los tornillos que me habían quedado en el kilómetro 26. Sigo viaje. Cantando.
Sonriendo. No podía creer lo que estaba viviendo. A los 88 kilómetros hago mi
segunda parada en la ciudad de Lobos .Aprovecho para estirar las piernas y
volver a cargar combustible. De vuelta a la ruta. De ahí pasaron 100 kilómetros
hasta que haga mi tercer y penúltima parada, a los 188 frené en General
Belgrano. De ahí en mas, seguí viaje. La ruta muy tranquila y yo, muy tranquilo
también. Se va acercando la autopista y ahí la tranquilidad empezaba a
desaparecer. Autos por doquier, imprudencia de sobra. Por suerte me esperan solo
unos 27 kilómetros hasta empalmar la ruta 63 que me llevará casi casi
directamente a mi destino.
Cuando llego a la Ruta Interbalnearia cuya primera playa es San Clemente del
Tuyú , sabía que me quedaban 46 kilómetros hacia San Bernardo. No sé lo que fue.
La emoción de saber que estaba por llegar, la locura por encontrarme con mis
amigos que me esperaban desde hace unos días, la agitación de la ruta que se
oscurecía y se empezaban a notar ciertos dejos de lo que fue un día espléndido y
luminoso. Repito que no sé lo que fue, pero le erré a la entrada y me metí cual
perro que le abren la puerta de calle, pero a San Clemente. Repito. Le pifié feo
y creí que ya había llegado. Jajaja Terrible. Se tornó más desconcertante cuando
me topo con Mundo Marino , establecimiento educativo y de entretenimiento que
está en San clemente del Tuyú, y ahí me dije “Acá no es”. Vuelvo a retomar la
ruta para ahora si, recorrer los últimos metros y llegar a San Bernardo.
Recepción inmensa de mis amigos y a empezar a disfrutar las vacaciones. Pasan
dos días y recibo un mensaje de texto de un amigo que estaba vacacionando en San
Clemente. Así que encendí el “Octubre Rojo” y me dispuse a ir a visitarlo. Pero
para esta vez, recorrer todas y cada una de las playas que dividen estos dos
destinos. Paro, conozco, visito, observo cada lugar. Santa Teresita , Aguas
Verdes, Las Toninas , fueron solo algunas de mis visitas. Obviamente gran parte
de esas paradas son para seguir fotografiando esos momentos. Llego, almuerzo con
mi amigo y su familia, vuelvo a San Bernardo y a seguir disfrutando.
No nos quedó nada por hacer. De día uno puede disfrutar de los distintos
balnearios donde si el clima te acompaña, se pasa un día hermoso de playa
rodeado de gente de lo mas amigable. Por las tardes el centro comercial es muy
extenso y plagado de servicios para el turista. Por la noche, abundan los
restaurantes para cenar y para mas tarde, si uno quiere, ir a un pub (bar) o una
disco bailable. No puedo obviar este tema sin recomendar Bonanza Bar , dicho por
mi y por muchísima gente, el mejor lugar para bailar, divertirse y cantar del
Partido de la Costa. Dicho sea de paso, si de casualidad entran ACÁ , van a ver
una foto mia haciendo que canto... ;).
Van pasando los días y se acerca el momento de volver a partir, así que me
dispongo a poner en condiciones la moto y a centrar mi mente en mi próximo
destino, La Ciudad Feliz. (Mar del Plata, partido de Gral. Pueyrredon). Llega el
día y retomo la ruta para llegar a mi “Destino Final”. Pero surge mi segundo
problema en ruta. Y esta vez no es una emoción, jajaja. El problema era el
combustible. Desde San Bernardo hasta Mar del Plata hay una sola Estación de
Servicio en ruta y yo la dejé pasar. Pura y exclusivamente por la alegría que
tenia de volver a viajar, lo cual me hicieron prestar poca o nula atención en
ese tema. La ultima parada que tenia antes de adentrarme en una solitaria ruta
por los próximos 150 kilómetros era Mar Azul. Así que me dispongo a entrar, muy
ilusamente a buscar combustible. Y efectivamente conseguí; pero solamente
gracias a quienes alquilan cuatriciclos que fueron tan amables que hasta
obviaron reírse de mí y de mi pequeña mala racha de no tener nafta (combustible,
gasolina). Jeje.
Vuelvo a tomar la ruta y llego a ella. O mejor dicho... casi llego a ella.
Porque no llegue a acercármele cuando me empieza a brotar la carcajada. ¿Soy un
estúpido que se ríe solo? Puede ser, pero la alegría de llegar a Mar del Plata
era tal que, apenas vi a lo lejos a “La Feliz”, ya me nacen las risas y la
alegría. Decido parar a saludar a mi tío segundo, don Jorge, que se pasó de
amable y me ofreció quedarme en su casa. Los próximos momentos fueron realmente
muy agitados.
Ese día lo dediqué a recorrer la ciudad entera, la cual conozco casi de memoria.
Todos sus rincones, calles, luces y atracciones me hacen resurgir cientos de
recuerdos de mis primeras vacaciones con amigos ahí, allá por el año 2000. Al
otro día, recién levantado y desayunado y con todas las pilas puestas, me dedico
a “viajar” por ahí. Voy a la zona de los Acantilados, zona sur de la ciudad de
Mar del Plata. Muy recomendable ese lugar. Como si nombre lo indica, grandes
acantilados separan el mar de nosotros. Hermosa arboleda que induce a parar por
la zona y quedarse largo rato a disfrutar de esa tranquilidad. A la vuelta, paso
a almorzar por el Centro Comercial Puerto , al mismísimo Restaurante Chichilo.
Sigo viaje hacia el Norte de la Ciudad. Mas precisamente unos 16 kilómetros
afuera me dispongo a adentrarme en Sierra de los Padres . Lugares bellos si los
hay. En el camino, un gran centro comercial poblado gran variedad de servicios
dispuestos al turismo. En la cumbre, mas allá del inmenso paisaje, siguen los
servicios y los paseos para el turista. Termino mi día muy contento, de vuelta a
dormir para prepararme para la vuelta... El regreso del Octubre Rojo y yo a
Luján.
El retorno arrancó a las 08:00 y terminaría cerca de las 16:00. Durante el viaje
paré a almorzar en el Mc Donalds de la ciudad de Chascomús. Tambien me tomé un
momento para entrar en General Guido a saludar a mis otros tíos y a conocer a
una prima recién nacida. De ahi en mas, todo fue viajar tranquilo y disfrutar de
lo que me ofrecía el camino, el mismo que me trajo de vuelta a la Capital de la
Fe.
Lo primero que hice al llegar a Luján fue revelar mis fotos y parar en el café
de uno de mis amigos. Para conversar, para trasmitirle mi alegría por este
viaje. Para contarle justamente lo que acabo de relatarles a ustedes.
¿Fin?

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