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Nos
encanta viajar. Hace doce años empezamos a recorrer Argentina en moto y no
paramos. Conquistamos dos veces la meta del motociclista argentino: Ushuaia, la
ciudad más austral del mundo y una vez más llegamos hasta allí en auto, este
verano. Conocemos casi toda la Patagonia. Recorrimos la Mesopotamia hasta las
magníficas Cataratas del río Iguazú, las sierras cordobesas, la región puntana,
Mendoza, las llanuras y serranías bonaerenses, la costa atlántica... Cruzamos a
Chile, Brasil y Paraguay.
Trabajamos para poder viajar. Viajamos para poder vivir.
Y cada vez que salimos de viaje, Néstor empaca en el bolso la camiseta del
Taladro. Cuando estamos acá, no solemos ir a la cancha. Pero allá, cuando
estamos lejos, queremos que todos sepan de dónde venimos... y a dónde
volveremos.
Nuestras motos Jawa 350 (Ella y el Dromedario) y nuestro autito (el Demonio), un
Renault 6 colorado, ostentan el calco de Banfield en su frente, como un estigma
de pasión y orgullo que será imborrable. Vivimos a pocas cuadras de la cancha de
Peña y Arenales y cuando somos locales sólo hace falta asomarse al patio para
oír los gritos de la multitud que nos representa. La cancha ahora está hermosa,
nuestro estadio es cada vez más grande, cada vez más cómodo.
Somos muchos los banfileños que exhibimos la camiseta del club cuando nos
alejamos del barrio. Como si quisiéramos decir: “estamos en todos lados”. Vayas
donde vayas, siempre habrá un banfileño cerca. Y cuando ven el calco en tu
vehículo te preguntan “¿son de allá?” “Ah, yo soy de Lomas”, “yo de Longchamps”,
o... “yo de Lanús”, admiten nuestros archirivales.
El año pasado íbamos en moto peleándole al viento por la ruta 3, en la provincia
de Santa Cruz, a más de dos mil kilómetros de casa, cuando nos cruzamos con el
camión de mudanzas de la vuelta: El Poco a Poco. ¡Nos desvivimos por hacerle
señas de saludo, que fueron muy bien correspondidas! El conductor se habrá
preguntado ¿quiénes son estos locos que saludan tanto? Es que es del barrio,
cómo no saludarlo, si en Banfield todo se ha hecho poco a poco...
Cuando éramos adolescentes y recién nos conocíamos, nos pasábamos las tardes
jugando a la paleta y andando en bici por las calles del Barrio Nuevo, antes
llamado Monte Correa, donde mi papá y sus amigos iban de chicos a cazar
pajaritos, pues había solamente un par de casas y una arboleda fenomenal.
Recuerdo que una vez, viajando por Río Negro con mi querida abuela Ñata, a quien
los ochenta y pico de años le habían impuesto los síntomas de la demencia senil,
ella pasaba por un descampado de San Antonio Oeste y decía: “Este es el Monte
Correa”... No había forma de explicarle que habíamos viajado ya mil kilómetros:
ella tenía intactos en su cabecita los recuerdos de su Banfield de toda la vida
y los llevaba donde quiera que fuese. Ese mismo Banfield donde a los 12 años mi
abuelo Antonio se le había declarado y ella le había vaciado un sifón en la
cara!
El barrio que nos hizo conocer, nos puso de novios y nos casó ya no es el mismo.
Ya no hay sifones ni sifoneros. Ya no se puede andar tan tranquilo en bicicleta,
ni sentarse en la parecita a jugar a la payana toda la tarde, ni jugar a las
escondidas a las 9 de la noche, hasta que nos llamen a preparar la ensalada para
ir a cenar. Ya no está el Bar El Sol. Ya no hay potreros. Ahora se está llenando
de edificios. Maipú, Rincón y Belgrano parecen calles de Capital. Hasta los
autos estacionan de doble fila y no dejan pasar a los colectivos.
Ya no están el 13 (que después fue el 426 y después el 299), ni el 239... Ahora,
una sola empresa monopolizó todo el transporte público. Son los tiempos de la
globalización...
Pero nosotros vivimos el Banfield auténtico. El que educó a Julio Cortázar en la
Escuela 10, donde estudió mi mamá, el que tiene una plaza en honor a Alfredo De
Ángelis y el que cobija la mansión de Sandro sobre la calle Berutti. El Banfield
que aún hoy te brinda un amigo en cada esquina, un bar para encontrarte, una
plaza donde enamorarte. Tal vez por eso nuestro sitio web Rutas en dos Ruedas
comienza diciendo: “Desde Banfield..." Porque Banfield te enamora. Porque
Banfield, el del Taladro, te atrapa para siempre.
Verónica
www.rutasendosruedas.com.ar
29/02/08
La ciudad de
Banfield y El Taladro desde
Barcelona

Hecho el depósito que prevé la ley 11723.
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