RUTAS EN DOS RUEDAS

Viajes en moto - Calendario de Motoencuentros - Motos clásicas y antiguas

Modelos y Manuales de Jawa - Consejos útiles para viajar - Relatos de viajes

Viajar con copiloto - Fotos - Crónicas de encuentros - Links

 

Rutas en dos Ruedas

 

 

Enviado en julio 2011

Chiquitinia boliviana, Santa Cruz de la Sierra

Por Luis Fernando Suárez

 

En moto por la selva de Bolivia

Sobre un camino estrecho de ondulantes huellas, rodeado de bosque y aromas del monte, conduzco mi moto hacía  una aventura incierta. A los costados logro distinguir cabecitas inquietas de ojos brillantes que agitan las manos para darme su aliento. Es la bienvenida a un pequeño caserío de taperas añosas, con  techos de teja colonial e irregulares horcones de madera. Al centro, la infaltable canchita de fútbol de arcos desvencijados y más allá, los  típicos “pahuchis” techados  con motacú.  Una  clásica  iglesia completa la escena, que se distingue orgullosa con bonitos motivos del barroco chiquitano. Es como tantas otras, una pequeña comunidad nativa, apostada en la ruta entre San Ignacio de Velasco y la reserva indígena Sapocó, en la amazonía boliviana.

 El jueves de Corpus Cristi comienza el viaje. Partimos temprano desde Santa Cruz de la Sierra hacía San Ignacio de Velasco en una gélida mañana de sur y chilchi. Al pasar por el puente sobre el río San Julián la naturaleza nos brinda un fabuloso suceso, miles y miles de sábalos bogando suavemente corriente abajo, en busca de aguas más cálidas,  anunciando el lento pero inequívoco decrecer del  río al llegar la época seca.

Al cruzar el puente nos internamos en una hermosa geografía. Un camino bellísimo permite manejar la moto a placer. El suelo de ripio fino,  no tiene pozos ni erosión alguna. Las curvas son abiertas y la ruta transcurre a través  del monte en un tobogán de incontables subidas y bajadas.

Los mentores del viaje, han planificado visitar además las misiones jesuíticas de Santa Ana y San Rafael de Velasco. Al llegar a Santa Ana parece estar de fiesta, una alegre tamborita  da calor a una inusual congregación de gente que espera entusiasta la llegada del embajador de España, quien se encuentra recorriendo la zona en entrega de algunos programas de ayuda. Este es un pueblito pequeño y el único lugar que encontramos para descansar es la parada de los colectivos, que además funge de pensión y boliche cuando la ocasión lo amerita y este era el caso. Mandamos a preparar un buen locro de gallina criolla, algo alegre para tomar y se hizo fiesta cuando la tamborita y un grupo de jóvenes  violinistas del barroco misional, se alternaban para cautivarnos con bellas melodías.

El grupo de motociclistas es numeroso, más de 20 y todos estamos dispuesto a correr el riesgo con tal de completar el programa establecido. Aún hace frío, observo por la ventana del hotel las palmeras agitadas por el viento del sur, sin embargo la mañana es clara, el cielo azul y completamente despejado. En el desayuno todos estamos ansiosos por sacar las motos y echarnos a andar. Oswaldo y Marcelo Justiniano son ignacianos, ambos pertenecen al grupo y contamos con ellos como guías. A la salida del pueblo encabezan orgullosos el pelotón, sus amigos de infancia, los despiden emocionados  mientras sus motos van dejando San Ignacio entre sus anchas  calles de tierra roja. El destino es Sapocó y desde allí Concepción, pero  pronto queda en evidencia que nuestros guías, no tienen ni una escasa referencia de hacia dónde  debemos ir. Felizmente en las pequeñas comunidades que atravesamos, la gente nos confirma que el rumbo es correcto, pero no nos asegura si el camino es transitable más allá.

Después de pasar la comunidad  La Fortuna,  el paisaje cambia. Poco a poco ingresamos a una zona baja donde el bosque escasea, más bien son  pampas de pastos naturales con algunas islas de monte bajo.  Sobre estas pampas anduvimos varias horas. Aquí el pasto natural es de un verde intenso y el camino a menudo es la huella errática que deja el ganado. En los lugares húmedos el camino  ha sido arado y hay que conducir durante kilómetros  por sobre los grandes terrones de tierra volcada que deja el ramplón. Al cruzar una tranquera hacemos pascana bajo la sombra de un árbol y nos encontramos con una camioneta del propietario de la estancia. Entretenido personaje, don Mario Paz, no sólo nos dio la bienvenida, sino que nos llenó de ánimo para seguir adelante, explicando hasta donde él conocía, el rumbo  que deberíamos tomar. Su casual presencia fue fundamental  en un momento en el que algunos, muy agotados por manejar pesadas motos,  estaban a punto de tirar la toalla. Según don Mario, lo que habíamos recorrido hasta ese lugar  era “pichanga”. Consideraba que los arenales eran autopista  y que las caprichosas huellas del ganado eran como asfalto. Lo que nos espera hasta Sapocó, recién es un recorrido digno de un motociclista aventurero, agrega. En medio de tales metáforas empezamos a sentir vergüenza de nuestra incapacidad, de nuestros temores y nuestro bajo rendimiento.

Después de la conversa nadie se echó para atrás, estamos en la ruta cierta y con paciencia, compañerismo y esfuerzo, todos llegaremos a nuestro destino. Cruzamos “curichis” y “yomomales” permanentemente, hay que apelar al instinto natural para no perderse.  Donde es necesario champarse al  barro y empujar al compañero,  se empuja y donde hay que disfrutar manejando la moto entre el monte zigzagueante, se lo disfruta al máximo. Cuando la travesía se acerca al río Sapocó, principal afluente de estos bajios, el camino se interna nuevamente en el monte alto y en unos cuantos kilómetros, llegamos finalmente a la reserva Sapocó.

En la comunidad,  Ricky Marco, que se encarga voluntariamente de la comida donde vamos, consigue un tatú a medio asar y bajo el alero de una humilde taperita indígena, se las arregla para darnos de comer a más de 20 personas. Le encarga a la dueña de casa un revuelto de huevos criollos, que acompaña con las sobras del arroz del almuerzo y de    postre, una “jasayesada” de dulces toronjas. Después de las 4 de la tarde continuamos viaje, llegamos a Concepción antes del atardecer y completamos así los últimos 70 Km. del penúltimo día de travesía.

Al día siguiente la caravana parte de Concepción cerca al medio día.  Tenemos planificado una parada a mitad de camino en  San Antonio de Lomerío. En la víspera fue la fiesta patronal y como era de esperar, los festejos se prolongaron hasta día siguiente, manteniendo al pueblo entero, hombres y mujeres, en un estado general de aletargamiento alcohólico. No hubo mucho que hacer ni mirar, simplemente nos reagrupamos y después de tomar un refresco salimos rumbo a Santa Cruz de la Sierra.

El cielo crepuscular tiñe de rojo el final de la aventura, una fresca brisa atraviesa de norte a sur las barandas del puente sobre el Río Grande. Al tomar la curva sobre el asfalto nuevo, subo al puente en estrecha comunión con mi moto y disfruto con absoluto placer,  el último escenario hermoso que me brinda este viaje. Las aguas del río reflejan dorada la tenue luz del atardecer mientras  se despiden contorneando con gracia la playa. Atrás han quedado cientos de kilómetros polvorientos, el cansancio, el esfuerzo, las anécdotas, la risa,   el buen y mal humor, la soledad, el compañerismo. En ese sublime momento el puente se convierte, literalmente, en  la felicidad al final del camino.

Motos en Bolivia

 Viaje en moto por la Amazonía boliviana

En moto por la Amazonía boliviana

 

 

 

Deliciosos, los caminos bolivianos!

 

 

 

 

Para comunicarte con Rutas en dos Ruedas:

 

 

 

 

 

© Hecho el depósito que prevé la ley 11723. www.rutasendosruedas.com.ar 2001

Política de privacidad

Los derechos de los textos y fotos de esta página pueden pertenecer a los propietarios de Rutas en dos Ruedas o a terceras personas o entidades. Si desea utilizar algún contenido de esta página, incluidas las fotos, por favor solicite autorización por correo electrónico.

 

 

 

SECCIÓN TALLER

Despiece motor

Jawa 350/640

Manual de despiece

de Jawa 350 

Vista interna motor Jawa 350 tipo 18

Manuales

 

Todo JAWA

 

Videos,

restauraciones, historia, modelos, fotos, manuales, viajes, injertos, personalizaciones