La meta de este viaje fue la de hacer un record
nacional argentino en un viaje original. Nunca antes había escuchado de la
Vuelta a la Argentina y mucho menos en una moto chica y sin acompañantes en un
lapso bastante rápido y loco, montarse a una enduro de 225 CC.
Ese año lo puede concretar y en este texto voy a sintetizar lo que viví en un
viaje que nunca voy a olvidar viviendo 24 días de aventura recorriendo 18
provincias de Argentina. Con mis palabras y sin cultura literaria me atrevo a
relatar mi historia que junto a mi moto Yamaha XT 2001 supimos no se como
desafiar.
Una nueva aventura se acercaba por hacer y sumar a mi ya primer viaje el año
anterior que mientras ya finalizándolo llegué a la conclusión que seguiría
rodando aún más, siendo de ya no salir del país al ver que cada vez se
complicaba cada vez más salir al extranjero por la inflación económica. Diría lo
mejor lo dejo para lo último y es así al ver que tenemos tanta tierra y tanto en
ellas. Es así que con veintitrés años desafiaría a mi manera emprender mi
segundo Raid.
Estaba muy seguro de lo que quería hacer y a la vez sentía una sensación de
escalofríos, por momentos ni yo me lo creía, muy raro pero soy tenaz.
Estábamos en Enero, mes de mucho calor en general para todo el país pero en
zonas del país no tanto como… Ushuaia. Enero llegó y horas más después de los
festejos del nuevo año ya los preparativos eran detalles, la moto estaba
preparada y yo también. Jueves 2 y la hora de la partida de acercaba, pernoté en
casa de mis padres dónde yo vivía pero solo un par de horas descansé para salir
a las 5 de la mañana rumbo Este. Encendí el motor pensando cada acto que hacía,
miraba a mi perro, mi casa, mi familia y más rápido me quería ir… más
bruscamente. Era demasiado el equipaje que portaba la pequeña y aplastada moto
asegurando el equipaje con tanzas y una red superior que fijaba los tres bolsos.
Una cubierta trasera de tacos era parte del auxilio y demás cosas en unos de los
bolsos. Una mañana fresca y todavía oscura era escenario pleno mientras aclaraba
lentamente a mi izquierda por la ruta provincial 65 y 46 hasta Mar del Plata. Es
indescriptible la sensación de nostalgia al dejar lo que te arraiga como es tu
lugar, tu ciudad y que no hay nada que te garantice tu vuelta ya que unos se
arriesga demasiado Tuve que hacer unos desvíos de ripio y retomar otras rutas,
lo hizo apasionante, sabia que eran buenas rutas igual que en siete horas se
hicieron bastante rápidas viajando a cien más o menos. En esos kilómetros lo
podía dejar de caer lágrimas de emoción en todo sentido y era por mi propósito
de salir por tanto tiempo. Los pueblos pasaban y pasaban y le iba tomando el
gusto y sentía que era lo que me gustaba. Pero llegué a la ciudad feliz allí me
hospedé en un residencial y pasé dos noches.
El día del tramos dos lo hice hasta Bahía Blanca. Allí me encontré con mis
familiares. Anteriormente ya había viajado en el 2001 como primer viaje, una
prueba piloto diría otra vez. En Bahía también me quedé dos noches y todo venía
muy tranqui y relajante pero acá empezaríamos la secuencia de los días
difíciles. Partí a las 4:40 y un buen trayecto me llevó a salir de esa gran
ciudad tomando por la ruta hacia la patagonia que me esperaba hacia el sur. La
tercer parada sería Puerto Madryn, una ciudad hermosa donde el aire se notaba
que era patagónico por su frescura y pureza, una ciudad turística a orillas del
Mar Argentino situada en un gran golfo de aguas claras donde habitan
especialmente en ellas las ballenas.
Los días se empezaban a notar y mi cuerpo también lo empezaba a notar, ese día
me había agotado, una locura pero me gustaba, eran muchas horas de manejo y
lucha contra el viento que no cesaba y a una velocidad y fuerza terrible. Las
ráfagas que llegaban a 160 Km. por hora y no se, pero viajábamos a 45 º del
suelo y de frente también, no lo podía creer cuando me decían de que era así
pero cuando estaba ahí por momentos pensaba que el viento me levantaba la rueda
de adelante y no era broma. El frío se hacía notar y mucho más cuando caía el
sol. De una manera media desprovista hice por primera vez la carpa en un
balneario abandonado, la capacidad hotelera estaba agotada y no me quedó otra
que animarme pero para eso estaba… para casos especiales como este.
El día cuatro hice noche en Rada Tilly, una ciudad muy especial una ciudad de
paisajes indescriptibles al ver esos acantilados por su belleza, magnitud e
historia. Acá la moto en pleno viaje sufrió la rotura del velocímetro pero igual
seguí así todo el viaje aunque calculaba igual por mapas, carteles y consumo de
la moto.
El día cinco arribé a Río Gallegos, llegando demasiado agotado con doce horas de
viaje. Acá ya notaba que los días se hacían más largos. Al otro día era tratar
de llegar a Ushuaia, la ciudad más austral del mundo.
Salí de un hotel al cual me había recomendado un chico que conocí en esa ciudad
en la calle que tenía una moto enduro y de casualidad conocía a mis primas.
Ella, mi moto durmió muy señorona en el living, descansando para al otro día
recorrer catorce horas más. El tramo sexto de viaje lo empecé solo ese día pero
en el trayecto de la mitad conocí a unos motoqueros de Buenos Aires que iban
juntos (8) con motos de 600 y 700 CC. Yo Iba contento por ruta de asfalto pero
gran parte del camino se complicó por arreglos que intentaban hacer. Las
máquinas hacían más riesgoso el asentamiento de la cubierta lisa especial para
asfalto sobre la calzada de piedras grandes y con acentuaciones por las huellas
de los camiones sumado al viento. Un ripio que cesó hasta el paso aduanero e
internacional. Esto me dejó una impresión que no puede ser indiferente a mis
ojos y a mi persona al pensar. Era visible el deterioro físico de nuestra aduana
comparado con el de los chilenos. Pero mejor atención en la de Argentina que en
la de ellos. Lamentablemente tenemos que pasar por territorio que ellos llaman
chileno para seguir recorriendo las demás ciudades argentinas, Río Grande,
Tolhuin, Ushuaia. El tramo de los chilenos estaba asfaltado en buenas
condiciones de una sola calzada pero era un lujo ver eso comparado con la
atrocidad y falta de respeto hacer circular nuestros vehículos por esas rutas.
No hay duda que la ciudad más austral está preparada en todo sentido para los
turistas extranjeros que viajan por supuesto en avión y no en rodados como
algunos argentinos.
Ya en Puerto Espora, donde se embarca para cruzar el estrecho de Magallanes en
un barco me encontré con esos chicos en las motos que fueron buena onda conmigo.
Fue relajante esa experiencia, muy buena de cruzar de esa manera en la moto por
un lugar histórico que todos estudiamos en la escuela primaria y secundaria.
Habíamos (la moto y yo) salido ese día de Río Gallegos teniendo de ventaja más
resto de día por la posición del sol, yo pensaba hacer noche en Río Grande donde
almorzamos juntos, pero quise seguirlos aunque a su velocidad era imposible y
por las ventajas de sus motos, ideales para esos terrenos mientras que la mía
era de ciudad, no íbamos ala par pero en sus paradas yo recién ahí los
alcanzaba. Alrededor de las nueve de la noche llegamos. Yo me había separado y
llegué mucho antes, quería que fuese así y una emoción me llenaba de orgullo de
estar ahí con mi moto, en la famosa Ushuaia.
Era presente e historia ya, pero mi viaje no era este objetivo aunque sí lo era
para muchos que llegaban como meta final y luego su retorno. En ocho días más
atravesando miles de km. estaríamos en el otro extremo, el norte y luego el
Oeste y Centro.
Esa noche paré en un camping, y en donde me quedé en una pieza con camas, en
ella vinieron y se fueron chicos de Israel. Le hice un control a la moto y
cambié de cubierta trasera por una de tacos para mejor agarre y le cambié el
aceite a la moto, negro estaba. Fueros dos noches de descanso pleno y dos días a
full recorriendo la hermosa ciudad, paseando en aerosilla hasta un glaciar en la
montaña entre la nieve y las piedras. No deje de escalar también y desconectarme
un poco de la tensión. Su punto más austral, ahí donde no hay más camino es el
Parque Nacional Lapataia, imposible no llegar a él. Pasando por senderos de
caminos de tierra en cuyos ambos lados hay bosques verdes, cascadas, rápidos y
de contraste las montañas de picos nevados. También hay fauna libre y autóctona
como las liebres que es lo único que alcancé a cruzar en mi camino. Son diez km.
de la ciudad por donde uno encuentra como que todo termina ahí y todo empieza al
volver pero de otra manera.
El tramo séptimo fue muy riguroso haciendo la misma ruta partiendo desde muy
temprano y dejando esta ciudad con todas sus luces encendidas. En la vuelta hice
nuevamente el trasbordo en el barco solo que no pagué. Auxilié una moto pero ahí
mi moto empezó a fallar con la batería y en todo el viaje la tuve que empujar
para que arrancara aunque luego sin ningún problema. Me desvié hacia el oeste
hasta llegar a la puesta del sol en un pequeño asentamiento rutero llamado
Esperanza, en medio de la nada después de catorce duras horas. Al otro día seguí
para El Calafate a unos ciento cincuenta km. de ese sitio para buscar
alojamiento y continuar hasta el glaciar Perito Moreno que estaba a unos noventa
km. más. Esa tarde me tomó de sorpresa un chaparrón que se acercó y me empapó
pero cuando terminó ya era tarde, igual seguía. Recuerdo que buscaba un arbolito
por lo menos y nada, no había nada como para echarme debajo de un resguardo.
Después me sequé con el viento que no era nada cálido.
El glaciar es algo increíble, algo indescriptible, solo estas palabras abarca lo
intensidad de una vista que estremece al estar ahí. Luego retorné a El Calafate
a dormir al residencial donde ahí tenía todo el equipaje.
Este día partí a las seis de la mañana por carretera de asfalto pero solo unos
km. nada más hasta Río Bote (cargué nafta en un hotel) y tomé por la Ruta 40
para el norte pero me desvié por mala intuición y señalización. Acá predomina el
ripio, solo eso y la devastación pero sumado al cansancio físico , mental y todo
luego de pasar por Bajos Caracoles y San Gregores en vez de seguir para arriba
seguí para el costado hasta que me encontré a largas horas sobre una loma del
desierto con algo azul a lo lejos, estando en lo que me imaginaba; no era una
laguna, era el Océano Atlántico y no la cordillera pero después de muchas horas
de viaje ya me lo imaginaba pero era tarde, el viaje por ese ripio era
terrorífico, algo mal había en mis cálculos pero sabía que no siempre se ven a
simple vista las montañas pero por esa zona ni rastros, estaban a más de 700 km.
Fue muy traumático para mi y desilusionante comprobar ese error, mi propósito
era hacer exactamente el contorno del país pero lo intenté igual, no sabía que
hacer y lo había hecho, había cruzado la Argentina de lado a lado y no me di
cuenta prácticamente, fueron mas de diez horas de monótono viaje donde no había
nadie para preguntar. Antes de llegar a San Julián, donde hacía unos días atrás
ya había estado, en un puesto fijo, una casa de un señor llamado Carlos, muy
amable, de bigotes grandes, maquinista que me ofreció quedarme en su casa. Esa
noche preparé los mapas y marcar bien por donde tenía que pasar aparte miramos
televisión y llamábamos por el radio, estuvo bueno y las tortas fritas también.
Es muy difícil mantenerse en ese suelo de piedras que agravado por el viento
imperante se hace en partes hasta insostenible mantener la marcha pareja y deben
hacerse rebajes de cambio bruscos entre segunda y cuarta marcha de cambios.
Nuevamente me encontré con la ruta nº tres y retomé el camino que había hecho
hacia la otra dirección. Esta vez me tocó viento a favor cincuenta km. mientras
que el resto en contra y desvié hacia mi izquierda dejando la ruta costanera y
siguiendo un poco más con el ripio pasando por El Salado, Fitz Roy, Tehuelches,
Pico Truncado, Koluel Kayke, Piedra clavada y Las Heras. Esta es la zona
petrolífera donde hay cientos de saca petróleos. Así hasta después de doce horas
y media arribar a Río Mayo, un pueblo cercado por montañas donde uno va por
caminos sinuosos muy peligrosos de acantilados hasta que se encuentra con esta
población de pocos habitantes. Ahí me quedé en un residencial familiar. Mucho
desierto, muy desolador y esa era nuestra argentina amarilla de los mapas
dejando pueblos remotos y aislados como Alto Río Senguer, Gobernador Costa,
Putrachoique, Tecka, Nieto para llegar a la ciudad de Esquel. El Mayoco, Lepá,
Leleque, el Maitén y culminando ese día en El Bolsón con el tramo once. Era
notoria la diferencia de horas rendidas cuando había presencia de asfalto a
pesar de los vientos que no faltaban nunca y no eran a favor de mi dirección.
Seguimos por el tramo doce un día soleado en el que salimos cuando estaba todo
oscuro aún, mañana temprana para pasar por San Carlos de Bariloche. Los
Repollos, Villa Mascardi, Nahuel Huapi, La Lipela, Collón Curá, pero tuve que
hacer un desvío grande para para conocer Junín de los Andes y San Martín de los
Andes. Luego de volver a la ruta seguí rumbo norte pasando por El Marucho,
Zapala y La Buitrera finalizando ese día tan variado y de rutas en un pueblo
llamado Las Lajas (Neuquén) marcando doce horas de incesante esfuerzo.
Día a día por las noches antes de acostarme rendido en la cama sin importar el
cansancio ponía los mapas y el cuaderno de viaje sobre la cama y calculaba lo
recorrido y por hacer, sumaba las distancias ya que el cronómetro de la moto no
me andaba, el tiempo recorrido y los gastos varios. Preparaba los bolsos con
mucha ilusión como si empezara recién el viaje. Extrañaba volver y eso ya lo
sentía parte del desafío, las ansias por seguir eran muy fuertes, no podía ser
indiferente, era todo muy rápido pero lo disfrutaba a mi manera. Ya había dejado
la Patagonia y el cambio climático y de relieves, fauna y hasta las costumbres
de los pobladores se notaba de unos km. a otro, me gustaba mucho pero no me daba
cuenta por ahí, la tierra iba cambiando de color y el calor se notaba más
también. Pasé por Chos Malal, Butaco, Barrancas, Malargue, Bardas Blancas, Pedro
Vargas y San Rafael. Al día siguiente salí por Paredes, Pareditas, Chilecito,
Tunuyán, Luján de Cuyo, Godoy Cruz y entré a la capital mendocina, Mendoza.
Seguí por Jocolí, Villa Media Agua, Las Casuarinas, Caucete, Chucuma, Marayes y
Vallecito. La indumentaria ya la había cambiado por ropa más liviana aunque las
mañanas eran frescas pero cuando subía el sol y a mediodía las temperaturas eran
altísimas cercanas a los 45 º y el motor de la Yamaha seguía sin parar a un
calor ambiente infernal asfixiante por momentos y hasta para respirar. Las rutas
habían cambiaban nuevamente dejando las tierras húmedas de la uva. Rutas
desoladas, se trataba de la zona del Valle de la Luna. de San Juan, un sitio
donde alberga un gran cementerio de dinosaurios, esa noche pernocté en San
Agustín del Valle Fértil, Usno, Los Baldecitos. Allí no pude entrar a la
excursión del Parque Nacional Ischigualasto por el horario en que empezaba, pues
era muy temprano cuando llegué y todavía tenía que cruzar de la provincia de San
Juan a otras tres provincias más. El Portezuelo, La Aguadita, Patquía y luego de
pasar por la ciudad capitalina de La Rioja y Catamarca seguí hasta San Miguel de
Tucumán. No pude dejar de visitar la casa de Histórica de esa ciudad, linda como
una capital del Norte. Una ciudad que ese destaca por su belleza reflejándose en
su pintoresca arquitectura de apariencia colonial. Allí presencié un gran
diluvio por la mañana antes de salir de viaje, las calles estaban cubiertas de
agua y las salidas a la ruta estaban cortadas. El agua tapaba casi por completo
las ruedas de los autobuses pero pude salir al bajar el agua a la hora de pico
de estancamiento.
El tramo dieciséis abarca la zona de Salta y atravesar la zona de curvas y
contra curvas de una sola mano rodeados de vegetación verde tupida La capital
San Salvador de Jujuy también transitamos por ella y costeamos las quebradas de
Humahuaca entrando al pueblo también para cargar combustible. Pasamos por el
cerro de los siete colores en Purmamarca y después de doce horas llegamos
rendidos a Abra Pampa, a unas dos horas de La Quiaca, ciudad norte. Ya mi peso
era muy notable mucho más flaco y mi mente estaba como estresada pero me
gustaba, era un viaje de placer de conocer y desafiar, todo había cambiado de
aquel dos de Enero y parecía de más tiempo mi partida. Todo era extraño y
apasionante al legar a una ciudad tan distinta de la otra por su entorno de
paisajes y estar en las provincias que no conocía tan rápido pasando del bioma
de Puna al otro día estar en la selva del Chaco. A ese paso había pasado por
lluvias torrenciales que me tomó por sorpresa viajando a la velocidad incesante
de cien teniendo que resguardarme por seguridad a un costado de la ruta debajo
de una planta que después de llover tanto y no cesar, la tierra empezó a hacerse
resbaladiza y la moto no la podía sacar de ese fango hasta que la saqué en
segunda coleándola de costado y yo corriendo, aparte yo estaba casi mojado
porque el pantalón lo perdí por Río Grande y solo tenía ahora la parte de
arriba, pero al cabo de unas pocas horas me sequé con el viento ya en pleno
Chaco y Selva.
Fue bastante variado este día además cruzar por varias provincias y estados del
clima sumados al deterioro de las rutas en tramo que es una vergüenza para la
Argentina, esta ruta situada en el tramo de la provincia de Santiago del Estero.
Finalmente terminé cuando el sol ya no se veía y la noche ya estaba encima al
llegar a Taco Pozo parando en un hospedaje familiar a metros de la ruta.
La mañana no era muy alentadora por el cielo amenazante de lluvia, un cielo con
tormentas que se avecinaban y oscurecía el día partiendo a las siete con rumbo a
Resistencia, Corrientes y Posadas.
El ritmo diario de más de diez horas sin parar prácticamente (solo para cargar
nafta) ya era normal y una costumbre que la sentía placentera y reconfortante a
mi espíritu aventurero sabiendo que la espera iba a tener sus frutos de
completar el itinerario preparado. Una vez más llegaba a Posadas, Misiones
después de once horas y media, recordando que el año anterior ya había pasado
por esta zona en el raid por Sudamérica en solitario.
Este año la realidad económica se hacía notar en los precios y servicios que no
funcionaban como las tarjetas de crédito.
Me faltaba completar el último punto cardinal, el Este llegando a Puerto Iguazú.
Algo majestuoso se encuentra ahí en la unión de los países de Brasil, Paraguay y
Argentina, las Cataratas del Iguazú llamadas así de nuestro lado. Aunque mi
visita fue muy corta haciendo ese día de Posadas, Iguazú y retornando por la
misma ruta a dónde había pernotado la noche anterior pero esta vez y llegando a
Posadas con una caravana de motoqueros brasileros (diez) que iban a un encuentro
de motos en esta ciudad.
Ganamos la mención (la moto y yo) por el total de km. recorridos hasta llegar
ahí desde la ciudad de procedencia. Un poco de Rock and roll a cargo de unas
bandas y una amistad ocasional con unos chicos de mi edad para cortar un poco la
habitual soledad de no hablar con casi con nadie. Me quedé en ese encuentro en
un camping donde hice la carpa por segunda vez en el viaje para recuperarme de
las ocho horitas arriba de la moto y salir a la mañana siguiente con rumbo a
Concordia, Entre Ríos. Sería mi última noche después de conocer tantos lugares
distintos y lejos de mi casa. Era un día muy especial sentía ya como estar en mi
casa a pesar que estaba como a unas dieciséis horas de Junín. Mi cuerpo ya
estaba muy agotado y el dolor en el cuello y espalda era no algo nuevo, estaba
acostumbrado, sumado al dolor de una pierna por un mal esfuerzo que no sé en
donde ni como me pasó y unas voluntad que sacaba de mi ambición. Pesaba ya siete
kilos menos de cuando partí. Así estaba Mario, barbudo, sucio, cansado pero
satisfecho y no saben cuanto, una vez más había retado a mi destino por hacer
uno de mis sueños. Junín era mi última parada y este día del tramo veintiuno lo
culminaría con totales de mi estadística que me enorgullecía y no me importaba
nada, estaba feliz. Era ya como avanzar metros cuando estaba a solo ocho horas
de mi destino final. Algo destacable y suerte fue de no tener problemas mayores
en la moto y solo pinchar la cámara de atrás en Concepción del Uruguay (Arg.) a
metros de una gomería. En el horquillón derecho de la moto estampaba un
almanaque con su figura, la de la Virgen. La ciudad de Luján estaba en mi
trayecto y la basílica como un compromiso de parte de agradecimiento me esperaba
con un emotivo encuentro al entrar a la iglesia, algo que no podía evitar, la
moto estaba afuera, en la puerta descansando para hacer su último envión alas
dos horas que restaban. Trece mil doscientos km. me daban mis cálculos, casi
doscientas diez horas arriba de la moto, transitando por dieciocho provincias
por todos los climas y biomas en 21 etapas retornando a la pampa húmeda con el
aire que extrañaba. Veinticuatro días que viví con las experiencias de algo que
leíste y aún hay más.
La emoción era indescriptible, me sentía como volar, mi mano derecha aceleraba a
fondo el puño de a ratos y con vientos cruzados intentando frenarme. El día
estaba a pleno sol pero mi sol interno estaba a todo brillo cuando dejaba caer
alguna lágrima de nostalgia por la conmoción que no desaparecía y más cuando me
acercaba. No podía ser indiferente, era artífice y testigo a la vez. La soledad
fue me amiga fiel en todo momento pero tampoco solo me sentía. Esa tarde de
domingo veintiséis de enero de dosmiltres me esperaba mi familia en la quinta
pero después de llegar seguí a recorrer mi ciudad, fría por la gente, ese Junín
con sus contras y sus pros pero que no deja de ser mi ciudad. El sueño ya era un
hecho, la Vuelta a la Argentina marcando el contorno de un país grande siendo
algo único hasta ese momento.
Dedicado a los que confiaron en mi viaje y a los que sueñan viajar.
Camino a Bariloche...

La casa de Tucumán

La Quiaca, bien al Norte...

En Neuquén...

En Purmamarca, Jujuy

2º Raid en moto ¨ Record Nacional Contorno a la Argentina 2003 ¨
02/01/2003 – 24/01/2003
|
Día |
Destino |
Hs. |
Total Hs. |
|
1 |
Junín - M. d. Plata |
7 |
7 |
|
2 |
Bahía Blanca |
7Hs. 15 |
14 Hs. 15´ |
|
3 |
Puerto
Madrin |
10 |
24.15 |
|
4 |
Rada Tilly |
6 |
30.15 |
|
5 |
Río Gallegos |
12 |
42.15 |
|
6 |
Ushuaía |
13 |
55.15 |
|
7 |
Esperanza |
14 |
69.15 |
|
8 |
El Calafate/ Glac. |
7 |
76.15 |
|
9 |
Puesto fijo de Pto. San Julián |
10.30 |
86.45 |
|
10 |
Río Mayo |
12.30 |
99.15 |
|
11 |
El Bolsón |
9 |
108.15 |
|
12 |
Las Lajas |
12 |
120.15 |
|
13 |
San Rafael |
11 |
131.15 |
|
14 |
San Agustín del Valle Fértil |
8 |
139.15 |
|
15 |
San M. de Tucumán |
10 |
149.15 |
|
16 |
Abra Pampa |
12 |
161.15 |
|
17 |
Taco Pozo |
12.30 |
173.45 |
|
18 |
Posadas |
11.30 |
185.15 |
|
19 |
Cat. Iguazú -Posadas- P- Cat. |
8 |
193.15 |
|
20 |
Concordia |
9 |
201.15 |
|
21 |
Junín |
8 |
209.15 Hs. |
Muchas Gracias
Mario Enrique Alciati
Para comunicarte con Rutas en dos Ruedas:

©
Hecho el
depósito que prevé la ley 11723.
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