RUTAS EN DOS RUEDAS

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Rutas en dos Ruedas

 

 

Enero de 2003

Anécdotas de un viaje al contorno de Argentina
en una moto enduro XT 225

Por: Mario Enrique Alciati
 

 

La meta de este viaje fue la de hacer un record nacional argentino en un viaje original. Nunca antes había escuchado de la Vuelta a la Argentina y mucho menos en una moto chica y sin acompañantes en un lapso bastante rápido y loco, montarse a una enduro de 225 CC.
Ese año lo puede concretar y en este texto voy a sintetizar lo que viví en un viaje que nunca voy a olvidar viviendo 24 días de aventura recorriendo 18 provincias de Argentina. Con mis palabras y sin cultura literaria me atrevo a relatar mi historia que junto a mi moto Yamaha XT 2001 supimos no se como desafiar.

Una nueva aventura se acercaba por hacer y sumar a mi ya primer viaje el año anterior que mientras ya finalizándolo llegué a la conclusión que seguiría rodando aún más, siendo de ya no salir del país al ver que cada vez se complicaba cada vez más salir al extranjero por la inflación económica. Diría lo mejor lo dejo para lo último y es así al ver que tenemos tanta tierra y tanto en ellas. Es así que con veintitrés años desafiaría a mi manera emprender mi segundo Raid.

Estaba muy seguro de lo que quería hacer y a la vez sentía una sensación de escalofríos, por momentos ni yo me lo creía, muy raro pero soy tenaz.
Estábamos en Enero, mes de mucho calor en general para todo el país pero en zonas del país no tanto como… Ushuaia. Enero llegó y horas más después de los festejos del nuevo año ya los preparativos eran detalles, la moto estaba preparada y yo también. Jueves 2 y la hora de la partida de acercaba, pernoté en casa de mis padres dónde yo vivía pero solo un par de horas descansé para salir a las 5 de la mañana rumbo Este. Encendí el motor pensando cada acto que hacía, miraba a mi perro, mi casa, mi familia y más rápido me quería ir… más bruscamente. Era demasiado el equipaje que portaba la pequeña y aplastada moto asegurando el equipaje con tanzas y una red superior que fijaba los tres bolsos. Una cubierta trasera de tacos era parte del auxilio y demás cosas en unos de los bolsos. Una mañana fresca y todavía oscura era escenario pleno mientras aclaraba lentamente a mi izquierda por la ruta provincial 65 y 46 hasta Mar del Plata. Es indescriptible la sensación de nostalgia al dejar lo que te arraiga como es tu lugar, tu ciudad y que no hay nada que te garantice tu vuelta ya que unos se arriesga demasiado Tuve que hacer unos desvíos de ripio y retomar otras rutas, lo hizo apasionante, sabia que eran buenas rutas igual que en siete horas se hicieron bastante rápidas viajando a cien más o menos. En esos kilómetros lo podía dejar de caer lágrimas de emoción en todo sentido y era por mi propósito de salir por tanto tiempo. Los pueblos pasaban y pasaban y le iba tomando el gusto y sentía que era lo que me gustaba. Pero llegué a la ciudad feliz allí me hospedé en un residencial y pasé dos noches.
El día del tramos dos lo hice hasta Bahía Blanca. Allí me encontré con mis familiares. Anteriormente ya había viajado en el 2001 como primer viaje, una prueba piloto diría otra vez. En Bahía también me quedé dos noches y todo venía muy tranqui y relajante pero acá empezaríamos la secuencia de los días difíciles. Partí a las 4:40 y un buen trayecto me llevó a salir de esa gran ciudad tomando por la ruta hacia la patagonia que me esperaba hacia el sur. La tercer parada sería Puerto Madryn, una ciudad hermosa donde el aire se notaba que era patagónico por su frescura y pureza, una ciudad turística a orillas del Mar Argentino situada en un gran golfo de aguas claras donde habitan especialmente en ellas las ballenas.
Los días se empezaban a notar y mi cuerpo también lo empezaba a notar, ese día me había agotado, una locura pero me gustaba, eran muchas horas de manejo y lucha contra el viento que no cesaba y a una velocidad y fuerza terrible. Las ráfagas que llegaban a 160 Km. por hora y no se, pero viajábamos a 45 º del suelo y de frente también, no lo podía creer cuando me decían de que era así pero cuando estaba ahí por momentos pensaba que el viento me levantaba la rueda de adelante y no era broma. El frío se hacía notar y mucho más cuando caía el sol. De una manera media desprovista hice por primera vez la carpa en un balneario abandonado, la capacidad hotelera estaba agotada y no me quedó otra que animarme pero para eso estaba… para casos especiales como este.
El día cuatro hice noche en Rada Tilly, una ciudad muy especial una ciudad de paisajes indescriptibles al ver esos acantilados por su belleza, magnitud e historia. Acá la moto en pleno viaje sufrió la rotura del velocímetro pero igual seguí así todo el viaje aunque calculaba igual por mapas, carteles y consumo de la moto.
El día cinco arribé a Río Gallegos, llegando demasiado agotado con doce horas de viaje. Acá ya notaba que los días se hacían más largos. Al otro día era tratar de llegar a Ushuaia, la ciudad más austral del mundo.
Salí de un hotel al cual me había recomendado un chico que conocí en esa ciudad en la calle que tenía una moto enduro y de casualidad conocía a mis primas. Ella, mi moto durmió muy señorona en el living, descansando para al otro día recorrer catorce horas más. El tramo sexto de viaje lo empecé solo ese día pero en el trayecto de la mitad conocí a unos motoqueros de Buenos Aires que iban juntos (8) con motos de 600 y 700 CC. Yo Iba contento por ruta de asfalto pero gran parte del camino se complicó por arreglos que intentaban hacer. Las máquinas hacían más riesgoso el asentamiento de la cubierta lisa especial para asfalto sobre la calzada de piedras grandes y con acentuaciones por las huellas de los camiones sumado al viento. Un ripio que cesó hasta el paso aduanero e internacional. Esto me dejó una impresión que no puede ser indiferente a mis ojos y a mi persona al pensar. Era visible el deterioro físico de nuestra aduana comparado con el de los chilenos. Pero mejor atención en la de Argentina que en la de ellos. Lamentablemente tenemos que pasar por territorio que ellos llaman chileno para seguir recorriendo las demás ciudades argentinas, Río Grande, Tolhuin, Ushuaia. El tramo de los chilenos estaba asfaltado en buenas condiciones de una sola calzada pero era un lujo ver eso comparado con la atrocidad y falta de respeto hacer circular nuestros vehículos por esas rutas. No hay duda que la ciudad más austral está preparada en todo sentido para los turistas extranjeros que viajan por supuesto en avión y no en rodados como algunos argentinos.
Ya en Puerto Espora, donde se embarca para cruzar el estrecho de Magallanes en un barco me encontré con esos chicos en las motos que fueron buena onda conmigo.
Fue relajante esa experiencia, muy buena de cruzar de esa manera en la moto por un lugar histórico que todos estudiamos en la escuela primaria y secundaria. Habíamos (la moto y yo) salido ese día de Río Gallegos teniendo de ventaja más resto de día por la posición del sol, yo pensaba hacer noche en Río Grande donde almorzamos juntos, pero quise seguirlos aunque a su velocidad era imposible y por las ventajas de sus motos, ideales para esos terrenos mientras que la mía era de ciudad, no íbamos ala par pero en sus paradas yo recién ahí los alcanzaba. Alrededor de las nueve de la noche llegamos. Yo me había separado y llegué mucho antes, quería que fuese así y una emoción me llenaba de orgullo de estar ahí con mi moto, en la famosa Ushuaia.
Era presente e historia ya, pero mi viaje no era este objetivo aunque sí lo era para muchos que llegaban como meta final y luego su retorno. En ocho días más atravesando miles de km. estaríamos en el otro extremo, el norte y luego el Oeste y Centro.
Esa noche paré en un camping, y en donde me quedé en una pieza con camas, en ella vinieron y se fueron chicos de Israel. Le hice un control a la moto y cambié de cubierta trasera por una de tacos para mejor agarre y le cambié el aceite a la moto, negro estaba. Fueros dos noches de descanso pleno y dos días a full recorriendo la hermosa ciudad, paseando en aerosilla hasta un glaciar en la montaña entre la nieve y las piedras. No deje de escalar también y desconectarme un poco de la tensión. Su punto más austral, ahí donde no hay más camino es el Parque Nacional Lapataia, imposible no llegar a él. Pasando por senderos de caminos de tierra en cuyos ambos lados hay bosques verdes, cascadas, rápidos y de contraste las montañas de picos nevados. También hay fauna libre y autóctona como las liebres que es lo único que alcancé a cruzar en mi camino. Son diez km. de la ciudad por donde uno encuentra como que todo termina ahí y todo empieza al volver pero de otra manera.
El tramo séptimo fue muy riguroso haciendo la misma ruta partiendo desde muy temprano y dejando esta ciudad con todas sus luces encendidas. En la vuelta hice nuevamente el trasbordo en el barco solo que no pagué. Auxilié una moto pero ahí mi moto empezó a fallar con la batería y en todo el viaje la tuve que empujar para que arrancara aunque luego sin ningún problema. Me desvié hacia el oeste hasta llegar a la puesta del sol en un pequeño asentamiento rutero llamado Esperanza, en medio de la nada después de catorce duras horas. Al otro día seguí para El Calafate a unos ciento cincuenta km. de ese sitio para buscar alojamiento y continuar hasta el glaciar Perito Moreno que estaba a unos noventa km. más. Esa tarde me tomó de sorpresa un chaparrón que se acercó y me empapó pero cuando terminó ya era tarde, igual seguía. Recuerdo que buscaba un arbolito por lo menos y nada, no había nada como para echarme debajo de un resguardo. Después me sequé con el viento que no era nada cálido.
El glaciar es algo increíble, algo indescriptible, solo estas palabras abarca lo intensidad de una vista que estremece al estar ahí. Luego retorné a El Calafate a dormir al residencial donde ahí tenía todo el equipaje.
Este día partí a las seis de la mañana por carretera de asfalto pero solo unos km. nada más hasta Río Bote (cargué nafta en un hotel) y tomé por la Ruta 40 para el norte pero me desvié por mala intuición y señalización. Acá predomina el ripio, solo eso y la devastación pero sumado al cansancio físico , mental y todo luego de pasar por Bajos Caracoles y San Gregores en vez de seguir para arriba seguí para el costado hasta que me encontré a largas horas sobre una loma del desierto con algo azul a lo lejos, estando en lo que me imaginaba; no era una laguna, era el Océano Atlántico y no la cordillera pero después de muchas horas de viaje ya me lo imaginaba pero era tarde, el viaje por ese ripio era terrorífico, algo mal había en mis cálculos pero sabía que no siempre se ven a simple vista las montañas pero por esa zona ni rastros, estaban a más de 700 km. Fue muy traumático para mi y desilusionante comprobar ese error, mi propósito era hacer exactamente el contorno del país pero lo intenté igual, no sabía que hacer y lo había hecho, había cruzado la Argentina de lado a lado y no me di cuenta prácticamente, fueron mas de diez horas de monótono viaje donde no había nadie para preguntar. Antes de llegar a San Julián, donde hacía unos días atrás ya había estado, en un puesto fijo, una casa de un señor llamado Carlos, muy amable, de bigotes grandes, maquinista que me ofreció quedarme en su casa. Esa noche preparé los mapas y marcar bien por donde tenía que pasar aparte miramos televisión y llamábamos por el radio, estuvo bueno y las tortas fritas también.
Es muy difícil mantenerse en ese suelo de piedras que agravado por el viento imperante se hace en partes hasta insostenible mantener la marcha pareja y deben hacerse rebajes de cambio bruscos entre segunda y cuarta marcha de cambios.
Nuevamente me encontré con la ruta nº tres y retomé el camino que había hecho hacia la otra dirección. Esta vez me tocó viento a favor cincuenta km. mientras que el resto en contra y desvié hacia mi izquierda dejando la ruta costanera y siguiendo un poco más con el ripio pasando por El Salado, Fitz Roy, Tehuelches, Pico Truncado, Koluel Kayke, Piedra clavada y Las Heras. Esta es la zona petrolífera donde hay cientos de saca petróleos. Así hasta después de doce horas y media arribar a Río Mayo, un pueblo cercado por montañas donde uno va por caminos sinuosos muy peligrosos de acantilados hasta que se encuentra con esta población de pocos habitantes. Ahí me quedé en un residencial familiar. Mucho desierto, muy desolador y esa era nuestra argentina amarilla de los mapas dejando pueblos remotos y aislados como Alto Río Senguer, Gobernador Costa, Putrachoique, Tecka, Nieto para llegar a la ciudad de Esquel. El Mayoco, Lepá, Leleque, el Maitén y culminando ese día en El Bolsón con el tramo once. Era notoria la diferencia de horas rendidas cuando había presencia de asfalto a pesar de los vientos que no faltaban nunca y no eran a favor de mi dirección.
Seguimos por el tramo doce un día soleado en el que salimos cuando estaba todo oscuro aún, mañana temprana para pasar por San Carlos de Bariloche. Los Repollos, Villa Mascardi, Nahuel Huapi, La Lipela, Collón Curá, pero tuve que hacer un desvío grande para para conocer Junín de los Andes y San Martín de los Andes. Luego de volver a la ruta seguí rumbo norte pasando por El Marucho, Zapala y La Buitrera finalizando ese día tan variado y de rutas en un pueblo llamado Las Lajas (Neuquén) marcando doce horas de incesante esfuerzo.

Día a día por las noches antes de acostarme rendido en la cama sin importar el cansancio ponía los mapas y el cuaderno de viaje sobre la cama y calculaba lo recorrido y por hacer, sumaba las distancias ya que el cronómetro de la moto no me andaba, el tiempo recorrido y los gastos varios. Preparaba los bolsos con mucha ilusión como si empezara recién el viaje. Extrañaba volver y eso ya lo sentía parte del desafío, las ansias por seguir eran muy fuertes, no podía ser indiferente, era todo muy rápido pero lo disfrutaba a mi manera. Ya había dejado la Patagonia y el cambio climático y de relieves, fauna y hasta las costumbres de los pobladores se notaba de unos km. a otro, me gustaba mucho pero no me daba cuenta por ahí, la tierra iba cambiando de color y el calor se notaba más también. Pasé por Chos Malal, Butaco, Barrancas, Malargue, Bardas Blancas, Pedro Vargas y San Rafael. Al día siguiente salí por Paredes, Pareditas, Chilecito, Tunuyán, Luján de Cuyo, Godoy Cruz y entré a la capital mendocina, Mendoza. Seguí por Jocolí, Villa Media Agua, Las Casuarinas, Caucete, Chucuma, Marayes y Vallecito. La indumentaria ya la había cambiado por ropa más liviana aunque las mañanas eran frescas pero cuando subía el sol y a mediodía las temperaturas eran altísimas cercanas a los 45 º y el motor de la Yamaha seguía sin parar a un calor ambiente infernal asfixiante por momentos y hasta para respirar. Las rutas habían cambiaban nuevamente dejando las tierras húmedas de la uva. Rutas desoladas, se trataba de la zona del Valle de la Luna. de San Juan, un sitio donde alberga un gran cementerio de dinosaurios, esa noche pernocté en San Agustín del Valle Fértil, Usno, Los Baldecitos. Allí no pude entrar a la excursión del Parque Nacional Ischigualasto por el horario en que empezaba, pues era muy temprano cuando llegué y todavía tenía que cruzar de la provincia de San Juan a otras tres provincias más. El Portezuelo, La Aguadita, Patquía y luego de pasar por la ciudad capitalina de La Rioja y Catamarca seguí hasta San Miguel de Tucumán. No pude dejar de visitar la casa de Histórica de esa ciudad, linda como una capital del Norte. Una ciudad que ese destaca por su belleza reflejándose en su pintoresca arquitectura de apariencia colonial. Allí presencié un gran diluvio por la mañana antes de salir de viaje, las calles estaban cubiertas de agua y las salidas a la ruta estaban cortadas. El agua tapaba casi por completo las ruedas de los autobuses pero pude salir al bajar el agua a la hora de pico de estancamiento.
El tramo dieciséis abarca la zona de Salta y atravesar la zona de curvas y contra curvas de una sola mano rodeados de vegetación verde tupida La capital San Salvador de Jujuy también transitamos por ella y costeamos las quebradas de Humahuaca entrando al pueblo también para cargar combustible. Pasamos por el cerro de los siete colores en Purmamarca y después de doce horas llegamos rendidos a Abra Pampa, a unas dos horas de La Quiaca, ciudad norte. Ya mi peso era muy notable mucho más flaco y mi mente estaba como estresada pero me gustaba, era un viaje de placer de conocer y desafiar, todo había cambiado de aquel dos de Enero y parecía de más tiempo mi partida. Todo era extraño y apasionante al legar a una ciudad tan distinta de la otra por su entorno de paisajes y estar en las provincias que no conocía tan rápido pasando del bioma de Puna al otro día estar en la selva del Chaco. A ese paso había pasado por lluvias torrenciales que me tomó por sorpresa viajando a la velocidad incesante de cien teniendo que resguardarme por seguridad a un costado de la ruta debajo de una planta que después de llover tanto y no cesar, la tierra empezó a hacerse resbaladiza y la moto no la podía sacar de ese fango hasta que la saqué en segunda coleándola de costado y yo corriendo, aparte yo estaba casi mojado porque el pantalón lo perdí por Río Grande y solo tenía ahora la parte de arriba, pero al cabo de unas pocas horas me sequé con el viento ya en pleno Chaco y Selva.
Fue bastante variado este día además cruzar por varias provincias y estados del clima sumados al deterioro de las rutas en tramo que es una vergüenza para la Argentina, esta ruta situada en el tramo de la provincia de Santiago del Estero. Finalmente terminé cuando el sol ya no se veía y la noche ya estaba encima al llegar a Taco Pozo parando en un hospedaje familiar a metros de la ruta.
La mañana no era muy alentadora por el cielo amenazante de lluvia, un cielo con tormentas que se avecinaban y oscurecía el día partiendo a las siete con rumbo a Resistencia, Corrientes y Posadas.
El ritmo diario de más de diez horas sin parar prácticamente (solo para cargar nafta) ya era normal y una costumbre que la sentía placentera y reconfortante a mi espíritu aventurero sabiendo que la espera iba a tener sus frutos de completar el itinerario preparado. Una vez más llegaba a Posadas, Misiones después de once horas y media, recordando que el año anterior ya había pasado por esta zona en el raid por Sudamérica en solitario.
Este año la realidad económica se hacía notar en los precios y servicios que no funcionaban como las tarjetas de crédito.
Me faltaba completar el último punto cardinal, el Este llegando a Puerto Iguazú. Algo majestuoso se encuentra ahí en la unión de los países de Brasil, Paraguay y Argentina, las Cataratas del Iguazú llamadas así de nuestro lado. Aunque mi visita fue muy corta haciendo ese día de Posadas, Iguazú y retornando por la misma ruta a dónde había pernotado la noche anterior pero esta vez y llegando a Posadas con una caravana de motoqueros brasileros (diez) que iban a un encuentro de motos en esta ciudad.
Ganamos la mención (la moto y yo) por el total de km. recorridos hasta llegar ahí desde la ciudad de procedencia. Un poco de Rock and roll a cargo de unas bandas y una amistad ocasional con unos chicos de mi edad para cortar un poco la habitual soledad de no hablar con casi con nadie. Me quedé en ese encuentro en un camping donde hice la carpa por segunda vez en el viaje para recuperarme de las ocho horitas arriba de la moto y salir a la mañana siguiente con rumbo a Concordia, Entre Ríos. Sería mi última noche después de conocer tantos lugares distintos y lejos de mi casa. Era un día muy especial sentía ya como estar en mi casa a pesar que estaba como a unas dieciséis horas de Junín. Mi cuerpo ya estaba muy agotado y el dolor en el cuello y espalda era no algo nuevo, estaba acostumbrado, sumado al dolor de una pierna por un mal esfuerzo que no sé en donde ni como me pasó y unas voluntad que sacaba de mi ambición. Pesaba ya siete kilos menos de cuando partí. Así estaba Mario, barbudo, sucio, cansado pero satisfecho y no saben cuanto, una vez más había retado a mi destino por hacer uno de mis sueños. Junín era mi última parada y este día del tramo veintiuno lo culminaría con totales de mi estadística que me enorgullecía y no me importaba nada, estaba feliz. Era ya como avanzar metros cuando estaba a solo ocho horas de mi destino final. Algo destacable y suerte fue de no tener problemas mayores en la moto y solo pinchar la cámara de atrás en Concepción del Uruguay (Arg.) a metros de una gomería. En el horquillón derecho de la moto estampaba un almanaque con su figura, la de la Virgen. La ciudad de Luján estaba en mi trayecto y la basílica como un compromiso de parte de agradecimiento me esperaba con un emotivo encuentro al entrar a la iglesia, algo que no podía evitar, la moto estaba afuera, en la puerta descansando para hacer su último envión alas dos horas que restaban. Trece mil doscientos km. me daban mis cálculos, casi doscientas diez horas arriba de la moto, transitando por dieciocho provincias por todos los climas y biomas en 21 etapas retornando a la pampa húmeda con el aire que extrañaba. Veinticuatro días que viví con las experiencias de algo que leíste y aún hay más.
La emoción era indescriptible, me sentía como volar, mi mano derecha aceleraba a fondo el puño de a ratos y con vientos cruzados intentando frenarme. El día estaba a pleno sol pero mi sol interno estaba a todo brillo cuando dejaba caer alguna lágrima de nostalgia por la conmoción que no desaparecía y más cuando me acercaba. No podía ser indiferente, era artífice y testigo a la vez. La soledad fue me amiga fiel en todo momento pero tampoco solo me sentía. Esa tarde de domingo veintiséis de enero de dosmiltres me esperaba mi familia en la quinta pero después de llegar seguí a recorrer mi ciudad, fría por la gente, ese Junín con sus contras y sus pros pero que no deja de ser mi ciudad. El sueño ya era un hecho, la Vuelta a la Argentina marcando el contorno de un país grande siendo algo único hasta ese momento.

Dedicado a los que confiaron en mi viaje y a los que sueñan viajar.

Camino a Bariloche...

La casa de Tucumán

La Quiaca, bien al Norte...

En Neuquén...

En Purmamarca, Jujuy

 

2º Raid en moto ¨ Record Nacional Contorno a la Argentina 2003 ¨

02/01/2003 – 24/01/2003

Día

Destino

Hs.

Total Hs.

1

Junín - M. d. Plata

7

7

2

Bahía Blanca

7Hs. 15

14 Hs. 15´

3

Puerto Madrin

10

24.15

4

Rada Tilly

6

30.15

5

Río Gallegos

12

42.15

6

Ushuaía

13

55.15

7

Esperanza

14

69.15

8

El Calafate/ Glac.

  7

76.15

9

Puesto fijo de Pto. San Julián

10.30

86.45

10

Río Mayo

12.30

99.15

11

El Bolsón

9

108.15

12

Las Lajas

12

120.15

13

San Rafael

11

131.15

14

San Agustín del Valle Fértil

8

139.15

15

San M. de Tucumán

10

149.15

16

Abra Pampa

12

161.15

17

Taco Pozo

12.30

173.45

18

Posadas

11.30

185.15

19

Cat. Iguazú -Posadas- P- Cat.

8

193.15

20

Concordia

9

201.15

21

Junín

8

      209.15 Hs.


Muchas Gracias

Mario Enrique Alciati


 

 

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