Nuevamente en línea, hoy para contarles
un poco del viaje al norte.
Como les decía anteriormente, en mayo del 05 estando de paseo
en Rosario vi
una J 350 modelo 91 a la venta y la compré. En los meses siguientes me
hicieron la transferencia y se pagaron unas multas y cositas que había
pendientes, mientras tanto yo enviaba mi equipo a Argentina ya que no
tenía nada de esto en Rosario.
Por suerte tengo unos amigos que viajaron a Arg, en esa época y me llevaron
unas cuantas cosas ya que entre el casco, unas camperas, botas, pantalones,
los bolsones, etc., se hace un volumen de cosas que no te entran en
ningún lado de esa forma un poco c/u no fue tan mal.
A mediados de Nov llegué a Rosario a esperar la llegada de mi sobrina la
cual nació el 28 y sin perder más tiempo salí en mi gira con la promesa de
estar de regreso antes de navidad.
Con bastantes ansiedades tanto mías como de mi flia. salí de Rosario rumbo a
Victoria por el nuevo puente, desde ahí enfilé para Villaguay, Concordia.
Por el momento las cosas bien, y si había algo que no estaba como tenía que
ser la falta de experiencia no ayudaba a identificar el problema.
Qué lindo que es ser ignorante ni te das cuenta cuando el mundo se te está
por caer encima.
Al otro día salí de Concordia rumbo a Paso de los libres y tuve la primera
pinchadura, desarmo la rueda y no logré encontrar nada pero veo que la
cámara está llena de óxido, la limpié lo mejor posible, había agua en una
cuneta limpié la cámara y el interior de la cubierta y mientras se calentó
el agua tomé unos mates y al fin nuevamente en marcha. Debo aclarar que
notaba que el motor no regulaba parejo y vibraba bastante, pero como nunca
anduve en otra jawa no podía decir si era normal, de cualquier manera
continué.
En Paso de los libres chequeé la presión de las cubiertas, el aceite y demás
y continuamos el viaje rumbo a Santo Tomé saliendo de esta nuevamente la
cubierta se desinfló, al no ver nada pensé que perdía por la válvula, la
cambié y nuevamente con el inflador. Más o menos en este ritmo de cosas y
vistas una mejor que la otra, no me digan que es aburrido viajar, llegué a
un lugar que me causó mucha gracia el nombre, el paraje y la gente me
hicieron cambiar de opinión: "el Soberbio" realmente un pueblo orgulloso de
lo suyo, no importa cuán poco, y no digo esto en forma despectiva, al
contrario, fui invitado a armar mi carpa en una casa donde compartí unos
mates mientras se prendían las brasas para el asado que por
suerte ya había comprado en el pueblo, pensando en que seguiría viaje un
rato más.
Al otro día temprano ya con nuestros adiós dichos nos despedimos, nadie
esperaba nada del otro pero de alguna forma se compartió todo y las puertas
quedaron abiertas para siempre, lo más interesante es que ellos estaban
deslumbrados con mi historia de vida y viajes y yo me quedé deslumbrado con
su forma de vida simple, sin pretensiones y con la sabiduría que solo te de
la experiencia.
Desde El soberbio marchamos a Irigoyen y antes de llegar a Iguazú
nuevamente problemas de rueda, en esta oportunidad y estando tan cerca de
Iguazú instalé una de repuesto que tenía pero guardaba para caso de
urgencia, la vieja fue depositada con cariño y cuidado en el fondo del
bolso con un "espero no verte más, tesoro", mentira, no dije esto, pero en
caso que lo lea algún chico.
En Iguazú me quedé 5 días viendo y visitando los lugares realmente
impresionantes, las cataratas, crucé al lado de Brasil en una excursión ya
que no quería tentar la suerte con el carnet internacional pero no tenía
seguro que me cubriera, así que preferí dejar de lado la idea.
Nuevamente en la ruta esta ves rumbo a Posadas pasando por las minas de
Wanda, las ruinas etc., etc., la moto ya tenía una cubierta trasera nueva y
dos cámaras nuevas, aparte de las otra dos de repuesto, pero el veredicto
fue de que las ruedas estaban muy oxidadas y tenia que desarmarlas, lo que
mas me preocupaba era que cada día se hacía más difícil de arrancar,
cambié las bujías, nuevo filtro de nafta, no mejoró nada... Yo notaba también
que la chispa era muy pobre pero el mecánico no compartió la opinión, de
cualquier manera no tenia ningún repuesto, así que en esas condiciones
partimos.
A decir verdad no tuve mas problemas con las ruedas, ahora empezó a joder
el encendido, entre otras cosas en Iguazú cambié la batería que no lucía
muy bien, "just in case" este sea el motivo, cruzamos Corrientes y Formosa
impresionados con las obras que hay y que uno nunca se entera o no les da
la magnitud y la importancia que tienen, medio como cuando te cuentan que
se cayó un avión, sí es terrible pero nada más, pero si lo ves vos parece
una cosa dantesca fuera de toda proporción.
De Formosa me despedí lo único que había cambiado desde Iguazú es que ahora
me tomaba mas tiempo en salir de un lugar, para poner la moto en marcha
cada vez era más errático y más difícil; con dudas marché pero antes de
llegar a Palo Santo se detuvo y no hubo poder en esta tierra o
sobrenatural que la ponga en marcha. Una camioneta que iba para el pueblo me
llevó de un mecánico donde no pudimos hacer nada. Raúl el mecánico muy
gaucho creo que perdió media tarde y al final no quería cobrar nada y hasta
me consiguió un amigo que salía para Formosa y se ofreció a llevarme con la
moto en la chata, free, gratis, sin cargo, ni obligados quería tomas unos
pesos.
En Formosa esperé unos días mientras llegaron el encendido y unas bobinas
de Bs. As. una vez instalados arrancó mucho mejor, pero creo no estaba bien
a punto porque el motor no tenía la fuerza de antes, con esto jugué un poco
en los próximos días mientras viajaba pero no quería terminar con un pistón
con una ventana en el top, así que la prudencia ganó acá. De cualquier
manera este mecánico al igual que el de Iguazú era de la opinión de que los
cellos del cigüeñal estaban sonados lo cual significaba desarmar todo.
En fin una vez en marcha continué pase por palo santo y deje unos regalos
para los chico del mecánico y continué rumbo a Las lomitas, Ing. Juárez
donde decidí que la cosa no estaba para continuar mas adelante y ya que la
moto a duras penas arrancaba encare de regreso ante de quedarme tirado
definitivamente.
El rumbo cambió esta vez con dirección a Embarcación, Joaquín González
Monte quemado, Añatuya, Rafaela y casa.
Haciendo un sumario, no me puedo quejar después de todo salí con un vehiculo
al cual no conocía y se podía haber roto a los 5 Km. de casa y si bien con
algunos problemas me trajo de regreso. La vendí casi al mismo precio que
la compré, claro que venía sin deuda, cubiertas nuevas y una historia de
problemas a solucionar, una lástima realmente que no encontrara en
Rosario alguien que me diera un diagnóstico de qué problemas tenía y me los
podía solucionar, pero ya estábamos con las fiestas encima y el 3 de enero
subí en mi avión de regreso a mi país, mi trabajo y mi rutina.
Bueno por ahora ya les tome muchísimo tiempo los dejo por unos días, espero
que esto tenga algo de sentido, en el próximo mail les cuento algo mío y de
la vida acá en Sunny Sydney.
Chau, un abrazo a los dos, Rubén.

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