HOLA GENTE DE RUTAS EN DOS RUEDAS, LES ENVÍO LAS CRÓNICAS
Y FOTOS DE MI VIAJE SALTA - TANDIL EN MI DRAG STAR 650, SOY INTEGRANTE DEL STAR
CLUB ARGENTINA Y GRACIAS A ELLOS HICE ESTE VIAJE... ESPERO LES GUSTE Y LO
PUBLIQUEN... UN GRAN ABRAZO. EDUARDO (CIEGO) DESDE SALTA
9 al 15 de Diciembre de 2.009
Este viaje comenzó allá por el año 1.993, cuando en las noches de
estudio en Córdoba con aquellos amigos que compartimos mucho mas que el
departamento, soñábamos con que nos gustaría a cada uno hacer de nuestra vida, y
sin dudas, eran recurrentes mis sueños de viajar por mi país en moto, en aquel
momento una Virago (porque si menciono otra marca Fabriciostar se ofende).
Ese sueño se convirtió en una realidad en fecha 9 de Diciembre de
2.009, cuando a partir de mi integración al STAR CLUB ARGENTINA, se armó como
destino el 9º Motoencuentro turístico en Tandil, Bs. As.
Así, habiendo lustrado mi moto una Yamaha Drag Star 650 mod. 99
(en adelante “LA NEGRA”), pulido sus escapes (circunstancia que duraría muy poco
como se apreciara adelante) y habiendo recibido la correspondiente bendición de
mi hija Sol, partí, previo gran abrazo con Evangelina mi mujer (en adelante “MI
NEGRA”), a las 8 y 45 de la mañana y solo, como lo había soñado varios años
antes.
En efecto, habiendo llegado al Portezuelo, entrada o salida
(depende) de la ciudad de Salta, conocí a quien sería mi gran compañera de viaje
de ida y generadora de más de una anécdota, LA LLUVIA.
Esta gran compañera, y digo gran porque fue mucha no porque me
agradara su compañía, me siguió, en principio, hasta la Ciudad de Termas de Río
Hondo, Provincia de Santiago del Estero, destino al que nunca quise ir, pero
gracias a esta “compañera” no vi la entrada a la ruta que me llevaba a Córdoba
por la Ciudad de Frías (Santiago del Estero), que resultaba según los cálculos
mas corta y menos transitada.
Gracias a ella, la lluvia, nació el concepto de “ENDURO – STAR”,
concepto que tiró por tierra, literalmente hablando, la lustrada y pulido de La
Negra, previos al viaje.
Así, fue que la primer jornada culminó en la Ciudad de Ojo de
Agua (Santiago del Estero), limite con la Provincia de Córdoba, donde
descansamos La Negra y yo, que portaba un considerable, por no decir
INSOPORTABLE, dolor en las asentaderas, para decir culo de una forma elegante.
La segunda jornada se presentaba alentadora, con ligeras nubes
que me acompañaron hasta Córdoba, circunstancia que cambió rotundamente, 10 km.
antes de llegar a Río IV, Córdoba, con la aparición de una tormenta tropical
digna de sus primas hermanas de Costa Rica y/o Guayanas en cualquiera de sus
nacionalidades, que me dejo mojado entero en la Estación de Servicios YPF en la
entrada de la ciudad antes referenciada, donde me tome un Café con Leche de un
litro, para menguar el frío y esperar que el aguacero pasara.
Habiendo parado el aguacero en la Ciudad de Río IV, y con el afán
de ganar kilómetros, decidí partir para hacer noche en la Ciudad de Vicuña
Mackenna (Córdoba), hecho que nunca ocurrió, toda vez que a 20 km de haber
partido, fui Victima, literalmente hablando, de una tormenta con todas sus
letras T-O-R-M-E-N-T-A, con mas agua que la reserva del Iberá, y con un viento
de 90 km/h. (parámetro del que me enteré por un diario en Realicó (La Pampa),
que no me dejaba llegar a la banquina, me llenó “las asentaderas” de preguntas,
por los camiones que venían de frente y el chicoteo de la negra por las rutas
destruidas.
Como una aparición celestial a mano izquierda vi una estación de
servicios abandonada, que mutó en gomería, con una capilla hechiza al lado, a
donde me depositó el viento, el lugar se llama “La Ensenada”· (nombre que supe a
la vuelta); ahí se encontraba, bajo un foco de 25, “Walter” (nombre que también
supe a la vuelta) el gomero, personaje de fisonomía al menos siniestra, que me
miró como si fuera lo mas normal del mundo que llegará un tipo en moto, mojado
hasta los órganos vitales y con una cara de susto bárbara.
Después de tomarme un café instantáneo en un bar de al lado de la
gomería, que extrañaba las épocas felices y fértiles de cuando la estación de
servicio funcionaba, y ante la pregunta de ¿Dónde podía dormir? la mujer que me
atendió me mando a cien kilómetros de distancia, por lo que pregunte ¿Dónde
estaba el cura? para ver si podía dormir en la iglesia esa noche, a lo que me
respondió que hacia 3 meses que no tenían cura, y me mandó a hablar con Walter,
el gomero, a ver si tenía la llave; en efecto Walter tenía las llaves de la
capilla y no tuvo inconvenientes en abrirme la misma para que durmiera adentro.
Una vez adentro, sin luz y con un ruido bárbaro en las chapas me
acordé de Carlín que siempre saca fotos de la moto en las puertas de las
iglesias que visita en sus viajes, pero a mí se me fue la mano y por poco la
llevo al altar a la negra…

En la capilla armé mi guardería, dormitorio y secadero
“espiritual”…
Al día siguiente, y habiendo dormido tranquilo, pero
espantosamente incómodo, partí en lo que sería el último tramo antes de Tandil.
Desde allí, el viaje fue largo pero tranquilo (pasando por Vicuña
Mackenna, Realicó, Gral. Villegas, Pehuajó, Carlos Tejedor), hasta llegar a
Bolívar donde me encontré con Nicolás y su papá, quienes me ayudaron sin dudas a
transitar los últimos 250 km antes de Tandil, ya que sino me quedaba a dormir en
alguna ciudad del cansancio que portaba encima.

Ya en Tandil, el Encuentro con los muchachos del STAR CLUB
ARGENTINA fue algo maravilloso, conocer personalmente e identificar con rostros
los nombres o nicks que usan en Internet, y descubrir que TODOS son personas
maravillosas, que manifestaron una amistad intensa, aunque corta en el tiempo,
pero sin dudas duradera…..


En definitiva……. más Oscar Menthol que no salió en la foto……

Después llego la mención por el Motero que llego de mas lejos,
que no solo la obtuve por haber recorrido 2.050 km para llegar, sino por el
terror que les produje a la gente de Moto Sierras Tandil (organizadores del
evento) al decirles que si llegaba alguno desde 2.051 km le incendiaba la moto y
lo amordazaba en la cama para que no llegue al evento…… creo que al que vino de
Jujuy no le dijeron nada para no tener, después, cargo de conciencia…..
Y por supuesto, fue tanto un orgullo como una sorpresa cuando nos
entregaron a los STAR la mención por ser la agrupación más numerosa…
Fue toda una experiencia ver a casi todos y todas los que forman
la gran familia de STAR CLUB ARGENTINA reunidos…
Y así…. todo fue hermoso y emotivo en Tandil, una de las
experiencias mas lindas fue cuando una madre me pidió que me sacara una foto con
su hijo de 11 o 12 años, que quería ser motero de grande y el flaquito temblaba
al verme…..no se si de emoción o de miedo pero temblaba…
Y como todo lo que empieza tiene que terminar, el domingo
termino….el encuentro, porque a mi me quedaba todavía la vuelta.
La misma empezó como había terminado la ida, con la grata
compañía, ahora, de Marquitos de Carhué y Fabricio y María, con quienes ruteamos
hasta Olavarría, donde almorzamos y nos separamos…
De Olavarría salí con la intención de hacer noche en Gral.
Villegas, pero como en la ruta y en moto nunca se sabe, y con la aparición de mi
vieja e ingrata compañera….si….LA LLUVIA, me quedé como 4 hs. en la Estación de
Servicios en Carlos Tejedor, donde me constituí en el anfitrión de todo aquel
que paraba, o a cargar nafta o a resguardarse de la tormenta…de iguales o peores
magnitudes que la de Río IV, tres días antes….de hecho esta se llevo todos los
techos de Valeria un pueblo al sur de Córdoba… ahí conocí a Gabriel un fotógrafo
de jineteadas que vive en 9 de Julio, y su papa un hombre mayor que me lleno la
panza con unas tortas fritas ESPECTACULARES y unos mates calentitos, nos
quedamos charlando como tres horas hasta que decidí quedarme a dormir en el
pueblo.
Al otro día amaneció nublado, y maneje casi todo el día….

Ya en Vicuña Mackenna (Córdoba) me encontré con Armando, un amigo
de toda la vida, casualmente con uno con los que soñaba este viaje en nuestra
época de estudiantes en Córdoba, con quien comí y seguí viaje….
Antes de llegar a Río IV, pase por Ensenada, el paraje que me
había albergado de la tormenta en la ida, paré y fui a buscar a Walter para
agradecerle el gesto que tuvo al abrirme la iglesia, y como quise quedarme con
el mejor recuerdo tanto del lugar como del gomero no les saque fotos, porque de
día y con sol eran aún mas tenebrosos y siniestros que la noche de la tormenta.
Al llegar a Elena (Córdoba), el traste me pedía a gritos un
cambio, vi colgados los famosos pellones de piel de oveja, y al preguntar, el
dueño del lugar, creyendo que era un holandés supongo, quería cobrarme una
fortuna…. En eso, para en el medio de la ruta una camioneta, conducida por un
finquero, Gerardo, quien desde la ruta me hablaba, al ver la cola de camiones y
autos parados por su culpa, se puso en la banquina. Al comentarle el motivo de
mi parada, hizo bajar a José, un peón, al que ordenó se quedara al lado de la
moto, y me llevo 40 km hasta una curtiembre para conseguir el pedazo de animal,
que como les digo no era un pellón, era un pedazo de la pobre compañera de
Heidi, recién sacado; luego de rechazar una docena de invitaciones de este
Gerardo para que me quedará en su casa a dormir y comer un asado, que
organizaría con sus amigos con la excusa de mi encuentro, llegamos a la moto,
donde casualmente seguía José en idéntica posición en la que lo habíamos dejado.
Así fue que con un olor tremendo a granja en mis asentaderas,
llegué a Córdoba.
De pura casualidad entré a Córdoba por la calle Obispo Trejo, en
donde estaba ubicado el Departamento donde empecé a soñar por las noches con mi
viaje en moto, ahí lo hable a un amigo, Martín, que aún vive en Córdoba, que me
pidió que lo vea en el acto de fin de año del jardín de infantes de su hijita,
al llegar al colegio, frenar de improvisto, con media oveja en el traste y con
una cara de loco cansado infernal, vi como los padres agarraban fuerte a sus
hijos, algunas llegaron a cargarlos y cruzar la vereda; después de saludar a mi
amigo, y viendo que esos padres ya se encontraban repuestos del susto, me fui a
dormir.
Al otro día emprendí, lo que iba a ser el último tirón de la
travesía, frenando a comer en Ojo de Agua (Santiago del Estero).
Por esas alturas, yo ya me creía un aventurero bárbaro, hasta que
veo llegar a la estación de servicios, esto…

Esto era conducido por un israelí de 2 metros más o menos y 200
Kg. con el que nos entendimos en un mutuo pésimo ingles, me cuenta que había
adquirido el móvil en la Paz (Bolivia) a US$ 1200 (lo que habla muy mal de los
latinoamericanos), y pretendía, y espero que lo logre, llegar a Bariloche. En
dos cambios que tiró hasta salir de la Estación de Servicios la moto escupió al
menos ½ litro de aceite.
Llegué a la Ciudad de Metán, a 150 km de Salta a la nochecita,
donde después de tomarme un Red Bull (gracias Mike), y un café, con los anteojos
amarillos y el visor del casco abierto limpio, salí a la ruta.
Al principio fue como conducir en una alucinación provocada por
la ingesta de algún hongo mexicano que salen del cactus, ya que entre las líneas
de la ruta, las luces de los vehículos que venían de frente y el millar de
bichos que venían a estrellarse a mi casco, que con los lentes alcanzaban
múltiples colores, se hacía casi imposible avanzar, hasta que el último que me
ayudó en forma anónima en la ruta, fue el conductor de una Fiorino, al que seguí
casi pegado hasta el peaje antes de la entrada a la Ciudad, en donde le agradecí
y el sonrió en forma cómplice.
Así fue que llegue a mi querida Ciudad de Salta, en donde obtuve
el mayor de los premios que fue llegar a mi casa, besar a Lucca y Sol y dormir
abrazado a MI negra.

Este viaje me enseñó muchísimas cosas…
En primer lugar que para un motero con familia resulta imposible
hacer un viaje sin su apoyo…gracias Negra, Lucca y Sol, por apoyarme en mi
sueño, por aguantar mis ansiedades y acompañarme a diario…
Gracias
Mamá por apoyarme sin mostrarme tus temores, gracias Papá por ayudarme a
preparar la moto y acompañarme con tus mensajes… gracias Raúl por prestarme el
inflador, gracias Cele por dejarme dormir en tu dpto. en Córdoba.
También aprendí que a los amigos no hay que buscarlos, las vida
te los pone de diversas formas, en este caso a través del STAR CLUB ARGENTINA…
gracias a todos y todas los que estuvieron conmigo en Tandil, a los que no
nombraré por temor a olvidarme de alguno y cometer un grave error, gracias por
la reciprocidad en el sentimiento y por todas las señales de apoyo que recibí
antes, durante y después del encuentro.
Gracias Pele y Armando… por acompañarme allá desde el 93 en esas
largas noches de estudio donde yo empecé a planificar mi viaje…y Armando gracias
por el sandwich de jamón crudo y queso en Vicuña Mackenna, que estaba bárbaro.
Aprendí que existe mucha gente dispuesta a apoyar un sueño sin
pedir nada a cambio, gracias Rafa y Lucas.
Aprendí que mas allá del aspecto, existe mucha gente solidaria en
nuestro país, gracias Walter de Ensenada, gracias Gerardo, gracias Gabriel y tu
papá que no sé el nombre, gracias José por cuidarme la moto, gracias conductor
de la Fiorino.
Aprendí que siempre se puede llegar a más… gracias Israelí de dos
metros y un montón de kilos.
Es de sus rostros y de sus nombres que me acordaré el día que
tenga en la falda a los hijos de mis hijos, y el abuelo les cuente las CRÓNICAS
DEL VIAJE EN DRAG STAR, SALTA TANDIL.
UN ABRAZO A TODOS Y HASTA PRÓXIMOS VIAJES……
EL CIEGO
¡Deliciosos el relato y las fotos, Eduardo,
que no pude incluir todas!
Y no te lamentes por el barro y la lluvia en la
Yamaha, siempre hay que desconfiar de una moto que vuelve reluciente de un
paseo...

©
Hecho el
depósito que prevé la ley 11723.
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