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Rutas en dos Ruedas

 

 

Enero 2007

Agustín, de San Vicente (Bs. As.)

La primera experiencia en moto de Paulo y Agustín

 

Buen día mi nombre es Agustín soy de San Vicente tengo 18 años cumplidos hace 2 semanas, encontré esta pagina buscando en google "viajes en moto",y me encanto la idea de poder contar mi primer viaje en moto y espero no sea el ultimo.
Siempre me gusto la idea de hacer un viaje largo y todavía me sigue gustando, la idea de que tenga algún merito llegar al destino, siempre que tuve algún vehiculo para hacer un viaje molestaba y volvía locos a mis padres con irme a la costa en bici fue la primer idea que tuve, cuando mi hermano Paulo me presto su bici de carreras y yo la usaba uno 50 Km. por día, pero no estaba 100% decidido.


El 15 de octubre de 2006 compramos con Paulo una Guerrero 110 2004, al fin llegábamos a una 4t con "motor grande",(para los dos zanelita que tuvimos antes era grande), igualmente, ya con esta moto, que me gusta llamarla "La Poderosa", teníamos muchas ventajas, simplemente por el hecho de que ya podíamos viajar a 80 Km./h sin forzar el motor.

En el mismo octubre hicimos un viajecito prueba hasta Marcos Paz, el mismo día que vimos la película "Diarios de Motocicleta". Ese día replanteé el tema, ¿vamos de viaje en moto?, mi hermano aceptó.

Ya era febrero cuando mi hermano tenía vacaciones y yo ya había vuelto locos a mis padres con que nos íbamos a ir de viaje en moto, mis padres con el entusiasmo que yo tenía y aparte porque iba con mi hermano mayor, de ya 26 años tuvieron que aceptarlo.

El día 17 de febrero me pasé diseñando un sistema de porta equipaje, tardé unos 10 minutos en hacerlo, eran dos alambres a cada lado de la rueda impidiendo que el equipaje se introduzca en los rayos y para atar el equipaje al hierro que en realidad es para que el acompañante se sostenga, alcanzó un poco de hilo chanchero blanco, las dos lingas y un elástico.

El día domingo 18 de febrero cuando en Mar del Tuyu nos iban a esperar con un asado mis tíos, mi abuela y una amiga de ellos.

Empezábamos nuestro viaje de cuatro días llevando con nosotros solamente un pantalón largo c/u, una bermuda c/u, dos remeras c/u y un buzo c/u. en 2 mochilas. Ahhh, y en la tercer mochila, las herramientas, dos llaves francesas, una llave exacta de 10 y 11, un juego con 4 tubos y 4 puntas de destornillador, algo que no podía faltar, un inflador de bicicleta con un kit de parches de los que te venden en los kioscos a $1,50, con dos cucharas para sacar la cubierta, y como nuestra moto tiene nomás un tanque de 2,5 lts debíamos llevar una botella de coca cola con 2,25 lts de nafta y una botella de agua de 1,5 lts.

Salimos a las 5:30 de la mañana, pensando que en cinco horas ya podríamos recorrer los 330 Km. que nos separaban de nuestro destino, no llegaríamos para la hora mas fuerte de sol, lamentablemente o no fue tan sencillo, a los 25 Km. de salir, por la ruta 6, faltando 2 Km. para la llegada a la ruta 2 la moto sufre una pinchadura en la rueda trasera. No lo podíamos creer, la tuvimos 3 meses y se nos había pinchado una sola ves, justo ahora se nos venia a pinchar, a 200 metros había una estación de servicio que ya estaba abierta, pudimos sacar la cubierta sin desarmar el eje y emparcharla, costó, porque no teníamos un balde para fijarnos donde estaba la pinchadura, por suerte nos acordamos que teníamos una lecherita en una mochila, finalmente después de una hora emparchamos e inflamos, mientras aprovechábamos para ir al baño, nos dimos cuenta que la moto seguía pinchada, fueron innumerables los insultos que la rueda recibió, cansados, mi hermano decidió preguntar por una gomería, porque ya eran pasadas las 7, la empleada de la estación de servicio nos indico dos, las dos a 200 metros una de otra y a tres kilómetros de nosotros, inflamos lo mas posible y fuimos hasta la primera sin problemas, salvo que se estaba desinflando.

En esta nos dijeron que no trabajaban con motos y preguntemos en la segunda, cuando fuimos a la segunda no había nadie, esta cerrada y recordemos era domingo, golpeamos las manos con el deseo de que el gomero se despierte y nos atienda, por la gracia de Dios esto sucedió, pero por desgracia nos dijo que el no la podía emparchar si no le dábamos la rueda sola.

Desarmamos la rueda con las pocas herramientas que teníamos y luego de que la emparche volvimos a armar, ya habíamos perdido muchísimo tiempo, pero era la hora de seguir viaje.

Llegando al primer peaje nos acercábamos a un control policial cuando un policía nos detiene y nos pide la documentación de la moto, el registro y el seguro.

Aclaremos, nuestra moto no tenia seguro y todavía no habíamos hecho la transferencia, para que esto por lo segundo llevamos el titulo de propiedad entonces no había mucho problema, después de todo la moto era nuestra, pero por lo primero, el policía le dijo a mi hermano que iba a tener que explicarlo a su superior, mí hermano accedió y a los dos minutos volvió a la moto pidiéndome 10 pesos, ya que había echo una oferta por seguir camino con los $10 que el tenia en sus bolsillos, pero esta fue rechazada diciendo que la moto iba a ser secuestrada si es que no pagábamos un peajecito de $20,aclarado el tema, ambos nos subimos a la moto y seguimos camino.

Diez kilómetros después la moto empieza a sonar diferente, fuerte, haciendo contraexplosiones, pesamos que se estaba quedando sin nafta y paramos en la YPF que estaba a 200 Mts. cuando llenamos el tanque (le faltaba nomás 2 litros) nos dimos cuenta que ese no era el problema, sino que se había roto el caño de escape a 3 cm. de la tapa de cilindros.

-¿Y que vamos a hacer?-. Pregunte yo

-Sigamos así-.respondió Paulo

Yo acepte de mala cara pero aclare que donde encontremos un taller lo íbamos a hacer arreglar, después de los 3 primeros talleres me di cuenta de que mi hermano no pensaba parar.

Cargamos nafta en Lezama. Después llegando a Dolores que era la ultima estación de servicio en varios kilómetro llenamos el tanque con $0,75 ¡¡¡Habíamos recorrido 45 Km. con menos de medio litro de nafta!, hicimos la última parada antes de destino en General Lavalle y finalmente llegamos a Mar del Tuyu a las 3 de la tarde, 330km con 7 litros de nafta, con 13 pesos, cuando llegamos el asado estaba listo, nuestros familiares estaban esperándonos para comer y el asado estaba algo quemadito pero no nos importó en lo más mínimo.

El mismo domingo fuimos a visitar a un amigo que se encontraba aya de vacaciones y disfrutamos el día e intentamos olvidarnos de los dolores de espalda, piernas y huesos que teníamos, el lunes le sacamos un seguro a La Poderosa (como debe ser, lo voy a tener en cuenta para el futuro),mandamos el escape al herrero que lo soldó, volvimos a colocarlo y nos fuimos a Villa Gesell a visitar a una tía, ese noche la pasamos en Gesell, al mediodía nos despedimos y cuando llegamos a la rotonda de salida de la ciudad, la moto empezó a hacer contraexplosiones otra ves, no nos intereso, seguimos nuestro camino de vuelta para Mar del Tuyu, pasando por Mar de Ajó para visitar una amiga, cuando llegamos a Mar del Tuyú fuimos inmediatamente a lo del herrero por auxilio, pero este no esta y el empleado nos pidió que pasemos al otro día, nosotros pensamos que se nos complicaba mucho porque era el día que salíamos, pero el empleado nos dijo que no había otra opción.

Esa noche fuimos a pescar con mediomundo al muelle, cuando mirando al oeste se veían muchos relámpagos, estuvimos divirtiéndonos mucho, pero por dentro nos pesaba la incertidumbre de no saber si llovería.

El día Miércoles lleve la moto al herrero, la arreglo sin problemas, pero esta ves le puso dos hierros de seis milímetros sostengan la soldadura (por si las moscas).

Al fin de que dejáramos las casa en condiciones y que tengamos arreglada La Poderosa, se hicieron las 3 de la tarde.

Salimos con sol radiante salimos camino a San Vicente, solo con remera y bermuda, y con solo una de las tres mochilas, porque las otras se las dimos a nuestro amigo para que las traiga cómodamente en su auto. Al rato de salir el cielo se nos teñía de gris, cerca de General Lavalle se nos callo una de las 2 llaves francesas que teníamos bajo el asiento, percatándome rápido y caminando unos cuanto metros la encontré, no mucho después las gotas comenzaron a caer pero esta lluviecita paro a los 10 minutos y solo nos habíamos mojado un poco, pero, cerca de General Conesa, volvió a llover, esta ves con mas fuerza, cuando llegamos a Dolores no llovía mas, descansamos un rato y yo me saque mi remera que estaba seca y se la deje a mi hermano que tenia la suya mojada, me puse un buzo que estaba en la mochila, se nos había acabado al ropa, si nos mojábamos no teníamos mas para cambiarnos, quince kilómetros antes de Chascomús nos quedamos sin nafta y llenamos con la botella que teníamos, muy poco después volvió a llover, paramos en una Shell de Chascomús, y llenamos el tanque y la botella, a unos cinco kilómetros de salir me acuerdo que me había olvidado en la estación de servicio una bolsa con las herramientas y dos cajas de alfajores que eran para regalar, mi hermano estaba bastante enojado conmigo, mas con la lluvia torrencial que había, volvimos a la Shell y retomamos camino.

La lluvia era tan fuerte que por momentos se hacia complicado manejar sobre la autopista cuando uno pisaba los charcos de agua, la única ventaja que teníamos era que la ruta tenia bien marcados sus bordes, llegamos a la ruta seis sin lluvia, pero la alegría duro poco, nos dimos cuenta que se había roto el velocímetro, poco después sufrimos, nunca antes vi lluvia tan fuerte, era tan fuerte que no se veía por el casco y cuando uno lo abría sentía latigazos en los ojos, pero había que seguir, no teníamos alternativa ya que no había ningún refugio, despacio pero inseguro seguimos.

Veinte minutos antes de llegar a casa tuvimos suerte,"Ya era hora no",desde hay no llovió mas y llegamos sanos y salvos, mis padres creyeron como ya eran las nueve de la noche que íbamos a volver al otro día y se sorprendieron al vernos, estábamos cansados empapado y muertos de frío.

Solamente habíamos gastado 20 litros de nafta para hacer aproximadamente 1000km por fin en un viaje sentí merito por llegar al destino y por regresar a mi casa, tal ves sea un viaje muy corto pero para mi esta fue una gran experiencia, a los diecisiete años fue un buen pie para empezar a hacer viajes un poco más importantes, este año tengo dos ventajas, soy mayor y tengo registro.



La primer foto es de Paulo emparchando La Poderosa sobrecargada en Etcheverry llegando a la ruta 2, la segunda de Paulo y mía disfrutando la noche en Gesell, y la tercera de mi hermano junto a La Poderosa, cuando nos quedamos sin nafta llegando a Chascomús.

 

 

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