Motivado por mi hijo Julián, comencé la organización de este viaje, con
una hoja de ruta por asfalto, ya que mi moto y yo viajamos cómodos.
A través de internet conocí varios posibles viajeros en moto, que como
yo buscaban compañeros para compartir esta aventura, recibí mucha ayuda
de Miguel Liendo (Jujuy).
Entre muchos que nos comunicamos, debíamos coincidir en tipo de moto,
velocidad de viaje, años en el lomo, tipo de presupuesto disponible y
otros tantos temas.
Así apareció Javier Elldid ,de Federal, E. Ríos con su Honda Varadero,
nos escribimos durante 3 meses, hasta que el 5/10/09 nos reunimos en
Rafaela para arrancar el viaje.
Además tuve buena comunicación con los de Tandil, José, Daniel y Pocho y
quedamos que nos encontraríamos en Cuzco para compartir la aventura
Machu Pichu.
En forma personal, con una mezcla de inconsciencia y gran ganas de
cumplir con la propuesta y aventura, sabiendo que recorreríamos 8.100 km
en 20 días, comenzamos a rodar.
En Rafaela me encontré en un bar, con un grupo de motoqueros y contando
historias de rutas, me bautizaron la drag star 650 como, la “Rubia” por
su color dorado y crema.
Así fue que en el primer mail a mi familia, les confesé que viajaba con
la “Rubia”
El Viaje
Desde Rafaela (ruta 34 llegamos a Rosario de la Frontera, con ruta muy
cómoda y casi solitaria.
Primer noche de nuestro viaje, nos hospedamos en Motel ACA, muy buen lugar, con
bañadera de agua termal en los dormitorios, excelente.
El 2º día, llegamos a Jujuy, pasando por Salta, conocimos la plaza
central, la Catedral, el Museo de la momias, cuya propuesta arquitectónica es
maravillosa, junto con todo lo expuesto y explicado.
Después del medio día, seguimos viaje hacía Jujuy por el camino de cornisa, muy
lindo recorrido, de gran vegetación ,con muchas curvas y trepadas.
En Jujuy nos encontramos con Miguel Liendo (uno de los viajeros recomendados
como asesor de la zona) que estuvimos comunicados durante la previa del viaje,
con aportes muy interesantes. Además Miguel tiene un taller muy bueno y nos
contó muchas anécdotas respecto al apunamiento de motos.
Diciéndonos que cuando la moto falla, tose y sale humo negro, cuando se viaja en
gran altura, hay que descubrir las revoluciones en que viaja cómoda y no forzar
la máquina.
Nos hospedamos en “La sala de Yala” casa del laño l790 (flía. Carrillo) que en
su época era posta de cambio de mulas, para lo carruajes que viajaban a el Alto
Perú.
Al otro día ( 3º) partimos hacia el Paso de Jama, 360 km. (frontera entre
Argentina y Chile) haciendo escala en Cerro de los 7 colores y Purmamarca para
caminar la Villa y sacar fotos muy coloridas.
En el viaje circulamos zonas de la montaña a 4.610 m de altura respecto al
mar, sintiéndose muy fuerte el frío de altura, como así vientos huracanados
cruzados que corrían la moto a la mano contraría, debiendo hacer un esfuerzo
importante para controlar la situación.
Ya al atardecer llegamos a la frontera y con gran alegría y muertos de frío
encontramos hospedaje en una hostería del ACA de muy buena calidad, pero
pequeña, recientemente inaugurada.
Lo insólito que lo único que se puede comer, son las típicos productos de
cualquier YPF del país.
En este punto recomiendo muy seriamente reservar hospedaje, ya que sino se
duerme
sentado en el salón.
A la mañana siguiente, las motos estaban escarchadas, por e l frío nocturno.
Temprano 4º día hicimos aduana y migraciones para entrar en Chile, ese día
viajamos con meta en Iquique, pasando por San Pedro de Atacama, cuyo casco
histórico pueden ser 4/5 manzanas con construcciones en adobe, típicas de la
Puna, el resto de las casas son prácticamente de cartón o maderas muy
rudimentarias.
Luego tomamos hacía Calama y en un cruce de rutas a Tocopilla, debimos
agregar nafta de los bidones auxiliares, por no existir estaciones en la zona y
mi Yamaha Drag Star sufre de poca autonomía.
En otro pueblo, Victoria, cenamos en un restaurant de ruta (caldillo de pío-pio:
caldo, choclos, pequeños trozos de pollo y verduritas) muy sabroso.
De noche recorrimos lo 150 km faltantes para llegar a Iquique, nos alojamos en
el Holliday Inn, caro pero muy bueno.
Aquí decidimos 5º quedarnos un día más y hacer turismo por la Ciudad histórica y
la zona franca.
En general en Chile el tránsito es muy respetuoso del motociclista, exigiendo
en serio respetar los límites de velocidad.
Iquique Ciudad portuaria, con gran actividad comercial, muy prolija, limpia
y de espacios urbanos amplios.
Nos movimos en “colectivos”, estuve esperando muy buen rato, hasta que me di
cuenta que el colectivo era el taxi, que va parando permanentemente y suben
pasajeros hasta sumar 5, de esa forma el viaje es un fijo más barato.
Hicimos un pequeño viaje en barcaza por la bahía del puerto para conocer la
Ciudad desde el mar.
Al 6º día partimos hacía la frontera chilena-peruana, vía Salinas Grandes( las
recorrimos y fotos correspondientes), llegamos a Arica (Chile) pasamos a Tacna
(Perú) y entramos en Perú.
Como habíamos viajado muy bien y con un excelente clima, no propusimos llegar a
dormir a Moquegua, alojándonos en el Hotel Colonial, parece un hotel tipo feudal
aperuanado, frente al estadio de fútbol, que al otro día jugarían un importante
partido, situación por la cual, tempranito comenzamos nuestra nueva etapa para
llegar a Puno.
El camino de esta etapa, es un recorrido de montañas muy árido, de colores
cambiantes con la presencia de casi todos los que componen el círculo cromático.
La inmensidad del paisaje, el silencio, la soledad de cada lugar me cautivó,
impresionándome cómo viven aisladas las familias, en el medio de la nada, en
casita muy pequeñas de adobe, encerradas por pircas (muros de piedra simplemente
apoyados entre sí) para guardar en sus patios las llamas, burros, ovejas y
proteger la vivienda de los vientos.
Las vistas e inmensidad de las montañas de arena con la gran cantidad de curvas
y ascensos recorridos, hacen que el físico acuse recibo.
Ya en Perú cambia la relación del automovilista con el peatón y el viajero en
moto, todo se imponen acelerando y tocando increíblemente la bocina.
El 7º día viajamos hacia Puno, pasando por Desaguadero, ciudad tipo far west, el
desorden y el ruido son protagonistas.
Recorren la ciudad dos tipos de transporte de personas: uno un carro a pedal,
donde el pasajero se sienta adelante y el conductor pedalea desde atrás,
tratando de evitar pozos,
vías, coches y animales.
El otro, es una moto carrozada cerrada con toldos de colores que pueden viajar
dos personas. Lo raro del tema que por un recorrido igual ambos carros y el taxi
cobran igual.
Cargamos nafta en la calle de bidones, vendiéndola x galón, redondeando 4 lts. l
galón
Al salir de esta ciudad comienza el Lago Titi ka ka, (Tigre de piedra) la parte
correspondiente a Perú, es el lago más alto del mundo.
El lago
en Copacabana, Bolivia

Todo el recorrido hacia Puno, bordea el margen derecho del lago. El espacio de
tierra entre la ruta y el lago son pequeñas parcelas dedicadas a la siembra de
distintos cultivos, mezclándose con presencias de burros, vacas, llamas, etc.
Todas estas actividades están trabajadas por las mujeres de la familia, he visto
trabajar la tierra, desmenuzando los terrones con las manos de ellas.
Llegamos a Puno con excelente día, en un camino semejante a los de Bariloche,
pasando por zonas de bosques de eucaliptos.
Nos alojamos en Hotel del Lago fuera del casco urbano.
El 8º día aprovechamos para recorrer la pequeña Ciudad, la Catedral y navegar
por el lago Titi ka ka, hasta la isla flotante que habitan los indios uros.
El lago
en Perú

Pertenecieron a los grupos aymará, que hace aprox. mil años huyeron del
continente de otro grupo más poderoso, que pretendían esclavizarlos para
trabajos en minas.
Toda las islas flotantes son muy típicas, interesante como las construyen, el
tipo de convivencia y trabajo que llevan, ya que se juntan 10 familias por isla.
Son un” típico producto” de consumo para el turismo.
Párrafo aparte ”mi visión y sensación vivida en la isla“
Una vez arribado a la isla, con la asistencia de un guía de la excursión, la
familia de uros explica la vida en la isla, cada familia invita a conocer su
casa a un turista, entablando un dialogo sobre las familias.
A continuación le ofrecen artesanías de todo tipo, que de alguna forma uno
compra para colaborar con ellos.
La gran sorpresa fue cuando en el medio de la nada, los uros entregan bolsas de
plástico contaminantes, cuando les digo lo contaminante de la situación se
sonreían pareciendo no entender.
Enseguida hablé con el guía de la agencia, una vez planteada la conversación
sobre
enseñarles a resolverlo de otra forma el envoltorios de las compras, para
hacerla corta, no le interesó en lo más mínimo mi planteo.
Lo mismo pasó al llegar al hotel.
CONCLUSIÓN: todo el circuito turístico Isla de Uros es un consumo de plástico
, sostenida por intereses económicos de la Ciudad.
El 9º día viajamos hacía Cuzco aprox.370 km, llegando a la mitad de nuestro
viaje, aprox. 4000km.
A llegar a la Plaza Histórica, frente a la Catedral, nos encontramos con 3 motos
Transalp, que reconocí como los viajeros de Tandil (Daniel, Pocho, José) ya que
estuvimos en contacto por internet antes de viajar, fue muy emocionante el
encuentro.
En la plaza nos conectamos con Walter, personaje que trabaja dando servicios a
viajeros en moto, de esta forma nos acompañó a sacar pasaje de tren para Machu
Picchu, nos consiguió hotel en Pueblo de Machu Picchu (como les gusta llamarse a
lo locales) y no Aguas Calientes y hospedaje en Cuzco para los de Tandil, ya que
Javier y yo teníamos hospedaje en Casa Grande, hotel céntrico muy antiguo, con
un patio central donde se pueden dejar las motos de noche.
El 10º día partimos en moto hacía Ollataytambo (estación de tren) recorriendo el
valle sagrado, aprox.150km de un muy lindo paisaje con la presencia de todos los
verdes posibles.
Dejadas las motos en depósito, en lo de la familia Ramírez, nos tomamos el tren
hacía el pueblo de Machu Picchu llegando después de 1.30hs de excelentes vistas.
Toda la zona está invadida por gringos de todo el mundo
El pueblo es muy pequeño, nuevamente desordenada su construcción, la vía del
tren es el actor principal ya que todo se traslada por ella.
No existen motos, autos, etc. excepto los minibús que llevan a Machu Picchu.
Los
viajeros en Ollataytambo

El 11º muy temprano 4 hs de la mañana, hicimos la cola para tomar el minibús que
nos llevo a Machu..., ya que de esa forma vivimos el amanecer dentro de la
ciudad, además llegando temprano, recibís un número (400 por día) para ascender
a la montaña
“ wainapichu”, 500 m de altura sobre Machu Picchu, dominando desde la cima todo
el valle. Las vista son grandiosas y sacando fotos perdés noción del tiempo.
El ascenso y el descenso de la montaña es agotador, los Incas colocaban los
escalones de piedra sin ningún patrón constructivo, razón por la cual uno busca
la forma más conveniente al físico, para lograr la cima.
Experiencia increíble, alucinante, de buen esfuerzo físico y como dice una amiga
del ”arte de vivir” todo vivido con el “100 por ciento”.


A la vuelta al pueblo, comimos donde lo hacen los locales a precios también
locales, en un mercado, donde distintas cocineras, en nuestro caso “Quintina” nos
preparó sándwich de pollo completo y
ensalada gigantes.
Este día a las l8hs, ( anocheciendo) estábamos todos en cama, ya que la
destrucción física fue total.
El 12º día, retomamos el tren, para recuperar las motos en Ollataytambo y viajar
de regreso a Cuzco, pasando por Picsa, pueblo artesanal, donde todos hicimos
compras de regalos en plata por el pequeño lugar que ocupan en las alforjas.
Niña en
Picsa, Perú

Por la tarde en Cuzco, contratamos un guía que caminando por la Ciudad, nos
contó la historia del imperio Inca, la invasión y saqueo español y sus
consecuencias históricas.
Realmente Cuzco es la Ciudad turística con gran riqueza patrimonial.
Por la noche tomamos un pisco de despedida con los de Tandil en el pub Norton
Riders (de viajeros en moto), dejando registrada nuestra visita en el libro de
viajeros.
El 13° día, tomamos conciencia que empezábamos el regreso, faltando el 50% del
viaje.
Creo que parte de este caer, nos lo recordó el trasero.
Pasando Puno, nos desviamos en Civincuyo para ingresar a Bolivia, llegando a
Copacabana, ciudad muy pintoresca a orillas del Lago Titi ka ka (la parte
perteneciente a Bolivia).
Cuando uno comienza los regresos, se afloja y comete errores, inducidos por los
agentes de aduana de Bolivia que luego pagaríamos caro.
Hicimos migraciones y nos dijeron que podíamos seguir, gran error, no hicimos
aduana de las motos, evidentemente un proceder común, para que en la aduana de
salida, verificaran que nos faltaba “ el papelito”, consecuencia 100 dólares x
moto de multa.
El 14° en Copacabana descubrimos que el padre Abraham, bendecía los carros y
vehículos, de todos los que se acercan a la iglesia, previo pago de un bono
contribución.
Colocamos la Varadero de Javier y la Rubia (Drag Stars), en la fila de las
bendiciones adornadas con arreglo floral como se acostumbra
El padre, muy afable, hizo su bendición, rociamos las motos y brindamos con
cerveza compartida con dueños de otros coches, como
agradecimiento del dueño, al vehículo por la utilización y prestación que brinda
a la familia.
Después de la ceremonia partimos hacia La Paz, ciudad a 4.000 m de altura del
mar, la entrada es caótica, con miles de minibús que paran totalmente la
circulación.
Nos hospedamos y salimos a caminar por la ciudad recorriendo la Casa de Evo, el
Congreso Nacional y el barrio artesanal.
La casa
de Evo Morales

La paz,
Bolivia

El 15º arrancamos en
La Paz hacia Santa Cruz de la Sierra, vía Cochabamba, trepando a 3.820 m de
altura.
En un momento se nubló y aparecieron acompañándonos en la ruta los distintos
factores climáticos: niebla, lluvia, agua nieve, granizo, por varios km., razón
por la cual al llegar a Cochabamba dudamos de seguir adelante.
Nos repusimos tomando un buen café de máquina y especial reparador.
Para achicar los km. faltantes, decidimos por consulta con el mozo del bar,
viajar 52km más, hasta el Valle de Civincuyo.
En la primer curva vimos la señalización de los 152 km faltantes (en general en
Bolivia nadie sabe muy bien nada).
Este recorrido es tipo Misiones, con gran bosque tropical, muy trabado, donde se
hizo la noche, con una lluvia tremenda que no se veía nada.
Nos pegamos a un camión para que sus luces traseras nos orientaran, par colmo
cada tanto aparecían unos carteles de falla geológica en el pavimento, es decir
que entrábamos en un camino de piedra, con pozos y agua, tipo Dakar.
En muchos momentos del viaje recordé al padre Abraham y su bendición, ya que
estábamos en manos de Dios hasta llegar.
A esta altura del viaje, nos miramos con Javier y conversando, reconocimos,
que la exigencia física que demanda un viaje así, más los afectos y las cosas
cotidianas de nuestro País se empezaban a extrañar.
El (16º) día, de Civincuyo seguimos a Santa Cruz de la Sierra, recuperándonos
del estresaso del día anterior.
Entramos en ésta importante Ciudad boliviana, aquí cambia todo los visto y se
entiende porque lideran el movimiento separatista del gobierno central con su
bandera verde y blanca.
Gran movimiento de vehículos importantes, oferta de todo los bienes de consumo,
más ordenados y prolijos como Ciudad.
Creo que hubiera sido bueno quedarnos un día más en ella para recorrerla más.
En todo el recorrido realizado, por la rutas de Bolivia, cada tanto kilómetros,
hay un puesto policial de construcción primitiva, donde cruzan en la ruta ,una
soga con banderines de colores, manejada por niños o mujeres (suben y bajan).
De esta forma el policía te hace bajar del vehículo, ofreciendo bajo presión el
”peaje a voluntad”,que comienza caro y termina con un cartón de color más
barato.
Confieso que, quejándome del estado de cansancio, nunca pagué la cometa.
El 17º día, ya saboreando la vuelta a la Argentina, viajamos hacía la frontera
con nuestro país, haciendo aduana en Yacuiba y llegando a Tartagal (Salta) Al
llegar a la aduana boliviana, hicimos migraciones y nos pidieron el “papelito”de
la moto.
En su momento de entrar al país, luego de migraciones, nos dijeron que
podíamos seguir, gran error nuestro, en definitiva nos cobraron una multa de 100
dólares por moto, previa discusión muy acalorada y el mal humor que nos generó.
Conversando en el paso fronterizo, con remiseros, nos contaron que es una
practica habitual este tipo de accionar.
Llegamos con intensa lluvia al Hotel Espinillo de Tartagal, frente a la laza
principal, después de un día de muchas discusiones.
El 18º día, ya en Argentina, nos separamos con Javier ya que el volvería por
Chaco/Corrientes a su Federal y yo haría nuevamente la ruta 34 para volver a
Escobar.
Llegue temprano a Rosario de la Frontera, paré nuevamente en motel ACA y
disfruté un buen atardecer y baño termal.
El 19º día, me propuse llegar a casa, pero pasando Rafaela, vi un frente de
tormenta y granizo, por lo cual decidí una nuevo descanso a 100 Km. de Rosario.
El 20º día , paseando y gozando del día de sol vía Rosario, llegué a Escobar,
después de haber recorrido un largo camino, con amigos nuevos, reflexionando en
soledad sobre los caminos de la mente y el gusto de haber vivido una “gran
experiencia” con la Rubia (Drag Star 650).
PURA VIDA y BUENAS RUTAS
Mirá la HOJA DE RUTA A
MACHU PICCHU de Boy

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