RUTAS EN DOS RUEDAS

Viajes en moto - Calendario de Motoencuentros - Motos clásicas y antiguas

Modelos y Manuales de Jawa - Consejos útiles para viajar - Relatos de viajes

Viajar con copiloto - Fotos - Crónicas de encuentros - Links

 

Rutas en dos Ruedas

 

 

Enero 2009

Concentración de Pingüinos ´09, España

Por: Bernardo Lanuza

 

Era el mes de enero del 2009, recién estrenado el año como quien estrena un nuevo corazón. Las previsiones de celebración de este año de la concentración motociclista invernal más grande de Europa eran inciertas debido a dos motivos: el traslado de lugar de reunión respecto a los años anteriores y otro motivo muy distinto que dotaba de mayor interés para los incondicionales de Pingüinos: la climatología.

Este año más dura que ninguna, España colapsada en aquellos días por las nevadas y temporales; las carreteras los primeros días a penas sin limpiar y la nieve sobre el asfalto como un manto blanco de tangible peligrosidad.

Un año antes, en el año 2008, llegamos con el alma esplendida, salvando la lluvia y algo de frío que sin ser intenso como en otros tiempos, también se helaba sobre el pecho una fina placa de hielo sobre las casacas motoristas al contacto del aire pucelano en movimiento. Los antecedentes que teníamos de aquel 2008, no eran los mejores debido a la Organización y cierto descontrol en la distribución de la leña y los espacios.

Cuando se clausuró entre satisfacción y desconcierto aquel masivo Pingüinos 2008, muchos volvimos a nuestros hogares de origen con la convicción de no repetir la experiencia, sin embargo cuando llega el nuevo año y la nueva convocatoria, se olvidan todos los males y el deseo de acudir, junto con la esperanza de mejorar las experiencias anteriores, se convierten en un motor vivo que quema a golpe de gasolina y aceite bombeando los cilindros de nuestras máquinas.

Pingüinos 2009 ha sido la confirmación de que corre sangre por las venas, caucho por las carreteras y gasolina por los motores, ni el hielo, ni la nieve, ni el gélido frío invernal pudo con aquellos que vencimos la barrera psicológica que algunos denominaron la “locura de un imposible”. Pero el motorista, lejos de ser un intrépido inconsciente, por contra es un atento observador, un cauteloso apasionado que pondera los riesgos, límites y dificultades junto con las capacidades de sí mismo y las posibilidades de su máquina, es decir, los motoristas de fe, son gestores de su vida y estrategas de la vitalidad.

Allí me lancé, a la mayor concentración motorista internacional invernal, que el año 2008 batió su record de suscripciones en 32.000 personas. Avancé con dirección Valladolid, a tan solo 200 km. de dificultad para convertirme en uno de los 18.000 inscritos que este año desafiamos a una parte de la sociedad que entre tanto algodón, vainilla y horchata se están olvidando de que para vivir solo hay que moverse. Estáticos dejé y me dejaron los compañeros del grupo que durante semanas estuvimos conjuntamente preparando el viaje y la acampada, y llegada la hora de la partida al encuentro con los nuestros, nos dimos cuenta de que para uno, son los míos y para otros somos los locos.

Concentración de Pingüinos ´09, España

Como un loco decidí coger la vía más difícil, solitario subí el puerto de los Leones que cruza la sierra de Guadarrama, nevado, precioso y límpido el paisaje se decoraba con una extraña mezcla del silencio amortiguado de la nieve, el perfecto engranaje de mi motor y los latidos acompasados de mi corazón sereno.

El motorista no es un ser vehemente que interprete sus emociones a golpe de acelerador, sino que es un ser ponderado que gobierna con tacto la poderosa máquina de caballos, compañera de tanta satisfacción. No es fácil conocer que no hay límites para la emoción y a la vez saber que sin límites jamás volverás a emocionarte.

200 km. Escasa distancia entre dos puntos para una ruta mayoritariamente llana, de rectas kilométricas, de amplias y sencillas curvas, y en definitiva cómoda conducción, en la que tan solo el duro frío del ambiente en conjunción con la velocidad le daba a esta cita multitudinaria el rango de heroicidad motociclista. A la hora que yo fui, no era posible ni un patinazo en aquella tundra ibérica de nieve infinita a partir de las márgenes del asfalto. Aquella mañana de sábado del 10 de enero habían limpiado el bello y negro asfalto que como un fileteado sobre la pintura de un depósito de gasolina, dibujaba la ruta más perfecta que nadie podría imaginar: cerca, muy cerca me encontraba a cada kilómetro que avanzábamos mi fiel aliado motor de Honda y yo.

Concentración de Pingüinos ´09, España en Honda

El acceso a las gasolineras se hacía peligroso, debido a que los servicios de la limpieza de las carreteras no tienen competencias en la limpieza del resto de las estaciones de servicio o infraestructuras de ruta que te encuentras en el camino. No obstante, con sigilo y cuidado de los 200 kg. de hierro y de su caprichoso efecto de la gravedad, jamás hubo caída que perturbara el destino.

Llegué a reencontrarme con un grupo de motoristas que habían llegado un día antes y me esperaban allí, éstos más adelante han mostrado ser unos excelentes compañeros de aventuras y viajes y eso está más cerca de la amistad que cualquier efecto urbano de danza, alcohol y brillantina. Compartir un buen jamón, unas chuletas, un buen vino y 500 cervezas en conversación, arrecia tanto el corazón, que entre carbón, fuego y grasa braseada los recuerdos más amables perduran para siempre como un pacto eterno de hermandad.

Concentración de Pingüinos ´09, España

La concentración de Pingüinos siempre ha tenido un carácter singular, los que acudimos tenemos claro el código de respeto y convivencia sana, el compartir un cigarro una charla, una hoguera, una cerveza, una afición, y entre historias de piratas del asfalto y viejos caimanes de la carretera, aderezar más o menos al gusto, los relatos de hazañas y gestas de otros tiempos de olor a gasolina y neumático.

Concentración motera de Pingüinos ´09, España

Sin embargo, la selección natural del Pingüinos 2009 concentró en estos 4 días a una menor cantidad (18.000 de distintos lugares del mundo, no es que sean muy pocos) de ruteros, que si bien no generó el negocio habitual de los años anteriores, sirvió para autentificar los orígenes de la misma y fidelizar en los años venideros a toda una afición y un estilo de vida.  Se convirtió  en una reunión con el estilo propio y la seguridad que da el convencimiento de que estás con los tuyos: nada hay que temer de un aguerrido caballero del asfalto cuando ambos se reconocen en los ojos. Así es Pingüinos, es más una cuestión de espíritu que de deporte. ¡y qué deporte no requiere de espíritu!

Concentración de Pingüinos ´09, España

La mañana, y la tarde y la noche transcurrieron entre amigos y con amigos, el frío se derrite entre llamas de enormes hogueras improvisadas, el único motivo que une en el instante oscuro de un pinar a tanta buena gente, es la sonrisa amable del compañero, es la hoguera cedida al amigo, improvisado desconocido, aliado en la batalla, y compañero de por vida.

Concentración de Pingüinos ´09, España

Concentración de Pingüinos ´09, España

Y el tiempo cumple cuatro días, y en el escarchado pinar helado en la mañana temprana se escuchan rugidos de motor, ¡millares de motos calentando la partida! ¡18.000 motoristas recogiendo las carpas, tiendas y parrillas! ¡18.000 almas convocándose para el siguiente año pingüinero! 

Concentración de motos de Pingüinos ´09, España

El abrazo, la mano, las sonrisas, los afectos, en una mañana de despedida y satisfacción. Nadie se conoce y nadie es olvidado. Todos somos uno, y todos en la carretera somos el mismo. Un viaje de vuelta a otros destinos con el hospicio de Dios y la gloria de haber engrandecido nuestro único espíritu, el orgullo de ser Pingüino.

Concentración motera de Pingüinos ´09, España

Ninguna de las concentraciones debería ser un record de asistencia, y 2009 no lo fue, sin embargo la repercusión y el éxito ha sido mayor debido a que algunos motoristas salvaron barreras de la naturaleza, sopesando los riesgos y apostando por ellos mismos. Pingüinos 2010 será o no será un record de asistencia, particularmente los records no me gustan: el rutero no piensa en la meta, ni en el record, sino que el objetivo es el camino, y en el movimiento constante se vive más intensidad que en un record obtenido y una meta alcanzada. Las masas no aportan nada más que un alma inconsciente, cada vez que somos menos masa, somos a la vez más conscientes de nuestra alma y de este modo tenemos más que regalar.

 

 ¡Gracias, Bernardo, delicioso relato!

 

 

 

Para comunicarte con Rutas en dos Ruedas:

 

 

 

 

 

 

© Hecho el depósito que prevé la ley 11723. www.rutasendosruedas.com.ar 2001

Política de privacidad

Los derechos de los textos y fotos de esta página pueden pertenecer a los propietarios de Rutas en dos Ruedas o a terceras personas o entidades. Si desea utilizar algún contenido de esta página, incluidas las fotos, por favor solicite autorización por correo electrónico.

 

 

 

SECCIÓN TALLER

Despiece motor

Jawa 350/640

Manual de despiece

de Jawa 350 

Vista interna motor Jawa 350 tipo 18

Manuales

 

Todo JAWA

 

Videos,

restauraciones, historia, modelos, fotos, manuales, viajes, injertos, personalizaciones