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Rutas en dos Ruedas

 

 

Hoteles y afines (19/08/08)
 

Los servicios turísticos en Argentina

Por: Verónica, de Rutas en dos Ruedas
 

 

En el invierno 2008 realizamos un viaje a Córdoba y Cuyo en Renault 6, cuyas experiencias de alojamiento, más otras sufridas desde hace tiempo, motivaron este texto.


Tal vez el título exceda en mucho las pretensiones de este opúsculo, pues no se trata de analizar todos los servicios turísticos con exhaustividad, sino de abrir un interrogante sobre algunas cuestiones sencillas padecidas a lo largo de cuatro décadas de vida.

Describiré situaciones de este último viaje de invierno 2008, a ver si es posible echar luz sobre las razones de brindar un servicio deficiente, en comparación con el precio. Pues, por supuesto, todo servicio puede juzgarse en función del costo (aunque debería haber detalles que se mantengan siempre, como por ejemplo, que cualquier alojamiento, de la categoría que sea, debe brindar sábanas limpias).

En Chilecito, La Rioja, nos habían recomendado un hotel que ya no tenía disponibilidad. Fuimos, entonces, a la Oficina de Informes Turísticos y allí nos indicaron dos hoteles bastante céntricos, uno a $ 60.- y otro a $ 70.- la habitación doble con cochera y desayuno.- Fuimos a este último, el Hotel Ruta 40, que tenía un estacionamiento (desprolijo y descuidado) separado de la puerta del hotel. Dado que en esa calle no hay lugar para estacionar, uno debe dejar su auto en la cochera, salir con sus bolsos a la calle, cerrar el portón, caminar 20 ó 30 m. y subir unas largas escaleras hasta la recepción. En el momento de abonar, al ingreso, nos cobran $ 90.- por la habitación más $ 8.- por el estacionamiento. El desayuno se lo tiene que servir uno, como en un hostel.

La habitación tenía dos camas de una plaza, TV, un aire acondicionado frío / calor que debimos apagar a la madrugada por el ruido que hacía, una puerta de baño que no cerraba y una ducha que, en la mitad, comenzó a salir helada y así siguió. Pedimos a la recepcionista que nos despertara a las 8 hs., pero lo olvidó. Por ese servicio pagamos $ 98., cuando en Turismo nos habían dicho que el precio actualizado era de $70.-, lo cual hubiera sido más justo.

Llegamos a San Agustín del Valle Fértil, San Juan, y en la Oficina de Turismo nos indicaron unos departamentitos sencillos pero lindos, a juzgar por las fotos, a $ 70.- Llegamos a este lugar llamado Sierras Morenas y la señora nos muestra la habitación (uno de los peores lugares en los que estuve en tantos años). Le preguntamos cuánto costaba y de inmediato nos largó: "Cien, cuesta 100 pesos". Yo hubiera dado media vuelta y me hubiera ido, pero Néstor le dijo que en Turismo nos habían informado que la tarifa actual era de $ 70.- Su respuesta fue: "Ah, si en Turismo te dijeron 70, entonces, 70". ¡Qué descaro!

¿Cómo es el tema aquí: nos miran la cara y ponen el precio? Menos mal que viajamos en Renault 6, si no... Por supuesto, dejé una nota escrita en Turismo, (donde fuimos muy bien atendidos), para que la rabia no me explotara adentro. Tal parece que hoy en día cualquier sucucho pone un televisor y se cree con derecho a pedirte cualquier cosa! En este lugar, el calefactor era una estufita eléctrica, la puerta del baño era de cartón grueso, el inodoro no tenía tapa ni asiento y la ducha era de calefón eléctrico pequeño. Para colmo, no entregan boleta. Ustedes dirán: ¿por qué no se alojaron en otro lugar? Por varias razones: no hay disponibilidad; los pocos lugares disponibles cuestan fortunas; llegamos cansados del viaje y no queremos seguir dando vueltas...

San Juan capital: Visitamos algunos lugares caros, como un hostel que nos pedía $ 120.- por una habitación con baño compartido

y llegamos al Hotel Veladero. Nuevo, de buen aspecto, la habitación era sencilla, pequeña pero muy agradable y olía excesivamente a perfume de ambientes. Con cochera y desayuno nos pidieron $ 100.-, lo cual parecía razonable. ¡Al fin un lugar lindo! Un baño completo, una amplia ventana, TV... Pero, ay!, al abrir la cama, las sábanas estaban usadas!!! No me hagan entrar en detalles. Ahí está la razón de tanto perfume. Reclamé al conserje, casi pidiéndole disculpas por semejante reclamo, y buscó nuevas sábanas durante unos cuarenta minutos. Cuando las trajo, se excusó diciendo que la culpa era de las empleadas y que "mañana caerán algunas cabezas". Ni siquiera puso la sábana que trajo, ¿saben por qué? ¡Porque era de una plaza!!! No tenían sábanas de dos plazas limpias. Ya no reclamé, arreglé la cama como pude y me dormí deseando que amaneciera cuanto antes.

En Mendoza debimos pagar $ 140.- la noche por un lindo Apart Hotel céntrico, con un buen baño, pero con algunos detalles a tener en cuenta, si consideramos el precio. La cocina tenía muebles enormes que estaban casi vacíos, sólo había tres cubiertos, dos platos, tres vasos y tres tazas. Ni una sola cacerola, sartén ni nada por el estilo. Semejante cocina y sólo una hornalla! El precio incluía desayuno seco, que se entregaba en la habitación a la hora en que uno lo solicitara. La primera mañana, debimos reclamarlo media hora después, ya que se habían olvidado. La segunda mañana, llegó 15 minutos tarde. Las paredes serían de cartón, pues todo lo que hablaron e hicieron nuestros ruidosos vecinos hasta pasada la medianoche, se escuchó a la perfección. Cuando nos fuimos, hubo que insistir para que nos dieran una factura por los 280 pesos pagados.

Se va la última... Villa Mercedes, San Luis. Un hotel sobre la calle lateral de la ruta nos pidió $ 120.- por una habitación grande, aunque algo vieja. Todo bien hasta ahí, pero... el baño tenía hormigas! Cuando se lo comenté a la recepcionista, en voz muy baja para que los otros dos pasajeros no escucharan, ella se limitó a decir "¿Sí?". A eso sumémosle que el desayuno sólo traía tostadas con manteca y dulce, y que tampoco tenían ganas de entregarnos una boleta.

¿Qué pasa en Argentina con los servicios turísticos? ¿Sólo se trata de sacarle plata al turista, no de desear que se vaya conforme para que vuelva? ¿Nadie se ocupa de arreglar lo que anda mal en sus hoteles, de mejorarlos, de poner un precio acorde a lo que se ofrece, de pedir disculpas cuando alguien se queja, o de recompensar al pasajero de alguna manera? Al parecer, ni siquiera pagando un precio considerable se logra estar cómodo. Creo que a nadie le gusta pagar por un servicio y tener que ducharse con agua fría, o dormir sobre sábanas sucias, o no poder descansar por los ruidos molestos. Es decir, no se trata de que somos exquisitos, sólo merecemos respeto como turistas y no una tomadura de pelo. Trabajamos todo el año y deberíamos poder tomarnos unas merecidas vacaciones, alojándonos en lugares limpios, confortables y bien atendidos. Sabemos que el lujo se paga, no es de eso de lo que estamos hablando aquí.



¿Cuánto hay que pagar por un servicio digno?

 

 

Cuando estés en desacuerdo con los servicios o el precio, o no se cumplan las condiciones pautadas, ¡quejate! Dejá notas en las Oficinas de Turismo o en los Libros de Reclamos de los hoteles. Es la única forma de empezar a cambiar esta situación.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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