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Gracias a la invitación de Gustavo y de la
gente de Tapalqué, (a quienes conocimos por Darío y sus amigos del MC Calefones
de La Plata), este año decidimos comenzar el invierno juntos y en moto, en
Tapalqué.
Sí, nuestra locura por las dos ruedas nos
impulsó a viajar en medio de los cortes de rutas, del desabastecimiento de
combustible, de la lluvia y del frío...
¡Pero qué bien lo pasamos!
Organizamos el viaje con un mes de
anticipación, pero en los últimos días dudábamos entre confirmar o cancelar la salida. Nos
arriesgamos y la confirmamos, y justo el sábado que habíamos previsto salir,
suspendieron los cortes de rutas (¡aguante, el campo!), se comenzó a normalizar
el despacho de combustible y la lluvia que había castigado durante dos días se
abrió para dejarnos paso hacia la ruta 51, camino a Tapalqué.
Nos encontramos a la hora prevista (bah,
nosotros fuimos los últimos en llegar), tomamos un café en Cañuelas y arrancamos
juntos con las narices frías y el corazón expectante. ¿O no estás lleno de
ansiedad cada vez que vas a conocer un lugar desconocido?
Daniel tomó esta foto mientras desayunábamos

Antes de llegar a Roque Pérez, paramos a cargar
nafta y a descansar un poco, cuando notamos que Alejandra y Guillermo no
estaban. Nos mensajeamos en seguida y supimos que el motor de su Jawa estaba
trabado. Entretanto algunos tomábamos un café caliente, Darío en su Kawa 550 y
la Kangoo de Alberto (en la que iban Osvaldo, Néstor y Alberto) recorrieron los
10 km. hasta el sitio en cuestión y resolvieron dejar la moto en una despensa
junto a la ruta, y seguir viaje en el auto para no perderse el paseo.
La cara triste de Alejandra dejaba traslucir su
estado de ánimo, pero la entendemos, no? Amamos nuestras motos y abandonarlas a
su suerte, aunque sea por un ratito, no nos gusta para nada. Sin embargo, fue la
mejor elección, ya que de otra forma se hubieran perdido un hermoso paseo y sin
ellos no hubiera sido lo mismo.
En la rotonda de Alvear se incorporó un motero
de allí y todos juntos llegamos a Tapalqué, distante 280 km. de Buenos Aires, a las
tres de la tarde.

Fuimos recibidos con la cordialidad y
hospitalidad sin límites de nuestros anfitriones: Oscar, Gustavo y el Director
de Cultura de Tapalqué, César Vera, quienes no sólo habían dispuesto para nosotros el
albergue del Camping Municipal en perfectas condiciones, sino que además nos
esperaron con milanesas calientes, frescas ensaladas, gaseosas y vino. Oficiaron
de cocineros y mozos y compartieron gustosamente la mesa con nosotros.
Después de semejante bienvenida y de recorrer
las impecables instalaciones, ya nos queríamos instalar allí por dos semanas, y
a pesar de que fueron sólo dos días, al irnos sellamos nuestra promesa de volver.
Después del almuerzo salimos a recorrer el
predio del parque, muy bien cuidado, dividido por la corriente del arroyo
Tapalqué. Un lugar ideal para pescar y descansar, rodeados de verde, con muy
buenos sanitarios y mesas y fogones en cantidad.

El tercero de la derecha, de campera verde, es
Oscar, nuestro guía y anfitrión, quien hizo de todo para que pasáramos un fin de
semana inolvidable. A él le gusta decir que "Tapalqué es un pueblo de
primera... si ponés segunda se termina!"

Tomamos mate con galletitas y luego salimos a
recorrer el pueblo. Un moderno Centro Cultural nos abrió sus puertas para que
pudiéramos conocer el cine-teatro, ¡y hasta nos dejaron espiar los camarines!
Rojas butacas lujosas dispuestas a modo de anfiteatro, y sencillos detalles de
calidad, lo convierten en el lugar perfecto para una noche de arte.


Salimos
con prisa de allí porque la empleada del Museo, que ya había concluido su
horario de trabajo, nos estaba esperando con las puertas abiertas. Una
exposición de vestimentas antiguas y otros objetos como armas, vasos de pulpería
y un caparazón de gliptodonte, atrajeron nuestra atención durante un buen rato.
Vimos allí la placa en honor al Conde Carlessi, cuya fecha de nacimiento 5 de
marzo, se ha propuesto como Día del Motociclista argentino, hecho que nos agrada
sobremanera, dado que esa simpática persona que fue
el
Conde, ¡andaba en JAWA!
Al
volver al camping, nos esperaba una fenomenal picada de queso condimentado con
orégano y longaniza, que fue el mejor prólogo para la parrillada que vino
después. Algunos motociclistas de Alvear y de Bragado, y Paola, la esposa de Gustavo,
con su hija Morena, se sumaron a la mesa para
compartir una cena encantadora.

El momento emotivo de la noche llegó con la
palabra de Darío en representación del MC Calefones, de La Plata, quienes
agradecieron con una bella placa grabada a la gente de Tapalqué por la
generosidad con que siempre se brindan. Aquí, Gustavo y Oscar
reciben el regalo. ¡Nos sumamos a este reconocimiento con un Gracias enorme!

Sorpresivamente, Darío contó cómo fue que
descubrió Rutas en dos Ruedas, que con Osvaldo iban leyendo y comentando cada
vez que se encontraban para charlar de motos, y recordó cuando nos conocimos en
Diamante el año pasado, (luego de emailearnos un tiempo), casi por casualidad.
También tenían un regalo para nosotros, que nos colmó de emoción, no sólo por lo
inesperado sino por las palabras de Darío, tan llenas de gratitud y amistad.
Los chicos de La Plata, los Calefones, son de
esos que hacen que quieras estrechar más y más los lazos fraternales que van
naciendo; de esos que cuando se comprometen, cumplen; de esos que siempre
extienden su mano para aliviarte de una carga o invitarte a compartir algo. Por
eso tiene tanto valor para nosotros esta sorpresa que nos dieron: porque
conocemos los corazones que la gestaron.
Acá estamos en una foto tomada por Daniel

¡Nos hicieron llorar, Calefones locos!

¡Gracias a ustedes por hacer que Rutas en dos
Ruedas tenga sentido!
El epílogo de la noche contó con Oscar
sirviendo café para todos, mientras aplaudíamos al ritmo de un dúo musical que
trajo especialmente para nosotros la Dirección de Cultura de la Municipalidad y que
interpretó de maravilla piezas de folklore con guitarras, charango y violín.

Néstor y otro chico de Alvear no se privaron de incursionar unos
acordes en el charanguito y la guitarra... En esta foto tomada por Daniel se los
ve zapando

Una vez que las chicas lavamos y secamos los
platos, pasadas las dos de la mañana nos despedimos y ocupamos nuestra
gigantesca habitación. Cada una eligió su lugar y yo dormí en el primer piso de
una cama marinera por primera vez...

Vengan
a compartir el domingo con nosotros

Hecho el depósito que prevé la ley 11723.
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