Hay
cosas a las que no te pueden obligar...
No te pueden obligar... a deshacerte de tu sombra.
...a hacer siempre buenos negocios.
...a ser inmortal.
...a dejar de querer.
No te pueden obligar... a ser inteligente.
...a decir siempre la verdad.
...a usar el paraguas cuando llueve.
...a tener certezas sobre el porvenir.
No te pueden obligar... a renunciar a tus sueños.
...a no enamorarte de la persona equivocada.
...a ser feliz. O desdichado.
...a cumplir tu palabra. O a incumplirla.
No te pueden obligar... a no pensar.
...a ser lindo.
...a no ser tonta. (Deberían, deberían...)
...a amar el fútbol. O el rock. O las motos.
Y tampoco te pueden obligar... a usar casco.
Porque el casco sólo te protege a vos y no atenta contra nadie más que vos.
Como el cinturón de seguridad en los autos.
¿Por qué te exigen un casco o un cinturón si en el colectivo nada
te ata al
asiento y la mayoría de las veces vas parado colgado del techo
con un brazo, en
medio de un enjambre tan apretado que ni siquiera
podés sacar un caramelo del
bolsillo?
¿Por qué te exigen un casco o un cinturón si todavía andan carros a
caballo
por la calle, metiéndose de contramano aún en avenidas,
sin pagar ningún
impuesto por circular,
ni tener un seguro que responda si te atropellan?
Lo que se arguye en favor de esta obligación es que en caso de un accidente
grave en que te partas la cabeza por no usar casco,
el hospital te atiende
gratuitamente usando fondos de todos
para curarte a vos, que sos un imprudente.
Sin embargo, si llevás el casco puesto y tenés la mala suerte
de quebrarte una
pierna, el Estado también debe proteger tu salud.
¿O acaso no pagamos impuestos
para gozar de ese
y otros derechos como ciudadanos?
¿O
acaso a veces no nos rompemos la crisma con un lomo de burro sin marcar (otra
aberración de nuestro sistema de tránsito)
o con un cráter tan grande como el de Guatemala en plena avenida?
Hace unos meses, un juez de Santa Rosa de Calamuchita
tuvo lo que hay que tener
y se animó a no castigar el no uso del casco.
Sin embargo, como acá tenés que
pensar siempre igual que todos
y actuar como todos, ¿qué hicieron? Lo
destituyeron.
Obviamente,
hay una
ley que indica que es obligatorio y las leyes deben cumplirse, pero...
¿No hubiera sido más provechoso comenzar un debate sobre
los
fundamentos en los que este juez basó su decisión?
Una buena y sostenida campaña de concientización
(y no me refiero a esas
publicidades que te muestran al conductor desparramado en mil pedazos
sangrientos)
puede resultar más efectiva que una obligación.
¿O nunca hiciste
algo sólo porque sabías que estaba prohibido?
¿O nunca anduviste en moto sin
casco por la Panamericana?...
Por eso en Rutas te ayudamos a crear conciencia.
Yo sueño con una clara noche de
verano, en la ruta 3,
a buena
velocidad, en moto y sin casco
(me
reservo el nombre del piloto de mi sueño).
No obstante te propongo:
¿Vas a salir? Usá el casco.
(Si
querés leerlo con doble sentido, también).
O hacé lo que quieras.
Pero
más allá de la obligatoriedad,
sé
conciente del riesgo.
Siempre
es bueno saber que
todavía
podemos dar una vuelta más en moto.

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