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Rutas en dos Ruedas

 

 

Enviado en abril 2011

 

Bitácora de un viaje inesperado

 

Por: Juan Martín López Courtade
 


Viajeros: Juancho (20 años)- Zanella, La Ponderosa 175cc.
Alexis (El Loco, 18años)- Zanella RX 125cc (La Colo).
Recorrido: De Mercedes, Buenos Aires

a Parque Nacional Sierras de las Quijadas (San Luis).
Fecha: 20/01/2007.
Km. recorridos: 2000 km.

Así nació el viaje, con la gran idea de viajar… Sin saber, que lo que nos esperaba seria una aventura que jamás nos hubiésemos imaginado.
Lo primero de un viaje es planear el recorrido, y así fue…
Yo laburaba en el taller de mi viejo y mate por medio, con el loco, empezamos a armar el viaje. Los viajeros para ese entonces éramos mas de 2, estaban, el hermano del loco y 2 amigos mas. La idea era rutear hasta Córdoba, donde uno de los pibes tenia una casita para pasar los días. Bueno, hasta ahí todo marchaba sobre rieles, me acuerdo que cada vez que nos juntábamos no hacíamos otra cosa que matear y hablar del viaje, y así llenarnos de fuerzas y ganas, que nos servirían de “combustible” para afrontar la aventura…La fecha se acercaba, las ansias y la incertidumbre nos comían las tripas, no aguantábamos mas, queríamos salir…
Pero una tarde, (digo tarde, pero no se si fue mañana, noche o que) el grupo se dividió…
Si, nos separamos(tampoco me acuerdo bien por que razón, ja). Hicimos dos grupos: Yo (juancho) y El Loco, y Ivan, Ema y Eloy, el otro grupo…Cuestión que con el loco, dijimos, acá arranca otro viaje, que te parece si cambiamos el recorrido le digo al loco? Las miradas fueron suficientes, el loco no me dijo nada y se fue…
Al ratito cae con un mapa gigante, (esos q te regalaban en el banco bisel, consta de tres pedazos, es enorme) una lapicera y papel, así que fue mas que un si, no cagamos de risa y empezamos a viajar con la imaginación. Primera idea del viaje, era llegar a Mendoza, conocer el aconcagua, la cordillera, etc…y con esa idea nos quedamos.
Empezamos a preparar las cosas, ahora con mas nervios todavía, éramos 2, no 5 personas, ninguno tenia idea de mecánica, mas que cambiar una bujía, un cable, una palanca de freno, pero había algo en los 2, mucha fuerza y espíritu viajero…con eso para nosotros bastaba.
Vamos a hablar de las chicas, bue, hicimos un “quirófano” en el garaje de mi casa, ahí fue operada la colo, poniendo 0 Km. todas sus partes, los doctores fuimos un poco todos. Cuando dimos a luz, nos dimos cuenta que lo que salio a la calle no era una moto mas del monton, era…es, un FIERRO con letra mayúscula y negrita también. Y su compañera, la Ponde, la compre por 800 pesos, es del año 1970 y así la viaje, ja…sin luces, con tres rayos menos en la rueda de atrás (estaba toda descentrada), el motor estaba recontra cagado a palos, ni sabia cuanta vida le quedaba, y por ultimo antes de salir, ya montado el equipaje se me falseo el tuercon del medio, el de la horquilla delantera, que fue pegado con cinta, (si, cinta, dirán que boludez hizo, pero son todas cuestiones psicológicas, el tuercon estaba, punto.)

Día 1

Así salimos, un domingo tipo 11 hs, de casa. Cazamos las mochilas, a la ponde le pusimos dos carteras de cuero viejas de mi vieja, (Función: “alforjas”), agarramos los cascos, respiramos hondo, y partimos…
Paramos en la YPF, llenamos tanque y a buscar la ruta…No hicimos 20 cuadras que miro para abajo y veo que la ponde empezó a chorrear nafta, frenamos, miramos y vimos que estaba rebalsando la cuba del carburador, así que arrancamos medio pa la mierda ya, jaja, ajustamos la cubita, y frena un amigo, Claudio, un muchacho de la agrupación los lobos, de mercedes y le contamos, lo que queríamos hacer y el nos dijo que en unos dias arrancaba el encuentro de motos en malargue, Mendoza, que vayamos si queriamos, eso basto para mirarnos con el loco y por adentro nuestro ya la cabeza decia “recalculando”. Claudio nos dio un empujón con la moto de el para que pueda arrancar la ponde que estaba totalmente ahogada, unos metros y arrancamos de vuelta…Ya en viaje, asentando los nervios, íbamos lo mas bien hasta que siento que la rueda de atrás empieza a sacudirse, clavo los frenos, me bajo, reviso y me doy cuenta que pinche, bajamos a la banquina, y en ese momento no sabíamos si reírnos, llorar, volver, seguir, que se yo, encima domingo, y todo esto a 28 km de mercedes nomás, jaja, papa, que arranque..! Cuestión que el loco me dice: “Dame la rueda que yo me encargo” bueno, sacamos la rueda(aplicando toda nuestros conocimientos en mecánica), el loco agarra y me dice ya vengo, voy a ver que encuentro, cazo ruta y se fue…Yo se que a el loco no le dicen loco al pedo y si tiene que despertar un domingo a las tres de la tarde a media cuidad el loco lo hace…Pasa el tiempo, y ni un sms del loco, nada, para esto pasaron como 2 horas, me improvise con una soga y una frazada una hamaca paraguaya, para dormir un poco, no alcancé a pegar un ojo , que por allá venia el loco con la rueda infladita. Me contó que despertó a un mecánico de una ciudad vecina a 8 Km., que el tipo ningún drama, para el emparche, agarramos, festejamos, comimos algo, nervios de vuelta y ruta..!
Hicimos un par de paradas, antes de parar por completo a descansar. Llegamos al atardecer a Junín, donde entramos a un camping a hacer noche. Me acuerdo que nos sentíamos un poco raro, medio como con fiebre, (era una mezcla de sol primero, sumado los nervios, los imprevistos, incertidumbre, etc) cuestión que nos pegamos un re baño con agua caliente, que cuando salimos nos dimos cuenta de eso. Ya estábamos joya de vuelta, recorrimos el lugar y nos acostamos para el otro día seguir viaje.

Día 2
Ya devuelta a la ruta, paradas intermedias, pero una obligatoria: la Ponderosa despoja una de sus partes intimas ( la mitad del escape ), en tan solo un instante la Z 175cc paso a ser una Norton 500cc del ruido que hacia, por lo cual tuvimos que recurrir a una solución : utilizar un material innovador, tecnológico y eficaz: “el alambre”. Gracias a el seguimos viaje. La meta era llegar a Rufino (Sta Fe). Para llegar ahí, había que tomar un atajo, debido a la inundación de la ruta. Era 35 Km. de tierra y un colchón de polvillo de puta madre, que fue protagonista de un casi nockout, dirigido hacia mi y mi compañera, (traducido: me pegue un palo, me cai, me re cague quemando con el escape la pierna…todavía tengo la marca), me vende y seguimos…ya en santa fe, mapa y mate de por medio, decidimos la próxima parada, para pasar la noche “Laboulaye” Córdoba.
Metimos ruta y por fin llegamos casi con la caída del sol, un par de fotos tomadas y partimos en busca de un mecánico, para que le pegue una ajustada a la rueda trasera de La Ponderosa (no lo encontramos). Acá voy a hacer un paréntesis para contar un detalle, pequeño gran detalle…la guita…Teníamos muy poca plata, yo algo de 450 pesos y el loco 600 pesos mas o menos, todo es para hacer 2000 Km., comer, toda la nafta/aceite, e imponderables. Era llegar hasta por ahí, no mucho mas (en cuanto a Km. hablo) o llegar a Mendoza cueste lo que cueste… y si , decidimos lo segundo, pero, no era fácil, esto requería de la ayuda de la gente, pero en nosotros había confianza; como primer punto teníamos en claro la clase de gente que somos, y segundo que estábamos en el interior, la provincia, lejos de los prejuicios y la discriminación que se genera en las Capitales, sobre todo en Bs As. Regresando, estábamos sentados en un cordón de la vereda cuando el loco dice, “ya vengo…” y arranco para la esquina que había una verdulería. Al rato lo veo venir con una sonrisa de oreja a oreja, con una bolsa llena de frutas, contándome que el muchacho de la verdulería nos la había regalado, prácticamente antes de que el loco le termine de contar nuestra situación. Nos dimos un abrazo y ahí los dos caímos que estábamos como en casa. Agarramos las cosas, masticamos un par de frutas y arrancamos para el centro.
Íbamos paseando por la calle principal, cuando miro a la izquierda, veo un restoran con mesas afuera y le digo al loco: “Vamos a frenar acá un cachito”. El loco clavo los frenos, dejamos las motos y sin decir mas nada entré. No me olvido mas; pasillo largo, al fondo la cocina. Paso entre toda la gente, mi cabeza trataba de mantenerse en blanco porque, parece una pavada, pero uno gracias a Dios no esta acostumbrado a pedir comida, y a lo primero da un poco de “vergüenza”. Pero la excusa era verdadera y con buenas intenciones.
Ya dentro de la cocina, a mi derecha un muchacho detrás de un mostrador armando unas empanadas. Llego, lo saludo, y le digo esto textualmente: “Hola, como le va. Mire, lo que le voy a decir es sin compromiso… Nosotros venimos viajando de Buenos Aires en moto, con un amigo que esta ahí afuera, y nos quedamos prácticamente sin plata y estamos muy justos, si usted puede”… (No alcancé a terminar la frase, que pone arriba del mostrador una caja de pizza). Me mira a los ojos y me dice: “Yo te la doy, con una condición: cuando otro necesite ayuda, bríndasela, es una cadena, que no se corte.” Nos dimos la mano y yo con pocas palabras le di mis gracias y me fui. Saliendo del restoran lo miro al Loco, levanto la caja, me mira y se caga de risa.
Cazamos la moto, primera estación de servicio, nos sentamos a comer las empanadas.
Repasamos el día vivido, la nueva experiencia, unos buenos verdes y nos echamos a descansar un par de horas.

Día 3

Llenamos tanque y a la ruta. Destino: Villa Mercedes, San Luís.
Nos separaban 204 km. Que se pasaron volando. Entrando a Villa Mercedes, por la tarde, el sol ya calmo, tranquila la ciudad, nos echamos a andar por una avenida en busca de la plaza mayor. Me pongo al lado de un loco que andaba en moto y le pregunto donde esta la plaza mayor, y el loco me dice: “Síganme que los guio”. Así llegamos a la plaza, nos sentamos en una mesa le contamos de donde veníamos, el flaco se cruza al kiosco de enfrente y vuelve con una cerveza (La verdad, la gente de provincia cada vez nos sorprendía mas). Destapamos la cerveza y con ella nos echamos a hablar.
Pasada una hora, nos despedimos un “amigo”, agarramos las motos y salimos en busca de un refugio. Para ese entonces pensamos en pasar la noche en un cuartel de bomberos, lo cual no fue posible, entonces volvimos a la plaza a pensar. En una de esas, vemos pasar 5 motos juntas que nos miraban (sabíamos que llama la atención 2 locos medios mugrientos, con dos mochilas gigantes de campamento) pero eran otro tipo de miradas. Dieron una vuelta manzana, volvieron y frenaron. Se acercan, se presentan, y nos preguntan de donde veníamos, (con el mejor tono), así que le contamos mas o menos, le dijimos que estábamos buscando lugar para pasar la noche, cuando nos dicen que ellos son de la agrupación de motos de “Villa mercedes al corte”, que si queríamos pasar la noche en el predio de ellos y presenciar la reunión de todas las semanas, no iba a haber drama…Al toque dijimos que si, y partimos hacia el predio.
Ya para esto era de noche, hicimos unas cuantas cuadras, llegamos al predio. Estaba situado donde antes funcionaba el tiro federal de Villa Mercedes.
Nos pusimos a hablar, de ellos, de nosotros, empezaron a llegar mas integrantes y al tiempito arranco la reunión.
Ya finalizado el encuentro semanal y como para cerrar el día, de una manera espectacular, los muchachos nos invitaron a comer unos pollos, ahí en el predio, nosotros para esa altura no podíamos creer mas nada, muchas cosas juntas buenas, en muy poco tiempo, era genial.
Terminado la cena, se empezaron a ir de apoco, pero uno nos dice: “Tienen donde comer mañana?”; “no..”, le dijimos, vamos a ver que hacemos…”Vengan a casa si quieren, mañana los paso a buscar” Las gracias quedaron chicas para con el, un abrazo y se fue…
Entramos, armamos la carpa arriba de un tablón grande que había, cerramos los ojos y hasta mañana…

Dia 5

Ya listos, afuera de predio, llega “piquito” (así apodado nuestro amigo). Llegamos a su casa, a nuestra casa, así nos hizo sentir en todo momento, prendió la plancha, tiro unas chuletas, nos sentamos a comer. Para hacer una sobre mesa nada mejor que ir afuera, cazar unas herramientas y hacer mecánica, mientras nosotros cebábamos unos mates…Nos quedamos un rato hasta que decidimos partir, San Luís capital (100 Km.) era nuestro destino. Le agradecimos a piquito por el gesto, por que pocos son los que te invitan a su casa sin conocerte y te hacen sentir como si estuvieras en familia, así que un apretón de manos, y partimos para San Luís.
Ibamos por autopista ruteando, apurando el paso por que había un tormenton arriba y no queríamos viajar con lluvia, igual, no zafamos de unos chaparrones.
En la cabeza nuestra estaba “El Morro” el primer cerro que se puede ver, llegando a San Luís, así nos habían dicho...Ninguno de los dos había visto un cerro en su vida, así que la sorpresa seria grande. Las ansias por ver el cerro que cargábamos de repente se transformo en plena emoción y una sensación de victoria. Victoria por que llegamos a donde muchos nos dijeron que no íbamos a llegar, por que varios fueron los que nos dijeron que estábamos locos por salir a la ruta en algo viejo y destartalado, pero pusimos lo que hay que poner para llegar, y llegamos, así lo sentimos al ver el cerro, a ver “El Morro”.
Ya con 750 Km. dejados atrás, no adentramos en san luis, apuntábamos para Potrero de los funes, y su recorrido, todo esto lo planeamos gracias a los libros de turismo que nos dieron por ahí.
La sensación que corría por la sangre, al andar entre medio de los cerros es muy difícil de explicar con palabras, pero el que viajo alguna vez, ya lo sabe…para nosotros algo nuevo totalmente, ya habíamos superado el desafio.
Obnubilados por el paisaje, llegamos a un camping en Potrero, entramos y ahí pasamos la noche, nos hicimos un guisito, nos pegamos un baño con agua helada y nos acostamos, ya para esto eran las 22 hs mas o menos, mañana será otro día…

Dia 6

Nos despertamos, abrimos la carpa, miramos detrás de nuestra carpa como se levantaba un cerro enorme, regalándonos sensación de paraíso. Agua caliente, mate de por medio, arreglando próxima parada, cada vez mas cerca de Mendoza. Salimos a recorrer, hasta que en una parada eran tipo 12 hs del medio día, estábamos tirados por ahí, lo miro al loco y le pregunto “para vos ya cumplimos el objetivo del viaje? Y me dice “si, por supuesto” entonces le dije: “que te parece si nos quedamos a recorrer bien San Luis y emprendemos la vuelta? La idea le gusto… yo con el loco siempre nos entendimos, a “buen entendedor pocas son las palabras” dice el refrán, siempre fue así, así que empezamos a planear el recorrido para recorrer San Luis, sin saber que íbamos a ver unos de los mejores lugares de toda Argentina. Agarramos lo libritos esos de turismo que están geniales, y empezamos a chusmear, hasta que vimos uno que decía “Parque Nacional Sierras de las Quijadas” con unas fotos increíbles, agarramos y lo marcamos como objetivo, así que para allá partimos. Una mezcla de todo pasaba por dentro, sabíamos que mucho quedaba por recorrer, pero también que cerca estaba la vuelta, el reencuentro…
Llegamos a las “Termas de san Jerónimo” donde pasaríamos la noche, y donde conocimos las famosas “aguas termales”. Entramos, armamos carpa, y fuimos a meternos a la pileta, queríamos ver que onda eso de las aguas termales… Cartelito… “Horario: 11 hs a 20:30 hs” Para es entonces eran las nueve y algo, pero no nos íbamos a ir sin conocer las aguas termales, así que fuimos a hablar con el encargado del lugar, le contamos de donde venimos, en que llegamos, y como nos habían acostumbrado los de provincia, nos abrieron las puerta de la pileta para nosotros, así que nos pudimos sacar las ganas de conocer las aguas termales.

Dia 7

Nos largamos a la ruta… 100 Km. de asfalto, prácticamente campo, nos separaban de el parque, le metimos hasta que llegamos. Entramos y fue una sensación increíble, ver ese paisaje, esa enormidad de la naturaleza. Dejamos la moto y nos echamos a andar…El sendero decía “Sendero del sol” creo que esta de mas decir el calor que hacia, el nombre lo dice todo, pero los miradores que había eran impagables. A cada rato yo decía por dentro , que hago acá? Se dio todo, tan rápido e inesperado.
Recorrimos el parque y emprendimos el regreso, ya en nuestra cabeza estaba Mercedes, queríamos regresar y contar todo, pero nos esperaban mas sorpresas por delante, mas “AMIGOS”.
El tramo del parque hasta San Luis(la vuelta)estaba pelado, pelado, nada, en 100 Km., habría 10 casa como mucho, bueno ahí nos quedamos sin nada de nafta, la colo se quedo sin combustible, yo tenia ganas de llorar, pero como no soy de llorar, no llore sino lo hubiese hecho, seguro. Había a 10 mts una casa , así que con el loco, hicimos esos diez metros rezando a fondo, no somos creyentes pero por las dudas, capaz que nos escuchaba alguien, cuestión que echamos unas palmas, sale un muchacho poco agradable, le dijimos lo que nos sucedió, y le preguntamos si tenia nafta para vendernos y nos dijo que si! Pero no la vendo tiró, uh!, no sabíamos como pedirle por favor, que estábamos a pata, encima la ponderosa estaba en reserva, le erramos feo, pero buen, pasa…cuestión que los rezos se ve que actuaron, el tipo agarro y se apiado de nosotros, nos vendió 5 litros de nafta, que nos alcanzo para llegar cómodos a san Luis, gracias a dios.


Hicimos ruta hasta donde nos dio la luz, acampamos en el medio de la nada, a la orilla de un río, para el otro día partir temprano, con la fresca…

Dia 8

Le dimos duro a los fierros, cada vez con mas ganas de llegar, pero controlándonos por que sabíamos que faltaba bastante. Ya entramos a río cuarto, Córdoba, cuando la cadena de la ponde dice “chauu” y así se desprende de la moto y la pierdo por ahí…frenamos intentamos repararla pero no daba mas, no se “que” no daba mas, si los conocimientos en mecánica de nosotros dos o la cadena en si, el loco agarra y me dice vamos de tiro hasta la cuidad, asi que soga, atamos y la colo arranco, llevando a su compañera de tiro. Llegamos y estacionamos en una estación de servicio, el loco parte en busca de un mecánico y yo espero. Al rato viene con una cadena nueva y me dice que vayamos a el mecánico para colocar bien la cadena, yo tenia un veneno, por que era gastar plata, en cadena nueva, mecánico, etc… “uno nunca sabe si es desgracia o bendición”. Llegamos al mecánico, tenia el taller en su casa, padre e hijo laburaban juntos, me presente, le contamos un poco lo nuestro, mientras trabajaban, para ese entonces ya estaba el mate listo, asi que nos pusimos a compartir unos mates, otros, mates y otros y otros…asi llegaba la noche, para esto la ponde ya tenia la cadena 0 Km., un cubierta prácticamente nueva trasera que nos regalaron, un piñón que también nos regalaron, ah! Y me soldó el cristo, que cuando vio que no tenia el tuercon me dijo “vos viajaste asi??” si, le respondí…y que me pudo haber dicho, “tas loco hermano, no te mataste de pedo”, ja, yo me reía por supuesto, igual le tenia fe a cristo. Cuestión que el sol ya estaba prácticamente oculto cuando por sorpresa llega la esposa con una bandeja gigante llena de salame, queso, y triples…uh, mi panza el grito que pego por dentro, le entramos con confianza, mientras nos conocíamos mas, ya éramos casi de la familia, en una el loco le pregunta si se podía acampar en la YPF que estaba a diez cuadras de ahí, pero el hijo enseguida nos dice que armemos la carpa debajo del tinglado, no había drama, una buena tras otra, le dijimos que si, pero como redoblando siempre la apuesta a los 20 minutos nos comentan que las dos hijas estaban de vacaciones, y que había una pieza con dos camas vacía, que nos quedemos adentro, no sabíamos que responder, por un lado sentíamos que estábamos molestando pero por otro se me hacia agua la boca al saber que había un colchoncito, ja, imposible decir que no, asi que pasamos, nos pegamos un baño, comimos y nos acostamos. Me acuerdo que no lo podía creer lo que estaba viviendo, esa noche, miraba al techo, y trataba de repasar todo lo vivido en estos siete días, pero era muchas emociones juntas.
Nos levantamos a eso de las 11 hs, y fuimos a comprar un par de pollos con fritas que serian comidos luego en familia. Hicimos una sobremesa y nos despedimos con un fuerte abrazo, como siempre las palabras parecen pocas pero nuestros ojos reflejaban todo. Partimos de vuelta a la ruta.

Dia 9

“Ruta, ruta y mas ruta hasta que se nos vaya el sol…” Al mediodía una parada en un restoran de paso que nos regalaron las mejores albóndigas con puré de mi vida, comimos y partimos…Ya de noche frenamos en una estación de servicio cerca de río cuarto, entramos a un barcito, ahí medio escabullido, salio el encargado y al toque nos pusimos a hablar, un tipo muy dado, le contamos, y nos dijo que nos sentasemos, nos ofreció unos fideos con tuco, dijimos por supuesto, a los 20 min. apareció con dos platazos de fideos, y una gaseosa. Comimos hasta reventar. Después le preguntamos si se podía acampar y nos dijo que si, así que acampamos al lado del restorán, para el otro día seguir viaje.

Dia 10

Falta poco, falta poco, eso decía mi cabeza, no aguantaba mas, quería llegar y contar…
Era hoy o nunca, metimos acelerador al taco, como ninguno de los días. Era darle y darle, cada vez mas cerca la victoria por completo, cada vez mas cerca de mi pueblo que ya empezaba a extrañar, faltando 75 km, estábamos en chivilcoy, cuando nos agarra la noche… Una sola moto tenia luz, la colo, decidimos meterle igual, los dos a la par, el loco a la izquierda yo sobre la raya blanca, clavamos los aceleradores al taco y que pase lo que pase. Puede ser un poco inconsciente, pero no importaba en ese momento. Los autos nos tocaban bocina, pero no calentaba, HABIA QUE LLEGAR.
Yo antes de salir hable con mi viejo y le dije que tipo 22 hs andaba por ahí que me espere, lo cual el me respondió que estaba el asadito en la parrilla y un par de cervecitas esperándome, así que esa fue la causa principal que me hizo volver como caballo pal’ corral.
11 Km. “partido de mercedes” el corazón latía con mas fuerza a medida que nos acercábamos, hasta que por ahí se asomaban las luces de la rotonda, inexplicable sensación, nos miramos, tiramos un par de grito al aire, los ojos decían mas que las palabras. Llegando a mi casa, en la puerta toda mi familia, el papa del loco, todos aplaudiéndonos, dándonos una calurosa bienvenida , en el portón de mi casa carteles pegados de bienvenida!
Así fue como termina uno de mis mejores viajes que quedara para siempre en mi memoria…

En resumen este fue un viaje que nos regalo muchas cosas…Experiencias nuevas, paisajes, lugares increíbles, pero por sobre todo “Amigos”, gente de corazón, y esas cosas no se compran con dinero, ni van a tocar la puerta de tu casa, hay que salir a buscarlas…
 

Zanella 175 y Zanella RX 125
 

Viaje en Zanella 175 y Zanella RX 125

 

 

 

 

 

Zanella 175 y Zanella RX 125 al regreso del viaje

 


“Viajar es enriquecer el espíritu, fortalecer el alma,

alimentar la llama interior,

haciendo cada día único e irrepetible…”

Juancho

 

 

 

 

 

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