Viajeros: Juancho (20 años)- Zanella, La
Ponderosa 175cc.
Alexis (El Loco, 18años)- Zanella RX 125cc (La Colo).
Recorrido: De Mercedes, Buenos Aires
a Parque Nacional Sierras de las Quijadas (San
Luis).
Fecha: 20/01/2007.
Km. recorridos: 2000 km.
Así nació el viaje, con la gran idea de viajar… Sin saber, que lo que nos
esperaba seria una aventura que jamás nos hubiésemos imaginado.
Lo primero de un viaje es planear el recorrido, y así fue…
Yo laburaba en el taller de mi viejo y mate por medio, con el loco, empezamos a
armar el viaje. Los viajeros para ese entonces éramos mas de 2, estaban, el
hermano del loco y 2 amigos mas. La idea era rutear hasta Córdoba, donde uno de
los pibes tenia una casita para pasar los días. Bueno, hasta ahí todo marchaba
sobre rieles, me acuerdo que cada vez que nos juntábamos no hacíamos otra cosa
que matear y hablar del viaje, y así llenarnos de fuerzas y ganas, que nos
servirían de “combustible” para afrontar la aventura…La fecha se acercaba, las
ansias y la incertidumbre nos comían las tripas, no aguantábamos mas, queríamos
salir…
Pero una tarde, (digo tarde, pero no se si fue mañana, noche o que) el grupo se
dividió…
Si, nos separamos(tampoco me acuerdo bien por que razón, ja). Hicimos dos
grupos: Yo (juancho) y El Loco, y Ivan, Ema y Eloy, el otro grupo…Cuestión que
con el loco, dijimos, acá arranca otro viaje, que te parece si cambiamos el
recorrido le digo al loco? Las miradas fueron suficientes, el loco no me dijo
nada y se fue…
Al ratito cae con un mapa gigante, (esos q te regalaban en el banco bisel,
consta de tres pedazos, es enorme) una lapicera y papel, así que fue mas que un
si, no cagamos de risa y empezamos a viajar con la imaginación. Primera idea del
viaje, era llegar a Mendoza, conocer el aconcagua, la cordillera, etc…y con esa
idea nos quedamos.
Empezamos a preparar las cosas, ahora con mas nervios todavía, éramos 2, no 5
personas, ninguno tenia idea de mecánica, mas que cambiar una bujía, un cable,
una palanca de freno, pero había algo en los 2, mucha fuerza y espíritu
viajero…con eso para nosotros bastaba.
Vamos a hablar de las chicas, bue, hicimos un “quirófano” en el garaje de mi
casa, ahí fue operada la colo, poniendo 0 Km. todas sus partes, los doctores
fuimos un poco todos. Cuando dimos a luz, nos dimos cuenta que lo que salio a la
calle no era una moto mas del monton, era…es, un FIERRO con letra mayúscula y
negrita también. Y su compañera, la Ponde, la compre por 800 pesos, es del año
1970 y así la viaje, ja…sin luces, con tres rayos menos en la rueda de atrás
(estaba toda descentrada), el motor estaba recontra cagado a palos, ni sabia
cuanta vida le quedaba, y por ultimo antes de salir, ya montado el equipaje se
me falseo el tuercon del medio, el de la horquilla delantera, que fue pegado con
cinta, (si, cinta, dirán que boludez hizo, pero son todas cuestiones
psicológicas, el tuercon estaba, punto.)
Día 1
Así salimos, un domingo tipo 11 hs, de casa. Cazamos las mochilas, a la ponde le
pusimos dos carteras de cuero viejas de mi vieja, (Función: “alforjas”),
agarramos los cascos, respiramos hondo, y partimos…
Paramos en la YPF, llenamos tanque y a buscar la ruta…No hicimos 20 cuadras que
miro para abajo y veo que la ponde empezó a chorrear nafta, frenamos, miramos y
vimos que estaba rebalsando la cuba del carburador, así que arrancamos medio pa
la mierda ya, jaja, ajustamos la cubita, y frena un amigo, Claudio, un muchacho
de la agrupación los lobos, de mercedes y le contamos, lo que queríamos hacer y
el nos dijo que en unos dias arrancaba el encuentro de motos en malargue,
Mendoza, que vayamos si queriamos, eso basto para mirarnos con el loco y por
adentro nuestro ya la cabeza decia “recalculando”. Claudio nos dio un empujón
con la moto de el para que pueda arrancar la ponde que estaba totalmente
ahogada, unos metros y arrancamos de vuelta…Ya en viaje, asentando los nervios,
íbamos lo mas bien hasta que siento que la rueda de atrás empieza a sacudirse,
clavo los frenos, me bajo, reviso y me doy cuenta que pinche, bajamos a la
banquina, y en ese momento no sabíamos si reírnos, llorar, volver, seguir, que
se yo, encima domingo, y todo esto a 28 km de mercedes nomás, jaja, papa, que
arranque..! Cuestión que el loco me dice: “Dame la rueda que yo me encargo”
bueno, sacamos la rueda(aplicando toda nuestros conocimientos en mecánica), el
loco agarra y me dice ya vengo, voy a ver que encuentro, cazo ruta y se fue…Yo
se que a el loco no le dicen loco al pedo y si tiene que despertar un domingo a
las tres de la tarde a media cuidad el loco lo hace…Pasa el tiempo, y ni un sms
del loco, nada, para esto pasaron como 2 horas, me improvise con una soga y una
frazada una hamaca paraguaya, para dormir un poco, no alcancé a pegar un ojo ,
que por allá venia el loco con la rueda infladita. Me contó que despertó a un
mecánico de una ciudad vecina a 8 Km., que el tipo ningún drama, para el
emparche, agarramos, festejamos, comimos algo, nervios de vuelta y ruta..!
Hicimos un par de paradas, antes de parar por completo a descansar. Llegamos al
atardecer a Junín, donde entramos a un camping a hacer noche. Me acuerdo que nos
sentíamos un poco raro, medio como con fiebre, (era una mezcla de sol primero,
sumado los nervios, los imprevistos, incertidumbre, etc) cuestión que nos
pegamos un re baño con agua caliente, que cuando salimos nos dimos cuenta de
eso. Ya estábamos joya de vuelta, recorrimos el lugar y nos acostamos para el
otro día seguir viaje.
Día 2
Ya devuelta a la ruta, paradas intermedias, pero una obligatoria: la Ponderosa
despoja una de sus partes intimas ( la mitad del escape ), en tan solo un
instante la Z 175cc paso a ser una Norton 500cc del ruido que hacia, por lo cual
tuvimos que recurrir a una solución : utilizar un material innovador,
tecnológico y eficaz: “el alambre”. Gracias a el seguimos viaje. La meta era
llegar a Rufino (Sta Fe). Para llegar ahí, había que tomar un atajo, debido a la
inundación de la ruta. Era 35 Km. de tierra y un colchón de polvillo de puta
madre, que fue protagonista de un casi nockout, dirigido hacia mi y mi
compañera, (traducido: me pegue un palo, me cai, me re cague quemando con el
escape la pierna…todavía tengo la marca), me vende y seguimos…ya en santa fe,
mapa y mate de por medio, decidimos la próxima parada, para pasar la noche
“Laboulaye” Córdoba.
Metimos ruta y por fin llegamos casi con la caída del sol, un par de fotos
tomadas y partimos en busca de un mecánico, para que le pegue una ajustada a la
rueda trasera de La Ponderosa (no lo encontramos). Acá voy a hacer un paréntesis
para contar un detalle, pequeño gran detalle…la guita…Teníamos muy poca plata,
yo algo de 450 pesos y el loco 600 pesos mas o menos, todo es para hacer 2000
Km., comer, toda la nafta/aceite, e imponderables. Era llegar hasta por ahí, no
mucho mas (en cuanto a Km. hablo) o llegar a Mendoza cueste lo que cueste… y si
, decidimos lo segundo, pero, no era fácil, esto requería de la ayuda de la
gente, pero en nosotros había confianza; como primer punto teníamos en claro la
clase de gente que somos, y segundo que estábamos en el interior, la provincia,
lejos de los prejuicios y la discriminación que se genera en las Capitales,
sobre todo en Bs As. Regresando, estábamos sentados en un cordón de la vereda
cuando el loco dice, “ya vengo…” y arranco para la esquina que había una
verdulería. Al rato lo veo venir con una sonrisa de oreja a oreja, con una bolsa
llena de frutas, contándome que el muchacho de la verdulería nos la había
regalado, prácticamente antes de que el loco le termine de contar nuestra
situación. Nos dimos un abrazo y ahí los dos caímos que estábamos como en casa.
Agarramos las cosas, masticamos un par de frutas y arrancamos para el centro.
Íbamos paseando por la calle principal, cuando miro a la izquierda, veo un
restoran con mesas afuera y le digo al loco: “Vamos a frenar acá un cachito”. El
loco clavo los frenos, dejamos las motos y sin decir mas nada entré. No me
olvido mas; pasillo largo, al fondo la cocina. Paso entre toda la gente, mi
cabeza trataba de mantenerse en blanco porque, parece una pavada, pero uno
gracias a Dios no esta acostumbrado a pedir comida, y a lo primero da un poco de
“vergüenza”. Pero la excusa era verdadera y con buenas intenciones.
Ya dentro de la cocina, a mi derecha un muchacho detrás de un mostrador armando
unas empanadas. Llego, lo saludo, y le digo esto textualmente: “Hola, como le
va. Mire, lo que le voy a decir es sin compromiso… Nosotros venimos viajando de
Buenos Aires en moto, con un amigo que esta ahí afuera, y nos quedamos
prácticamente sin plata y estamos muy justos, si usted puede”… (No alcancé a
terminar la frase, que pone arriba del mostrador una caja de pizza). Me mira a
los ojos y me dice: “Yo te la doy, con una condición: cuando otro necesite
ayuda, bríndasela, es una cadena, que no se corte.” Nos dimos la mano y yo con
pocas palabras le di mis gracias y me fui. Saliendo del restoran lo miro al
Loco, levanto la caja, me mira y se caga de risa.
Cazamos la moto, primera estación de servicio, nos sentamos a comer las
empanadas.
Repasamos el día vivido, la nueva experiencia, unos buenos verdes y nos echamos
a descansar un par de horas.
Día 3
Llenamos tanque y a la ruta. Destino: Villa Mercedes, San Luís.
Nos separaban 204 km. Que se pasaron volando. Entrando a Villa Mercedes, por la
tarde, el sol ya calmo, tranquila la ciudad, nos echamos a andar por una avenida
en busca de la plaza mayor. Me pongo al lado de un loco que andaba en moto y le
pregunto donde esta la plaza mayor, y el loco me dice: “Síganme que los guio”.
Así llegamos a la plaza, nos sentamos en una mesa le contamos de donde veníamos,
el flaco se cruza al kiosco de enfrente y vuelve con una cerveza (La verdad, la
gente de provincia cada vez nos sorprendía mas). Destapamos la cerveza y con
ella nos echamos a hablar.
Pasada una hora, nos despedimos un “amigo”, agarramos las motos y salimos en
busca de un refugio. Para ese entonces pensamos en pasar la noche en un cuartel
de bomberos, lo cual no fue posible, entonces volvimos a la plaza a pensar. En
una de esas, vemos pasar 5 motos juntas que nos miraban (sabíamos que llama la
atención 2 locos medios mugrientos, con dos mochilas gigantes de campamento)
pero eran otro tipo de miradas. Dieron una vuelta manzana, volvieron y frenaron.
Se acercan, se presentan, y nos preguntan de donde veníamos, (con el mejor
tono), así que le contamos mas o menos, le dijimos que estábamos buscando lugar
para pasar la noche, cuando nos dicen que ellos son de la agrupación de motos de
“Villa mercedes al corte”, que si queríamos pasar la noche en el predio de ellos
y presenciar la reunión de todas las semanas, no iba a haber drama…Al toque
dijimos que si, y partimos hacia el predio.
Ya para esto era de noche, hicimos unas cuantas cuadras, llegamos al predio.
Estaba situado donde antes funcionaba el tiro federal de Villa Mercedes.
Nos pusimos a hablar, de ellos, de nosotros, empezaron a llegar mas integrantes
y al tiempito arranco la reunión.
Ya finalizado el encuentro semanal y como para cerrar el día, de una manera
espectacular, los muchachos nos invitaron a comer unos pollos, ahí en el predio,
nosotros para esa altura no podíamos creer mas nada, muchas cosas juntas buenas,
en muy poco tiempo, era genial.
Terminado la cena, se empezaron a ir de apoco, pero uno nos dice: “Tienen donde
comer mañana?”; “no..”, le dijimos, vamos a ver que hacemos…”Vengan a casa si
quieren, mañana los paso a buscar” Las gracias quedaron chicas para con el, un
abrazo y se fue…
Entramos, armamos la carpa arriba de un tablón grande que había, cerramos los
ojos y hasta mañana…
Dia 5
Ya listos, afuera de predio, llega “piquito” (así apodado nuestro amigo).
Llegamos a su casa, a nuestra casa, así nos hizo sentir en todo momento, prendió
la plancha, tiro unas chuletas, nos sentamos a comer. Para hacer una sobre mesa
nada mejor que ir afuera, cazar unas herramientas y hacer mecánica, mientras
nosotros cebábamos unos mates…Nos quedamos un rato hasta que decidimos partir,
San Luís capital (100 Km.) era nuestro destino. Le agradecimos a piquito por el
gesto, por que pocos son los que te invitan a su casa sin conocerte y te hacen
sentir como si estuvieras en familia, así que un apretón de manos, y partimos
para San Luís.
Ibamos por autopista ruteando, apurando el paso por que había un tormenton
arriba y no queríamos viajar con lluvia, igual, no zafamos de unos chaparrones.
En la cabeza nuestra estaba “El Morro” el primer cerro que se puede ver,
llegando a San Luís, así nos habían dicho...Ninguno de los dos había visto un
cerro en su vida, así que la sorpresa seria grande. Las ansias por ver el cerro
que cargábamos de repente se transformo en plena emoción y una sensación de
victoria. Victoria por que llegamos a donde muchos nos dijeron que no íbamos a
llegar, por que varios fueron los que nos dijeron que estábamos locos por salir
a la ruta en algo viejo y destartalado, pero pusimos lo que hay que poner para
llegar, y llegamos, así lo sentimos al ver el cerro, a ver “El Morro”.
Ya con 750 Km. dejados atrás, no adentramos en san luis, apuntábamos para
Potrero de los funes, y su recorrido, todo esto lo planeamos gracias a los
libros de turismo que nos dieron por ahí.
La sensación que corría por la sangre, al andar entre medio de los cerros es muy
difícil de explicar con palabras, pero el que viajo alguna vez, ya lo sabe…para
nosotros algo nuevo totalmente, ya habíamos superado el desafio.
Obnubilados por el paisaje, llegamos a un camping en Potrero, entramos y ahí
pasamos la noche, nos hicimos un guisito, nos pegamos un baño con agua helada y
nos acostamos, ya para esto eran las 22 hs mas o menos, mañana será otro día…
Dia 6
Nos despertamos, abrimos la carpa, miramos detrás de nuestra carpa como se
levantaba un cerro enorme, regalándonos sensación de paraíso. Agua caliente,
mate de por medio, arreglando próxima parada, cada vez mas cerca de Mendoza.
Salimos a recorrer, hasta que en una parada eran tipo 12 hs del medio día,
estábamos tirados por ahí, lo miro al loco y le pregunto “para vos ya cumplimos
el objetivo del viaje? Y me dice “si, por supuesto” entonces le dije: “que te
parece si nos quedamos a recorrer bien San Luis y emprendemos la vuelta? La idea
le gusto… yo con el loco siempre nos entendimos, a “buen entendedor pocas son
las palabras” dice el refrán, siempre fue así, así que empezamos a planear el
recorrido para recorrer San Luis, sin saber que íbamos a ver unos de los mejores
lugares de toda Argentina. Agarramos lo libritos esos de turismo que están
geniales, y empezamos a chusmear, hasta que vimos uno que decía “Parque Nacional
Sierras de las Quijadas” con unas fotos increíbles, agarramos y lo marcamos como
objetivo, así que para allá partimos. Una mezcla de todo pasaba por dentro,
sabíamos que mucho quedaba por recorrer, pero también que cerca estaba la
vuelta, el reencuentro…
Llegamos a las “Termas de san Jerónimo” donde pasaríamos la noche, y donde
conocimos las famosas “aguas termales”. Entramos, armamos carpa, y fuimos a
meternos a la pileta, queríamos ver que onda eso de las aguas termales…
Cartelito… “Horario: 11 hs a 20:30 hs” Para es entonces eran las nueve y algo,
pero no nos íbamos a ir sin conocer las aguas termales, así que fuimos a hablar
con el encargado del lugar, le contamos de donde venimos, en que llegamos, y
como nos habían acostumbrado los de provincia, nos abrieron las puerta de la
pileta para nosotros, así que nos pudimos sacar las ganas de conocer las aguas
termales.
Dia 7
Nos largamos a la ruta… 100 Km. de asfalto, prácticamente campo, nos separaban
de el parque, le metimos hasta que llegamos. Entramos y fue una sensación
increíble, ver ese paisaje, esa enormidad de la naturaleza. Dejamos la moto y
nos echamos a andar…El sendero decía “Sendero del sol” creo que esta de mas
decir el calor que hacia, el nombre lo dice todo, pero los miradores que había
eran impagables. A cada rato yo decía por dentro , que hago acá? Se dio todo,
tan rápido e inesperado.
Recorrimos el parque y emprendimos el regreso, ya en nuestra cabeza estaba
Mercedes, queríamos regresar y contar todo, pero nos esperaban mas sorpresas por
delante, mas “AMIGOS”.
El tramo del parque hasta San Luis(la vuelta)estaba pelado, pelado, nada, en 100
Km., habría 10 casa como mucho, bueno ahí nos quedamos sin nada de nafta, la
colo se quedo sin combustible, yo tenia ganas de llorar, pero como no soy de
llorar, no llore sino lo hubiese hecho, seguro. Había a 10 mts una casa , así
que con el loco, hicimos esos diez metros rezando a fondo, no somos creyentes
pero por las dudas, capaz que nos escuchaba alguien, cuestión que echamos unas
palmas, sale un muchacho poco agradable, le dijimos lo que nos sucedió, y le
preguntamos si tenia nafta para vendernos y nos dijo que si! Pero no la vendo
tiró, uh!, no sabíamos como pedirle por favor, que estábamos a pata, encima la
ponderosa estaba en reserva, le erramos feo, pero buen, pasa…cuestión que los
rezos se ve que actuaron, el tipo agarro y se apiado de nosotros, nos vendió 5
litros de nafta, que nos alcanzo para llegar cómodos a san Luis, gracias a dios.
Hicimos ruta hasta donde nos dio la luz, acampamos en el medio de la nada, a la
orilla de un río, para el otro día partir temprano, con la fresca…
Dia 8
Le dimos duro a los fierros, cada vez con mas ganas de llegar, pero
controlándonos por que sabíamos que faltaba bastante. Ya entramos a río cuarto,
Córdoba, cuando la cadena de la ponde dice “chauu” y así se desprende de la moto
y la pierdo por ahí…frenamos intentamos repararla pero no daba mas, no se “que”
no daba mas, si los conocimientos en mecánica de nosotros dos o la cadena en si,
el loco agarra y me dice vamos de tiro hasta la cuidad, asi que soga, atamos y
la colo arranco, llevando a su compañera de tiro. Llegamos y estacionamos en una
estación de servicio, el loco parte en busca de un mecánico y yo espero. Al rato
viene con una cadena nueva y me dice que vayamos a el mecánico para colocar bien
la cadena, yo tenia un veneno, por que era gastar plata, en cadena nueva,
mecánico, etc… “uno nunca sabe si es desgracia o bendición”. Llegamos al
mecánico, tenia el taller en su casa, padre e hijo laburaban juntos, me
presente, le contamos un poco lo nuestro, mientras trabajaban, para ese entonces
ya estaba el mate listo, asi que nos pusimos a compartir unos mates, otros,
mates y otros y otros…asi llegaba la noche, para esto la ponde ya tenia la
cadena 0 Km., un cubierta prácticamente nueva trasera que nos regalaron, un
piñón que también nos regalaron, ah! Y me soldó el cristo, que cuando vio que no
tenia el tuercon me dijo “vos viajaste asi??” si, le respondí…y que me pudo
haber dicho, “tas loco hermano, no te mataste de pedo”, ja, yo me reía por
supuesto, igual le tenia fe a cristo. Cuestión que el sol ya estaba
prácticamente oculto cuando por sorpresa llega la esposa con una bandeja gigante
llena de salame, queso, y triples…uh, mi panza el grito que pego por dentro, le
entramos con confianza, mientras nos conocíamos mas, ya éramos casi de la
familia, en una el loco le pregunta si se podía acampar en la YPF que estaba a
diez cuadras de ahí, pero el hijo enseguida nos dice que armemos la carpa debajo
del tinglado, no había drama, una buena tras otra, le dijimos que si, pero como
redoblando siempre la apuesta a los 20 minutos nos comentan que las dos hijas
estaban de vacaciones, y que había una pieza con dos camas vacía, que nos
quedemos adentro, no sabíamos que responder, por un lado sentíamos que estábamos
molestando pero por otro se me hacia agua la boca al saber que había un
colchoncito, ja, imposible decir que no, asi que pasamos, nos pegamos un baño,
comimos y nos acostamos. Me acuerdo que no lo podía creer lo que estaba
viviendo, esa noche, miraba al techo, y trataba de repasar todo lo vivido en
estos siete días, pero era muchas emociones juntas.
Nos levantamos a eso de las 11 hs, y fuimos a comprar un par de pollos con
fritas que serian comidos luego en familia. Hicimos una sobremesa y nos
despedimos con un fuerte abrazo, como siempre las palabras parecen pocas pero
nuestros ojos reflejaban todo. Partimos de vuelta a la ruta.
Dia 9
“Ruta, ruta y mas ruta hasta que se nos vaya el sol…” Al mediodía una parada en
un restoran de paso que nos regalaron las mejores albóndigas con puré de mi
vida, comimos y partimos…Ya de noche frenamos en una estación de servicio cerca
de río cuarto, entramos a un barcito, ahí medio escabullido, salio el encargado
y al toque nos pusimos a hablar, un tipo muy dado, le contamos, y nos dijo que
nos sentasemos, nos ofreció unos fideos con tuco, dijimos por supuesto, a los 20
min. apareció con dos platazos de fideos, y una gaseosa. Comimos hasta reventar.
Después le preguntamos si se podía acampar y nos dijo que si, así que acampamos
al lado del restorán, para el otro día seguir viaje.
Dia 10
Falta poco, falta poco, eso decía mi cabeza, no aguantaba mas, quería llegar y
contar…
Era hoy o nunca, metimos acelerador al taco, como ninguno de los días. Era darle
y darle, cada vez mas cerca la victoria por completo, cada vez mas cerca de mi
pueblo que ya empezaba a extrañar, faltando 75 km, estábamos en chivilcoy,
cuando nos agarra la noche… Una sola moto tenia luz, la colo, decidimos meterle
igual, los dos a la par, el loco a la izquierda yo sobre la raya blanca,
clavamos los aceleradores al taco y que pase lo que pase. Puede ser un poco
inconsciente, pero no importaba en ese momento. Los autos nos tocaban bocina,
pero no calentaba, HABIA QUE LLEGAR.
Yo antes de salir hable con mi viejo y le dije que tipo 22 hs andaba por ahí que
me espere, lo cual el me respondió que estaba el asadito en la parrilla y un par
de cervecitas esperándome, así que esa fue la causa principal que me hizo volver
como caballo pal’ corral.
11 Km. “partido de mercedes” el corazón latía con mas fuerza a medida que nos
acercábamos, hasta que por ahí se asomaban las luces de la rotonda, inexplicable
sensación, nos miramos, tiramos un par de grito al aire, los ojos decían mas que
las palabras. Llegando a mi casa, en la puerta toda mi familia, el papa del
loco, todos aplaudiéndonos, dándonos una calurosa bienvenida , en el portón de
mi casa carteles pegados de bienvenida!
Así fue como termina uno de mis mejores viajes que quedara para siempre en mi
memoria…
En resumen este fue un viaje que nos regalo muchas cosas…Experiencias nuevas,
paisajes, lugares increíbles, pero por sobre todo “Amigos”, gente de corazón, y
esas cosas no se compran con dinero, ni van a tocar la puerta de tu casa, hay
que salir a buscarlas…







“Viajar es enriquecer el espíritu, fortalecer el alma,
alimentar la llama interior,
haciendo cada día único e irrepetible…”
Juancho
Para comunicarte con Rutas en dos Ruedas:

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