Les presentamos el relato ganador del Concurso 2005
La Entrega del Premio se
realizó el domingo 2 de octubre de 2005
en el Parque Roca.
Los ganadores recibieron
remera y gorrito de Rutas en dos Ruedas y artículos de cuero artesanal.
¡Felicitaciones a los ganadores y a todos los
que se animaron a escribir sus aventuras sobre dos ruedas!
Javier Vergara, el ganador, nos contó:
El sueño
Todo comenzó allá por el año 91: yo, con trece años, era la primera vez que iba
a la patagonia, en esta oportunidad con mi familia. Cuando las vacaciones
terminaron quede alucinado con los paisajes que me habían deparado aquellos
inhóspitos lugares y me prometí que volvería.
Años mas tarde, el hecho de volver a un determinado lugar fue adquiriendo otras
formas en mi y mi sueño empezaba a expandirse. Ya no era eso lo primordial, sino
viajar, agarrar una ruta y seguir sin elegir tal o cual lugar, solo seguir.
Pase mi juventud yendo y viniendo, pero siempre con la esperanza de emprender ¨
el viaje ¨ .
Gracias a mi hermana que me presto la plata, me pude comprar mi primera moto un
ax 115 en el año 2000. Luego, antes del gran abismo económico que iba a asolar a
nuestro país, pude cambiarla por mi actual moto un: nighthawk modelo 93. Tiempo
atrás se me había puesto en la cabeza que esa moto era la que más me gustaba y
cumplía todos los requisitos de lo que quería para viajar.
Ya mas acá, por el año 2002 conocí a una chica. Desde el principio le plantee a ella mi
idea de viajar por el país en moto, a la cual no le puso ninguna objeción, muy
por el contrario, me alentó en la idea.
Y así fue que mi sueño se transformo en nuestro sueño.
Esos años la pasamos yendo y viniendo, haciendo viajes a la costa , Ñandubaizal
(Entre Ríos ) y salidas cortitas cuando podíamos, probando la moto como se
portaba en ruta y nosotros de paso disfrutando de cada lugar al que íbamos.
El año 2003 fue todo un año de preparativos para el viaje, proyectando que rutas
agarrar, cada cuanto había estaciones de servicio, camping y todo lo que
pensábamos que nos iba a servir. Me acuerdo que agarraba el mapa de rutas de
Argentina y me pasaba horas viajando por esos caminos de papel, recorriendo mil
veces el mismo camino que pensábamos emprender.
Ya a fines del 2003 cada uno había renunciado a su trabajo y por fin el gran
viaje estaba ahí no más. Un tema que siempre nos planteábamos durante los
preparativos, era como costearnos el viaje cuando se nos acabara el efectivo.
El gran día llego: era 20 de febrero del año 2004, 5:30 de la madrugada no lo
podíamos creer teníamos una emoción y una alegría difícil de explicar, y
partimos. El nighthawk cargado hasta la manija, un baúl para motos, 2 alforjas
arriba de este, 2 mas en el asiento trasero, ella con un bolso cruzado en la
espalda y que iba apoyado en las bolsas de dormir, yo con una mochila en el
tanque y la carpa... estábamos a fuuullllll!!!!
Emprendimos rumbo por la R 9, para empalmar la 14 e ir hacia Entre Ríos. Era una
mañana hermosa, sol a pleno y viento sur que nos daba ese empujoncito que
necesitábamos para ir a una velocidad constante. Bajando del primer puente de
Zárate comienzo a notar que con cada badencito que agarrábamos la rueda de atrás
rozaba con el guarda barros así que paramos y le di dos puntos mas de dureza al
amortiguador y listo, no tocó más.
Seguimos viaje. Yo dentro de mi casco iba cantando y gritando ya que lo que
sentía era fabuloso.
Mas o menos en el Km. 200 antes de llegar a Gualeguaychu comienzo a sentir que
la moto se me iba hacia la banquita. Paramos y nada. No estaba pinchada y todo
parecía en orden así que decidimos continuar, a los pocos metros otra vez lo
mismo. Me dije ¨ quedate tranqui que debe ser la ruta ¨, pero cada vez era peor
hasta que sucedió: se me cruzo la rueda trasera y empezó a frenarse. Como
pudimos, por la banquina y a 20 km/h llegamos a una estación de servicio de esas
chiquitas que no son de ninguna marca conocida, descargamos todo, puse el
caballete y ...a desarmar!. Hete aquí que cuando la saco, de un lado de la masa
no tenia rulemán y del otro estaba completamente clavado. Ustedes dirán que
había que revisarlo antes de salir y fue lo que hice. (Es más: eran nuevos y de
los sellados) pasa que la lleve a un mecánico del barrio para que me saque un
juego que tenia en la masa y el muy amigote cuando la fui a buscar me dijo:
¨AAH!!! de paso te engrase los rulemanes ¨. Yo lo deje pasar, pues grasa mal
no le hacía.
La cuestión es que desde la estación me llamaron a un mecánico de la zona y mas
o menos a las 2 horas vino y a la conclusión que llegamos fue que me los había
cambiado por unos viejos, un H.D.P
Con el mecánico nos fuimos para Gualeguaychu a comprar los repuestos eran mas o
menos 40 km ida y vuelta. Cuando volvimos pusimos los rulemanes y me reforzó con
unas arandelas el eje que va por dentro de la masa. Me cobró demasiado #%”# pero
me salvó. Cargamos la moto y seguimos hacia nuestro primer destino: Colón.
En Colón nuestra idea era quedarnos a pasar semana santa para poder estar en la
feria, pero por causa de burocracias varias no íbamos a tener lugar. Así que
pasamos 15 muy lindos días recorriendo, pescando bogas y disfrutando. Después de
ahí nos fuimos siempre por la ruta 14 para las termas de Federación, casi limite
con Corrientes. Nos quedamos 4 días de los que llovieron 2 así que la pasamos en
un quincho del camping y yendo al complejo termal.
Salimos de Federación bien temprano a la mañana con la idea de ir para Misiones.
Esa noche paramos en Yapeyú donde nació San Martín. Un pueblo perdido en el
tiempo en donde hay un hotel (no hay camping) y la plaza principal esta rodeada
por cuatro calles de tierra, no hay centro y todo parece en penumbras, nos gusto
mucho. Si los cálculos no me
fallaban ese mismo día llegábamos a Posadas.
Y así fue, mas o menos a las 6 de la tarde entrábamos a la ciudad, que uno
mirándola en el mapa dice ¨esta ciudad es chiquita ¨ pero no, era un mundo de
autos y de ruido que ya nos parecía extraño después de tantos días de silencio.
Fuimos derecho para la casa de turismo a preguntar donde estaba el camping, el
señor muy amable nos dijo donde estaba pero que no estaba cercado y que no sabia
bien si estaba abierto, también nos dio unas direcciones de hospedajes. Ahí
fuimos, pasamos la noche y al otro día, directo a Iguazú.
En el camino antes de llegar a Posadas, empezamos a notar que habían lo que le
llaman cuchillas pero en este trayecto eran pendientes bajitas pero largas,
igual que en bajada, pero en el trayecto Posadas Iguazú...AAYYY mamita que
subidas!!!!

Javier en Montecarlo, Misiones
Pasando las ruinas jesuíticas, empieza el calvario y nosotros con un 250 lo
sentimos mucho: en subida íbamos en 3ra y a 50km/h y en bajada el velocímetro
llegaba a trepar hasta los 120km/h, pero ahí nomás ya venia la otra subida a la
cual llegábamos a la mitad y tenia que empezar a bajar marchas.
Así durante 220Km hasta llegar a El Dorado, en donde decidimos pasar la noche.
Nos duchamos, picoteamos algo...y directo al sobre, pues estábamos extenuados y
al otro día nos quedaban 80km hasta Iguazú.
En algunos lugares de este trayecto se ve la inmensidad de la selva que varía en
toda la gama de los verdes que contrasta con la tierra roja, pero también se ven
unos claros gigantes en la selva, por la deforestación .
Iguazú nos recibió con un día a pleno sol, el pueblo es muy lindo y en la
avenida que lo atraviesa de punta a punta adivinen que hay? mas subidas y
bajadas!
Cuando llegamos a lo que es el centro, fuimos a la secretaria de turismo a
averiguar de camping, y nos desilusionamos un poco cuando nos dijeron que habían
sólo dos. O sea que no había muchos lugares para elegir. En el primero que
fuimos, se desubicaron con los precios, pero mucho, fuera de broma, y el segundo
era peor porque tenia cantina, Internet y varias cosas mas. Así que volvimos al
primero y le planteamos nuestra idea de pasar el invierno y por suerte llegamos
a un acuerdo justo de $$$.
Durante estos tantos meses pasamos dos en camping y tres en un departamentito,
pues para fin de abril ya había comenzado la época de lluvia y no era que te
llovía una hora, un día o dos, te llovía una semana!... así que decidimos irnos
bajo techo.
Mientras a veces trabajábamos en la feria, otras tantas trataba de buscar
trabajo en talleres de moto, reparto o cualquier cosa pero sinceramente estaba
muy mal la cartera laboral y eso que tenia la moto que la podía usar como
herramienta de trabajo...
Y se fueron pasando los meses, recorriendo de acá para allá, yendo a conocer Foz
de Iguacu en Brasil y las cataratas, dejando pasar el invierno que por esos
lares, no se siente para nada.
Ya era 3 de agosto y otra vez la emoción de retomar la ruta nos invadía.
Cargamos la moto y partimos.
Esta vez entramos a muchos pueblitos que de ida hacia Iguazú pasamos por alto,
Capioví, Montecarlo, las ruinas jesuíticas y varias más. En una de esas varias,
la misma mañana en la que salimos nos habían dicho que vayamos a una gruta india
y así fue, de la ruta principal encaramos una de tierra que nos llevaría a ese
sitio. La ruta no era de lo mejor pero se podía circular. Ibamos a 30km/h, ya
que estábamos cargados, en eso miro y mas adelante había en el camino, una parte
que parecía que brillaba. En eso... PAFFFF!! al suelo los tres. Me levanto al
toque y le pregunté a mi chica si estaba bien y luego levantamos la moto que pesaba
como 500 kilos y al revisarla parece que estaba todo bien, pero no era tan así:
la palanca de cambios se me había quebrado desde el eje y para colmo lo único
que habían eran árboles.
Trato de arrancarla y nada. Desarmo las cachas y se me había desconectado un
borne, lo vuelvo a poner y arranca. En eso vemos que se acerca un Citroen con
una mujer al volante y un flaco. Le pregunté si tenían idea de donde poder
soldar y el cielo se abrió bajaron los ángeles y me dijo : SI !!!!! ¨Mirá:
ándate hasta la ruta y hace 100 m hacia tu izquierda y vas a ver un semi de ford,
ahí estamos restaurando una escuelita rural y tienen para soldar ¨. Dije
¨buenísimo!¨ entonces descargamos la moto y me devolví 4KM en segunda con la
moto haciendo ¨UUUAAAAA¨. Llegué y todos al toque con la mejor onda ¨ si flaco
no hay problema ¨ y me la soldaron, no me querían cobrar pero yo les dije que
les íbamos a traer artesanías por el favor.
Volví, cargamos la moto y volvimos para darles lo que les había dicho, con lo
cual seguimos viaje. Obviamente a la gruta no fuimos pues tenemos el dicho de ¨ que si es por algo por algo será que no teníamos
que ir ¨ .
Pasamos unos cuantos días por pueblitos de Misiones haciendo tiempo ya que
íbamos a un moto encuentro que se hacia en Resistencia ( Chaco ) desde el 13 al
16 de agosto. Y así fue el día 8 de agosto dejamos unos de los pueblos de
Misiones al medio día y agarramos ruta. Ese mismo día a las 4 de la tarde
llegamos a las ruinas jesuíticas de San Ignacio, las visitamos y a eso de las 6
dijimos: o nos quedamos acá a pasar la noche o le pegamos el tirón hasta
Ituzaingó ( Corrientes ) porque en el medio estaba Posadas y no queríamos parar
ahí.

Javier con una amiga reptilera
Ayyy!!! que error el que cometimos, pasamos por la ciudad de Posadas con el sol
ya poniéndose y cuando pasamos el limite provincial, ya era de noche y no les
puedo explicar el frío que nos había dado. Era insoportable. Paramos en una
estación de servicio y les preguntamos si había algo de acá hasta Ituzaingó y
nos dijeron que no. Nos tomamos un café c/ leche cada uno y pedimos diario con
el cual nos cubrimos de pies a cabeza y salimos ( tonto de nosotros no quedarnos
ahí ) pero bueno, estaba yo con las ganas de llegar a Ituzaingó. No saben el
frío cortante que sentimos!!!. Es impresionante sentir lo que creo sentían los
que iban Km. y Km. por el desierto y veían un oasis pues sentimos lo mismo cuando
vimos las luces de la mencionada ciudad, así que le di a fondo y al fin
llegamos.
Esa noche la pasamos en un hotel y después de 1h20m en la ducha de agua caliente
comimos y nos fuimos a dormir.
Al otro día nos levantamos y fuimos a conseguir camping, pero como estábamos con
la moto cargada dije ¨ y si seguimos? ¨ y bueno, volvimos a agarrar la
ruta de día y nos dijimos de nunca mas hacer trechos de noche, que obviamente no
fue así.
Llegamos a Ita-ibate y nos quedamos unos días en un camping que no es camping;
ya que esta al borde del Paraná, no esta cercado y no te cobran.
El día 12 de agosto retomamos viaje hacia el moto encuentro. Estuvo muy bueno y
la pasamos de diez. El 16 último, día del encuentro ya no quedaba nadie pues
amaneció lloviendo y muchos emprendieron el regreso antes de lo esperado.
Nosotros comimos un asado pasado por agua con unos amigos y a eso de las 6
cuando ya había parado levantamos todo y partimos por la R 16. Otra vez nos
agarró la noche, pero no hacía tanto frío así que viajamos mejor. Pasamos la
noche en Pcia. de la Plaza y al otro día partimos para Sáenz Peña donde una
familia que habíamos conocido en Misiones nos dijo que pasemos. Nos quedamos
ocho días y después partimos a Charata por la R 89 donde nos recibió un día con
49 grados y con viento norte en pleno agosto. Realmente no me quiero imaginar lo
que será en enero...
Pasamos unos cuantos días porque creíamos que el calor iba a mermar pero no, fue
parejito, así que decidimos levantarnos a la madrugada y partir no con tanto
calor, hicimos unos 200km hasta Quimili esto ya en Santiago del Estero, llegamos
a eso de las 11:00 de la mañana, el calor castigaba duro así que decidimos pasar
el día ahí y a las 19:00 partimos otra vez de noche para Suncho Corral. Fue lo
mismo porque el calor no mermó y viajamos casi en bo......Llegamos a eso de las
22:00 pasamos la noche y como por esas cosas que a veces te da el clima, esa
madrugada se vino el mundo abajo: un diluvio y un viento del sur bien frío que
todavía lo estoy agradeciendo. Esa mañana nos volvimos a vestir y es más: a
ponerse más de un abrigo. Retomamos ruta, esta vez el destino era llegar a Las
Termas de Río Hondo.
Viajamos re tranquis, llegamos a eso de las 17:00 y fuimos a buscar camping. Los
de la ciudad eran bastante caros así que decidimos recorrer un poquito y
terminamos en uno que esta cerca de la represa, se llama Inti Punku (puerta del
sol) y créanlo: cobra dos pesos por persona y tiene pileta al aire libre termal
...buenísimoooooo .
A todo esto rondamos el 10 de septiembre, ese día salimos de las termas para ir
a Tucumán donde se hacia un moto encuentro que nunca se hizo, pero bueno......
En Tucumán pasamos unos días en un local de tatuajes de un amigo, recorrimos
unos lugares alucinantes y el 23 partimos hacia Jujuy.
Ese camino es impresionante con subidas, bajadas y montañas por donde mires.
Esas montañas eran veinte
veces más altas que las que yo había visto. Estuvo muy bueno.
Llegamos a Jujuy el mismo día, yo, en el camino pensé que la moto se iba a
apunar pero los apunados éramos nosotros. Cuando llegamos, comenzamos a buscar
un departamentito para poder estar, ya que nuestra idea era quedarnos unos
cuantos meses. Por suerte conseguimos uno y yo me dedique a buscar trabajo el
cual conseguí enseguida en una mensajería de la ciudad y ella se dedicaba a las
artesanías.

No era joda lo del apunamiento y me empecé a sentir mal. Así que
recorrimos un poco, por los alrededores (conste que queríamos llegar hasta la
Quiaca ) y emprendimos el regreso.
Justo al mes de salir de las Termas regresamos a ellas en donde nos quedamos
tres semanas levantando un poco de $$$$ porque nos íbamos a pique, obviamente
descansando de la ardua tarea de viajar en las aguas termales.
Una vez más, con los músculos distendidos emprendimos viaje, esta vez rumbo a
Córdoba. En Santiago empalmamos la R 9 que es una desolación que da miedo. Al
principio todo bien tenés cientos de puestos en donde venden telares y tortugas
,telares y cabritos ,tortugas y cabritos ,tortugas, tortugas y tortugas en
fin.....
Después de eso no hay nada y los cabritos que te vendían andan sueltos a lo
largo de mas de 300km al costado de la ruta y hay que andar con 10 ojos porque
se te cruzan .
Anduvimos un trecho largo hasta que empezó a pegar fuerte el calor, cruzamos el
río saladillo y en el medio de la nada un estupendo, brillante y regocijante
comedor para camioneros. Nuestro almuerzo duró más o menos unas cuatro horas, ya
que el lugar era de adobe y por ende estaba fresquito.
Cuando aminoró el calor retomamos viaje. Después de andar un buen rato cruzamos
el límite y entramos a Córdoba: Ahí cambio todo, la aridez del paisaje de
Santiago se transformo en un lindo verde y se empezaban a ver unas sierras a lo
lejos, al llegar a esas sierras ya con la puesta del sol ...no recuerdo haber
transitado un camino mas lindo en todo el viaje: pequeñas curvas entre las
sombras que daban las sierras y el rojo del atardecer. Ya bien entrada la noche
llegamos a Jesús Maria donde dormimos en un camping.
Al otro día, descansados y con la pancita llena salimos para nuestro próximo
destino que era Villa Carlos Paz. El camino fue tranquilo, ahora las sierras nos
acompañaban a lo lejos. Así fue que llegamos a la Villa en donde las montañas
con el lago San Roque eran los protagonistas. Fuimos a recorrer camping y en eso
vemos a un amigo que conocimos en Iguazú. Que alegría que nos agarro! Le dijimos
que se pasara por uno de los camping que habíamos visto y nos gustó.
Nos encontramos, esta vez vino con la novia a la cual ya conocíamos y nos dijo ¨
vénganse para casa que hay lugar ¨. Desarmamos todo y ahí fuimos. El pueblo se
llamaba Mayu Sumaj y quedaba a 20km de Carlos Paz, la casa estaba rodeada de
montañas. Nos encantó pues es nuestra idea de casa y la pasamos muy bien.
Ya habían pasado 15 días y emprendimos el regreso a Bs. As salimos a la mañana y
le pegamos derecho hasta el limite con Bs. As en donde la recibida no fue muy
grata ya que a 10km de San Nicolás pinchamos la rueda trasera. Paré y le eché la
pintura inflable, yo pensando que me podía durar hasta Munro, pero de porfiao
entramos a la ciudad de la virgen en donde no encontramos una gomería abierta
(la única que había en la entrada de la ciudad) no me la quiso agarrar porque
sino se perdía posibles colectivos que le iban a dejar mas plata. La infle y me
aguantó hasta otra gomería que quedaba al otro lado del pueblo. La arreglamos y
fuimos a pasar la noche a un camping de Ramallo.
El día amaneció con buen sol, era 8 de noviembre y estábamos ansiosos por ver a
nuestros seres queridos después de casi 9 meses de viaje, así fue que tomamos el
ultimo trecho que nos separaba con un viento en contra que no podía ir a mas de
80km/h pero contentos de haber vivido tantas experiencias lindas , tantos Km.
recorridos con el viento en la cara arriba de lo que mas me gusta. Frío, calor,
tierra, mucha tierra que me apasiona, rutas solitarias, tantos paisajes, que yo
digo,¨ la verdadera cámara de fotos esta en nuestros ojos pues nunca se te
termina el rollo .¨
Y llegamos.........y seguimos rodando
Javier y la Nighthawk

©
Hecho el
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