RUTAS EN DOS RUEDAS

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Rutas en dos Ruedas

 

 

Marzo 2010

Viaje por Argentina en Suzuki GS 500

Por Rubén Hourcade, desde Australia

 

 

Hola Verónica, hola amigos de Rutas en dos Ruedas, hace ya un tiempito que no me comunico con ustedes, resulta que venía planeando este viaje que por diferentes motivos se fue postergando pero ahora por fin les puedo contar que ya es una meta cumplida.
Aunque tal vez no me crean este viaje empezó, por así decirlo, hace unos 10 años con un sueño de recorrer distintas partes del país. Un sueño que compartimos muchos.
Hace ya unos años compré una moto y si bien me sacó a dar una vuelta, la pobre necesitaba bastante más cariño y atenciones de las que yo podía darle así que decidí venderla como estaba y ponerme a buscar algo más apropiado para mis planes.
Esto se dio en la forma de una Suzuki GS 500 del año ’93, que si bien tiene unos cuantos Km ha sido bien cuidada.
El viaje soñado era por Mendoza con destino a Bariloche y regreso a Rosario. Pasaron los meses y ya con los planes listos lo único que quedaba era poner la fecha. Después de varias charlas con mis viejos como para acomodar los tiempos con la flia. y teniendo en cuenta que la licencia del trabajo no es eterna decidí en tomarme 10 días para el viaje.
Con la moto en top conditions gracias a Marcos Nadal, y una pequeña alteración a los planes el lunes 1 de Marzo a las 0600 partí con rumbo a Gral. Villegas, el día no podía ser mejor, soleado, fresco y con una leve brisa, ideal para hacer Kms y yo tenía unos cuantos por delante, la meta era San Rafael.

 

 

Saliendo de Rosario, un día impagable y unas ansias indomables

Suzuki GS 500

 


Antes de retirar la moto del taller las últimas palabras del mecánico aún retumbaban en mi cabeza, “fijate el nivel de aceite” dijo el docto, así que ya llegando a Santi Spiritu decidí hacer mi primer parada para llenar, el tanque, el estomago y si hacía falta también el carter.
Bueno la lista de daños fue así, 9 litros de nafta, un café, 2 medialunas, y 300 mls de aceite, QUÉ, 300??........, sí 300 mls y me tomó 3 hrs con una marcha suave a unos 100/110 km/h.
Pintaba preocupante pero no tanto, mentalmente hice los cálculos ya que tenía conmigo solamente un litro, suficiente para llegar a San Rafael pero no mucho más.
Con esto a bordo partí rumbo a Gral. Villegas.
Los próximos 170 Km. que me separaban fueron tranquilos y lo que más me sorprendió es la cantidad de agua que había en los campos inundados, llenos de lagunas y patos.
Una vez en Gral. Villegas tuve que entrar al pueblo para cargar nafta, 5.5 lts en esta oportunidad y viendo que no faltaba mucho para mediodía y teniendo en cuenta que tenía por delante un “desierto” decidí almorzar algo, pero antes de esto hice el obligado chequeo del aceite y oh sorpresa cuando noté que el nivel casi no había bajado.
Con una sonrisa en los labios comí algo liviano y después de un café me dispuse a salir nuevamente. Pero antes de salir volví a chequear el aceite, la duda me carcomía. La moto había quedado parada con el caballete del medio cosa de hacer todo bien, y una nueva medición confirmó la lectura anterior así que sin más partimos (la moto y yo).
 

Como para no estar contento, conseguí nafta, estaba comido y la moto no consumió más aceite

 

Viaje en Suzuki 500

Con este pensamiento salí ahora por la ruta 188, rumbo a Realicó y más allá.
Los kilómetros fueron pasando, las perfectas condiciones del camino invitaban a aumentar la velocidad un poco así que hasta 130 llegamos, y aquí es que me empecé a formular una pregunta. A qué le llaman aburrido? Desierto? Sí, admito que la vegetación no es la del norte de Bs. As., o como en el sur de Santa Fe, pero esto no se da en todas partes del mundo, al contrario, estas son las excepciones.
Así que acompañado por Ami Lee, Evanecense, Elton John, Janis Joplin y algunos otros la marcha fue muy placentera y amenizada por los encuentros fortuitos de algunos zorros, maras y una variedad de pájaros que no sé distinguir por nombre.
Este tramo del camino se puede describir como tres caños de escopeta unidos por dos pequeñas curvas y así fue que después de un par de horas llegamos a Nueva Gala donde nuevamente llené el tanque de nafta y agregué unos 100 mls de aceite, una revisada rápida a los bolsos confirmó que todo venía de primera , y sin complicaciones así que sin más continué la marcha para llegar al borde de San Luis. Acá please déjenme acotar que esto de la nafta es un tema aparte y para el cual tendría que haberme preparado mejor, por suerte la moto tiene una muy buena autonomía de  380 y quizás cuidándola más 400 Km., en este tramo si bien es desolado no hubo ningún contratiempo, pero todo el mundo me hablaba de que no es raro llegar a una estación y que te digan que no hay nafta, como me paso en Gral. Villegas en el cruce de rutas tenían los tanques vacíos y había que entrar al pueblo donde solamente una estación tenía el precioso líquido.
Ustedes tal vez ya lo saben pero para mí fue una sorpresa encontrarme a la entrada de la provincia de Mendoza con el puesto policial donde no me pidieron ningún papel pero sí me invitaron a pasar por “la ducha” donde supuestamente me desinfectaron, a mí me sonó a nada más que una ceremonia, llamémosle un segundo bautismo, cabe aclarar que fueron muy atentos y me advirtieron para que me baje el visor del casco. Así fue que cruzamos la frontera y el panorama de a poco fue cambiando, con más verde, más animales y unas lomadas muy largas.
Desde la cresta de unas de estas lomas lo vi, allá estaba, a lo lejos entre un grupo de árboles a la vera del camino había uno que parecía pegado al camino así que marque los kms y la hora para ver cuánto tardaba en alcanzarlo. Fueron 12kms en 5 minutos en los cuales tuve tiempo como para contarle a este sauce algunas cosas, creo todos tenemos cosas para compartir con un árbol en el camino, y que siempre es bueno tener algún sauce al costado del camino para charlarlo. Le conté de mi vida lejos de su sombra, charlamos de amigos perdidos, de gente que pasó y se cobijó bajo sus ramas y en su compañía, también le conté de mis deseos de que algún día conozca a Matt, a Nic, a Ignacio y otros que espero compartan el enigma y el entusiasmo de estar bajo su sombra, y así despacio como nos encontramos nos fuimos alejando y despidiendo hasta la próxima.
Mientras esto pasaba el sol venía jugando un poco a las escondidas detrás de algunas nubes que aparecieron sobre el horizonte, y poco a poco se hicieron más grandes y más oscuras, hasta que ya no muy lejos de General Alvear el sol se despidió por el día con un guiño y un hasta mañana. El viento ya traía aromas de tierra húmeda.
La parada en Gral. Alvear fue cortita, casi 13 litros de nafta, nada de aceite, una botella de agua y a la ruta nuevamente. Ya la ansiedad de llegar se hacía sentir, y ahora las nubes eran muy negras y amenazantes. Salí sabiendo que iba a llegar pasado por agua y poco después de esta posta las amenazas se cumplieron, cayó agua de lo lindo, por momentos parecía que estaba en Misiones, esto no ayudó mucho a encontrar mi camino a Rama Caída y al hotel que tenía reservado, así que tuve que hacer unas paradas para pedir indicaciones, en una de estas paradas es donde me sacaron la foto del arcoiris. Me creen ahora que la nubes eran oscuras?
 

Después de la lluvia, en Rama Caída buscando el camino al hotel en Atuel

 

Viaje en Suzuki 500

Bueno lo importante es que llegué al hotel Nitra, que queda a la vera del río Atuel . En el camino me encontré como con 10 badenes, algunos de ellos con bastante agua, algo que no es muy bueno hacer de noche en un camino desconocido, pero al menos ya la tormenta había pasado y la luna brillaba en todo su esplendor y fue una gran ayuda dadas las circunstancias.
Una vez ubicado en el hotel, hermoso, junto al río, con pileta y atendido de primera por gente macanuda, joven y de muy buena onda, salí a buscar un lugar donde cenar ya que ellos no tienen restaurant, solo dan desayuno, pero a muy poca distancia hay otros hoteles hasta donde llegué caminando y me comí todo, no hay otra forma de ponerlo. Ya eran las 21hrs y el estómago estaba a los gritos.
Mientras trataba de ingerir todo lo pedido tuve mucho tiempo para hacer un resumen del día y algunas anotaciones, más o menos en total fueron 14 hrs, 12 hrs de marcha y cubrí 940 kms usando 44 litros de nafta.
Terminada mi tarea en el restaurant en forma muy lenta me encaminé a mi habitación donde pasé a desmayarme hasta la mañana siguiente.
El próximo día empezó un poco más tarde, luego de ducha desayuno y preparativos salí a recorrer el camino hacia San Rafael, que no había visto la noche anterior, y me sorprendió su hermosura, ya a las 0900 de la mañana Febo lucía con todo su esplendor, los badenes eran gruesos surcos de arena que cuadrillas de Vialidad trataban de sacar del paso, y yo me dirigí a conocer una bodega donde hacen vinos dulces, Jerez y Oporto y más tarde a la Bodega Bianchi.
Ya con estos conocimientos a cuesta , y una botella de C/U de los lugares visitados me fui a conocer el embalse El tigre y a continuación Los reyunos, este último una obra bastante importante donde me atrajo muchísimo el color del agua, y que también tiene un hermoso lugar muy verde y con mucha sombra en la base del paredón que forma el lago.
Como ya eran las 1300 desanduve un poco el camino hasta 25 de Mayo buscando un lugar para almorzar algo y continuar con mi recorrido, desde aquí fui rumbo a la represa del Nihuil y retorné por el camino del cañón del Atuel hasta mi hotel.
Este camino es de ripio con unos paisajes realmente hermosos y si bien mi moto no se presta mucho para este tipo de rutas con paciencia y sin muchos apuros uno los puede hacer sin complicaciones y de esta manera conocer todos estos lugares bellísimos que por suerte no siempre tienen una ruta pavimentada frente a ellos.
Este último tramo del viaje da lugar como para escribir un par de páginas describiendo el ripio, el lago, las vistas, pero no los voy a aburrir, digamos que por más que el camino es en el mayor de los casos “regular” vale la pena hacer cada metro de los 45 Km, yo casi termino con dolor de cuello de tantas rotaciones y con la cámara sin memoria.
 

Ya en el cañón del Atuel, un lugar para disfrutar

 

Cañón del Atuel en Suzuki 500

 

Pueden encontrar la oveja, bueno, sin cargadas, a mí me parece una oveja

 

 

El poderoso y por fin libre, Río Atuel

 

Río Atuel, Mendoza

Luego de descansar un rato en el parque del hotel, con unos mates junto al río me divertí mucho viendo la cara de terror de los que pasaban haciendo rafting y así se me pasó la tarde, llegó la hora de prepararse para cenar y salir a caminar nuevamente a pispear los diferentes restaurants de la zona, son 3, pero igual ofrecen cosas diferentes así que opciones sobran. Una vez cenado me fui a dormir temprano con el próximo día sin un plan especial pero les garantizo que no los necesitan hay un millón de cosas para ver y hacer.
Así se terminó la estadía en San Rafel, había que continuar, la meta era Chos Malal.
Salí temprano, esta vez no por el cañón sino que retomé hasta Rama Caída donde cargué nafta y de ahí rumbo a Las Leñas, el camino está en excelentes condiciones y es pintoresco, especialmente al principio. Una vez en El Sosneado quise visitar las termas pero al preguntar en un negocio en la ruta y luego nuevamente en el control policial me informaron que estaban cerradas así que continué mi camino. Ahora iba por mi tan soñada ruta 40, mi meca.
Cuando llegué al cruce de la 222 tome el desvío a Las Leñas, en esta ruta está el Pozo de las Ánimas y me pareció algo increíble por lo que tomé unas cuantas fotos, pero por favor pierdan un poco de tiempo en Google y miren la vista satelital de estos 2 pozos.
 

Pozo de las Ánimas, Mendoza

Las Leñas también me pareció muy bonito, había muy poca gente haciendo mantenimiento y nada más. Todas las aerosillas dormidas meciéndose en el viento y un verde incomparable que personalmente prefiero al blanco total del invierno. Acá al salir me entero que la estación de servicio que vi a la entrada estaba cerrada así que sin mas preámbulos monté nuevamente y me puse en marcha haciendo cálculos de consumo y distancias.
Mis cálculos me decían que en total a Malargüe tenía 280km así que no worries.
Continué en mi camino y disfrutando del paisaje y los aromas que el viento traía, también tuve oportunidad de cruzarme con muchos animales salvajes, y estoy seguro que un zorro opina lo mismo de mi y mi velocidad en el camino, los dos nos dimos un susto inmenso que por suerte no llegó a más.
Malargüe me sorprendió por su tamaño y lo bien cuidada que está, el tránsito muy ordenado, y con mil y una opciones para parar a comer cosa que hice y después a estirar un poco las piernas visitando un viejo Molino de granos. Me puse nuevamente en marcha.
Acá llené la moto de líquidos, vacié los míos y continuamos el camino, mentalmente preparados para lo que tal vez iba a ser la parte mas difícil del trayecto tenia frente a mi el tramo a Chos Malal. Un total de 350 km
El primer sector de 240 km hasta Buta Ranquil tiene +o- 100 kms de ripio/asfalto roto.
Este tramo fue el mas complicado, por llamarlo así, ya estaba prevenido de que había dos tramos de ripio conectados por unos 25km +o- de algo casi peor, veamos, en el primer tramo del camino era como tratar de andar sobre un colchón de bolitas de rulemanes, muy, pero muy divertido con cubiertas de calle. Me sentía como un pollo sobre piso encerado, después vino un tramo donde el pavimento que en su momento existió se deterioró al punto que llegué a extrañar mi “piso encerado”, y último, pero no menos recordado, un tramo de cenizas volcánicas, piedras del tamaño de un paquete de yerba y todo lo que hay entremedio de estos extremos.
Más por milagro que por suerte salimos al otro lado de este corredor y tanto la moto como yo mantuvimos nuestros zapatitos aferrados al piso, como quien diría “rubber side down”.
 

La pasarela, se animarían a cruzarlo en la moto? Antiguo puente que le da el nombre al paraje.

 



Una vez en sobre el pavimento me encontré con “La pasarela” con sus negros paredones de lava volcánica y no mucho mas adelante Bardas Blancas, que no tenían nafta. Esto no fue un gran inconveniente ya que en Buta Ranquil, 35kms adelante tenían.
En Buta Ranquil llené el tanque, me tomé como un litro de agua a la sombra meditando en el tramo anterior y las cosas vistas, y llego a la misma conclusión a la que llegué cuando hice el cañón del Atuel, las vistas y los paisajes valen la pena el esfuerzo de cada metro hecho, el contraste del río con la sequedad del resto, el sol reflejado en sus aguas y bruñendo el paisaje. Realmente indescriptible y tratar de tomarlo en fotos más difícil aún, hay que ir y verlo.
 

Cruzando la Pampa del Salado, el río y yo, todavía creen que es aburrida???  


 

Nuevamente asfalto, rumbo a Chos Malal

 

 

 

¿Seguimos a Rubén hacia Chos Malal?

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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