Hola
Verónica, hola amigos de Rutas en dos Ruedas, hace ya un tiempito que no me
comunico con ustedes, resulta que venía planeando este viaje que por diferentes
motivos se fue postergando pero ahora por fin les puedo contar que ya es una
meta cumplida.
Aunque tal vez no me crean este viaje empezó, por así decirlo, hace unos 10 años
con un sueño de recorrer distintas partes del país. Un sueño que compartimos
muchos.
Hace ya unos años compré una moto y si bien me sacó a dar una vuelta, la pobre
necesitaba bastante más cariño y atenciones de las que yo podía darle así que
decidí venderla como estaba y ponerme a buscar algo más apropiado para mis
planes.
Esto se dio en la forma de una Suzuki GS 500 del año ’93, que si bien tiene unos
cuantos Km ha sido bien cuidada.
El viaje soñado era por Mendoza con destino a Bariloche y regreso a Rosario.
Pasaron los meses y ya con los planes listos lo único que quedaba era poner la
fecha. Después de varias charlas con mis viejos como para acomodar los tiempos
con la flia. y teniendo en cuenta que la licencia del trabajo no es eterna
decidí en tomarme 10 días para el viaje.
Con la moto en top conditions gracias a Marcos Nadal, y una pequeña alteración a
los planes el lunes 1 de Marzo a las 0600 partí con rumbo a Gral. Villegas, el
día no podía ser mejor, soleado, fresco y con una leve brisa, ideal para hacer
Kms y yo tenía unos cuantos por delante, la meta era San Rafael.
Saliendo de Rosario, un día impagable y unas ansias indomables

Antes de retirar la moto del taller las últimas palabras del mecánico aún
retumbaban en mi cabeza, “fijate el nivel de aceite” dijo el docto, así que ya
llegando a Santi Spiritu decidí hacer mi primer parada para llenar, el tanque,
el estomago y si hacía falta también el carter.
Bueno la lista de daños fue así, 9 litros de nafta, un café, 2 medialunas, y 300
mls de aceite, QUÉ, 300??........, sí 300 mls y me tomó 3 hrs con una marcha
suave a unos 100/110 km/h.
Pintaba preocupante pero no tanto, mentalmente hice los cálculos ya que tenía
conmigo solamente un litro, suficiente para llegar a San Rafael pero no mucho
más.
Con esto a bordo partí rumbo a Gral. Villegas.
Los próximos 170 Km. que me separaban fueron tranquilos y lo que más me
sorprendió es la cantidad de agua que había en los campos inundados, llenos de
lagunas y patos.
Una vez en Gral. Villegas tuve que entrar al pueblo para cargar nafta, 5.5 lts
en esta oportunidad y viendo que no faltaba mucho para mediodía y teniendo en
cuenta que tenía por delante un “desierto” decidí almorzar algo, pero antes de
esto hice el obligado chequeo del aceite y oh sorpresa cuando noté que el nivel
casi no había bajado.
Con una sonrisa en los labios comí algo liviano y después de un café me dispuse
a salir nuevamente. Pero antes de salir volví a chequear el aceite, la duda me
carcomía. La moto había quedado parada con el caballete del medio cosa de hacer
todo bien, y una nueva medición confirmó la lectura anterior así que sin más
partimos (la moto y yo).
Como
para no estar contento, conseguí nafta, estaba comido y la moto no consumió más
aceite

Con este pensamiento salí ahora por la ruta 188, rumbo a Realicó y más allá.
Los kilómetros fueron pasando, las perfectas condiciones del camino invitaban a
aumentar la velocidad un poco así que hasta 130 llegamos, y aquí es que me
empecé a formular una pregunta. A qué le llaman aburrido? Desierto? Sí, admito
que la vegetación no es la del norte de Bs. As., o como en el sur de Santa Fe,
pero esto no se da en todas partes del mundo, al contrario, estas son las
excepciones.
Así que acompañado por Ami Lee, Evanecense, Elton John, Janis Joplin y algunos
otros la marcha fue muy placentera y amenizada por los encuentros fortuitos de
algunos zorros, maras y una variedad de pájaros que no sé distinguir por nombre.
Este tramo del camino se puede describir como tres caños de escopeta unidos por
dos pequeñas curvas y así fue que después de un par de horas llegamos a Nueva
Gala donde nuevamente llené el tanque de nafta y agregué unos 100 mls de aceite,
una revisada rápida a los bolsos confirmó que todo venía de primera , y sin
complicaciones así que sin más continué la marcha para llegar al borde de San
Luis. Acá please déjenme acotar que esto de la nafta es un tema aparte y para el
cual tendría que haberme preparado mejor, por suerte la moto tiene una muy buena
autonomía de 380 y quizás cuidándola más 400 Km., en este tramo si bien es
desolado no hubo ningún contratiempo, pero todo el mundo me hablaba de que no es
raro llegar a una estación y que te digan que no hay nafta, como me paso en
Gral. Villegas en el cruce de rutas tenían los tanques vacíos y había que entrar
al pueblo donde solamente una estación tenía el precioso líquido.
Ustedes tal vez ya lo saben pero para mí fue una sorpresa encontrarme a la
entrada de la provincia de Mendoza con el puesto policial donde no me pidieron
ningún papel pero sí me invitaron a pasar por “la ducha” donde supuestamente me
desinfectaron, a mí me sonó a nada más que una ceremonia, llamémosle un segundo
bautismo, cabe aclarar que fueron muy atentos y me advirtieron para que me baje
el visor del casco. Así fue que cruzamos la frontera y el panorama de a poco fue
cambiando, con más verde, más animales y unas lomadas muy largas.
Desde la cresta de unas de estas lomas lo vi, allá estaba,
a lo lejos entre un grupo de árboles a la vera del camino había uno que parecía
pegado al camino así que marque los kms y la hora para ver cuánto tardaba en
alcanzarlo. Fueron 12kms en 5 minutos en los cuales tuve tiempo como para
contarle a este sauce algunas cosas, creo todos tenemos cosas para compartir con
un árbol en el camino, y que siempre es bueno tener algún sauce al costado del
camino para charlarlo. Le conté de mi vida lejos de su sombra, charlamos de
amigos perdidos, de gente que pasó y se cobijó bajo sus ramas y en su compañía,
también le conté de mis deseos de que algún día conozca a Matt, a Nic, a Ignacio
y otros que espero compartan el enigma y el entusiasmo de estar bajo su sombra,
y así despacio como nos encontramos nos fuimos alejando y despidiendo hasta la
próxima.
Mientras esto pasaba el sol venía jugando un poco a las escondidas
detrás de algunas nubes que aparecieron sobre el horizonte, y poco a poco se
hicieron más grandes y más oscuras, hasta que ya no muy lejos de General Alvear
el sol se despidió por el día con un guiño y un hasta mañana. El viento ya traía
aromas de tierra húmeda.
La parada en Gral. Alvear fue cortita, casi 13 litros de nafta, nada de aceite,
una botella de agua y a la ruta nuevamente. Ya la ansiedad de llegar se hacía
sentir, y ahora las nubes eran muy negras y amenazantes. Salí sabiendo que iba a
llegar pasado por agua y poco después de esta posta las amenazas se cumplieron,
cayó agua de lo lindo, por momentos parecía que estaba en Misiones, esto no
ayudó mucho a encontrar mi camino a Rama Caída y al hotel que tenía reservado,
así que tuve que hacer unas paradas para pedir indicaciones, en una de estas
paradas es donde me sacaron la foto del arcoiris. Me creen ahora que la nubes
eran oscuras?
Después
de la lluvia, en Rama Caída buscando el camino al hotel en Atuel

Bueno lo importante es que llegué al hotel Nitra, que queda a la vera del río
Atuel . En el camino me encontré como con 10 badenes, algunos de ellos con
bastante agua, algo que no es muy bueno hacer de noche en un camino desconocido,
pero al menos ya la tormenta había pasado y la luna brillaba en todo su
esplendor y fue una gran ayuda dadas las circunstancias.
Una vez ubicado en el hotel, hermoso, junto al río, con pileta y atendido de
primera por gente macanuda, joven y de muy buena onda, salí a buscar un lugar
donde cenar ya que ellos no tienen restaurant, solo dan desayuno, pero a muy
poca distancia hay otros hoteles hasta donde llegué caminando y me comí todo, no
hay otra forma de ponerlo. Ya eran las 21hrs y el estómago estaba a los gritos.
Mientras trataba de ingerir todo lo pedido tuve mucho tiempo para hacer un
resumen del día y algunas anotaciones, más o menos en total fueron 14 hrs, 12
hrs de marcha y cubrí 940 kms usando 44 litros de nafta.
Terminada mi tarea en el restaurant en forma muy lenta me encaminé a mi
habitación donde pasé a desmayarme hasta la mañana siguiente.
El próximo día empezó un poco más tarde, luego de ducha desayuno y preparativos
salí a recorrer el camino hacia San Rafael, que no había visto la noche
anterior, y me sorprendió su hermosura, ya a las 0900 de la mañana Febo lucía
con todo su esplendor, los badenes eran gruesos surcos de arena que cuadrillas
de Vialidad trataban de sacar del paso, y yo me dirigí a conocer una bodega
donde hacen vinos dulces, Jerez y Oporto y más tarde a la Bodega Bianchi.
Ya con estos conocimientos a cuesta , y una botella de C/U de los lugares
visitados me fui a conocer el embalse El tigre y a continuación Los reyunos,
este último una obra bastante importante donde me atrajo muchísimo el color del
agua, y que también tiene un hermoso lugar muy verde y con mucha sombra en la
base del paredón que forma el lago.
Como ya eran las 1300 desanduve un poco el camino hasta 25 de Mayo buscando un
lugar para almorzar algo y continuar con mi recorrido, desde aquí fui rumbo a la
represa del Nihuil y retorné por el camino del cañón del Atuel hasta mi hotel.
Este camino es de ripio con unos paisajes realmente hermosos y si bien mi moto
no se presta mucho para este tipo de rutas con paciencia y sin muchos apuros uno
los puede hacer sin complicaciones y de esta manera conocer todos estos lugares
bellísimos que por suerte no siempre tienen una ruta pavimentada frente a ellos.
Este último tramo del viaje da lugar como para escribir un par de páginas
describiendo el ripio, el lago, las vistas, pero no los voy a aburrir, digamos
que por más que el camino es en el mayor de los casos “regular” vale la pena
hacer cada metro de los 45 Km, yo casi termino con dolor de cuello de tantas
rotaciones y con la cámara sin memoria.
Ya en
el cañón del Atuel, un lugar para disfrutar

Pueden
encontrar la oveja, bueno, sin cargadas, a mí me parece una oveja

El
poderoso y por fin libre, Río Atuel

Luego de descansar un rato en el parque del hotel, con unos mates junto al río
me divertí mucho viendo la cara de terror de los que pasaban haciendo rafting y
así se me pasó la tarde, llegó la hora de prepararse para cenar y salir a
caminar nuevamente a pispear los diferentes restaurants de la zona, son 3, pero
igual ofrecen cosas diferentes así que opciones sobran. Una vez cenado me fui a
dormir temprano con el próximo día sin un plan especial pero les garantizo que
no los necesitan hay un millón de cosas para ver y hacer.
Así se terminó la estadía en San Rafel, había que continuar, la meta era Chos
Malal.
Salí temprano, esta vez no por el cañón sino que retomé hasta Rama Caída donde
cargué nafta y de ahí rumbo a Las Leñas, el camino está en excelentes
condiciones y es pintoresco, especialmente al principio. Una vez en El Sosneado
quise visitar las termas pero al preguntar en un negocio en la ruta y luego
nuevamente en el control policial me informaron que estaban cerradas así que
continué mi camino. Ahora iba por mi tan soñada ruta 40, mi meca.
Cuando llegué al cruce de la 222 tome el desvío a Las Leñas, en esta ruta está
el Pozo de las Ánimas y me pareció algo increíble por lo que tomé unas cuantas
fotos, pero por favor pierdan un poco de tiempo en Google y miren la vista
satelital de estos 2 pozos.

Las Leñas también me pareció muy bonito, había muy poca gente haciendo
mantenimiento y nada más. Todas las aerosillas dormidas meciéndose en el viento
y un verde incomparable que personalmente prefiero al blanco total del invierno.
Acá al salir me entero que la estación de servicio que vi a la entrada estaba
cerrada así que sin mas preámbulos monté nuevamente y me puse en marcha haciendo
cálculos de consumo y distancias.
Mis cálculos me decían que en total a Malargüe tenía 280km así que no worries.
Continué en mi camino y disfrutando del paisaje y los aromas que el viento
traía, también tuve oportunidad de cruzarme con muchos animales salvajes, y
estoy seguro que un zorro opina lo mismo de mi y mi velocidad en el camino, los
dos nos dimos un susto inmenso que por suerte no llegó a más.
Malargüe me sorprendió por su tamaño y lo bien cuidada que está, el tránsito muy
ordenado, y con mil y una opciones para parar a comer cosa que hice y después a
estirar un poco las piernas visitando un viejo Molino de granos. Me puse
nuevamente en marcha.
Acá llené la moto de líquidos, vacié los míos y continuamos el camino,
mentalmente preparados para lo que tal vez iba a ser la parte mas difícil del
trayecto tenia frente a mi el tramo a Chos Malal. Un total de 350 km
El primer sector de 240 km hasta Buta Ranquil tiene +o- 100 kms de ripio/asfalto
roto.
Este tramo fue el mas complicado, por llamarlo así, ya estaba prevenido de que
había dos tramos de ripio conectados por unos 25km +o- de algo casi peor,
veamos, en el primer tramo del camino era como tratar de andar sobre un colchón
de bolitas de rulemanes, muy, pero muy divertido con cubiertas de calle. Me
sentía como un pollo sobre piso encerado, después vino un tramo donde el
pavimento que en su momento existió se deterioró al punto que llegué a extrañar
mi “piso encerado”, y último, pero no menos recordado, un tramo de cenizas
volcánicas, piedras del tamaño de un paquete de yerba y todo lo que hay
entremedio de estos extremos.
Más por milagro que por suerte salimos al otro lado de este corredor y tanto la
moto como yo mantuvimos nuestros zapatitos aferrados al piso, como quien diría
“rubber side down”.
La
pasarela, se animarían a cruzarlo en la moto? Antiguo puente que le da el nombre
al paraje.

Una vez en sobre el pavimento me encontré con “La pasarela” con sus negros
paredones de lava volcánica y no mucho mas adelante Bardas Blancas, que no
tenían nafta. Esto no fue un gran inconveniente ya que en Buta Ranquil, 35kms
adelante tenían.
En Buta Ranquil llené el tanque, me tomé como un litro de agua a la sombra
meditando en el tramo anterior y las cosas vistas, y llego a la misma conclusión
a la que llegué cuando hice el cañón del Atuel, las vistas y los paisajes valen
la pena el esfuerzo de cada metro hecho, el contraste del río con la sequedad
del resto, el sol reflejado en sus aguas y bruñendo el paisaje. Realmente
indescriptible y tratar de tomarlo en fotos más difícil aún, hay que ir y verlo.
Cruzando la Pampa del Salado, el río y yo, todavía creen que es aburrida???

Nuevamente asfalto, rumbo a Chos Malal

¿Seguimos a Rubén hacia Chos Malal?

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