Hola Verónica; te adjunto el texto que escribí y que revisó mi compañera,
también las fotos.
Desde siempre me ha gustado viajar (con mochila, en bici y ahora en moto) así
que espero estar sumando nuevos viajes a la página que fue una de las primeras
que encontré a la hora de buscar aventuras en dos ruedas.
Saludos,
Martín Escobedo (rosarino por adopción y galvense de cuna)
Les
escribo desde la ciudad de Rosario (provincia de Santa Fe) para contarles de mi
segundo viaje en moto en el que recorrí parte de las provincias de Córdoba, La
Rioja y San Juan en mi XT 225 azul.
En realidad soy nuevo en esto del uso y manejo en dos ruedas; sin embargo
siempre me gusto la 225 y en septiembre del año pasado pude comprarme una modelo
2007 con muy poco uso con la idea de viajarla. En diciembre terminé de hacer
todos los papeles y me dispuse a viajar a San Marcos Sierras en Córdoba para
pasar fin de año en ese hermoso lugar cerca del majestuoso río Quilpo. Fueron
siete días de vacaciones recorriendo 1300 kilómetros sin ningún problema.
De a poco le fui agarrando confianza a la nave y programé otro para Semana
Santa.
Aproveché para tomarme lunes, martes y miércoles así me quedaba una semana
completa. A la moto le hice colocar unos laterales para sujetar dos alforjas en
las que llevé el equipo de mate, ropa, aerosol para cadena e inflador,
calentador, herramientas, linterna, mapas, un banquito plegable, MP3, elementos
de aseo, cámara de fotos, funda para la moto, etc. En el portaequipaje cargué la
carpa, la bolsa de dormir y una colchoneta autoinflable.
De Rosario partí hacia mi ciudad natal Gálvez y de ahí a Sunchales y Eusebia
hasta Villa del Totoral en Córdoba sobre la ruta nacional N° 9. Hasta ahí todo
por ruta hasta Sarmiento y de ahí por ripio hasta Charbonier sobre ruta nacional
N° 38 pasando por Cañada del Río Pinto, Ongamira y Los terrones (estos dos
últimos lugares por demás de aconsejables). A la tardecita estaba llegando a San
Marcos Sierras localidad ubicada al noroeste de la provincia entre Capilla del
Monte y Cruz del Eje y dirigiéndome al Camping Municipal Río Quilpo (hermoso
lugar para acampar con servicio de agua caliente, asadores, sombra y río a 50
metros) distante a 5 kilómetros del pueblo.
Por la mañana con el cielo despejado y un sol radiante me dirigí a las piletas
del Quilpo a bañarme. A la tardecita me fui al pueblo a tomarme una cerveza
negra y volví a descansar para al otro día emprender camino hacia el Valle de la
Luna.
Temprano empecé a empacar mientras desayunaba un rico café con leche y luego
mate.
De San Marcos salí por ruta 38 hacia La Rioja pasando por las Salinas Grandes
hasta Patquía (último poblado con estación de servicio) en donde tuve que
desviar para ir a Ischigualasto (Parque natural, provincial y reserva natural
Valle de la Luna) en la provincia de San Juan.
También llegué por la tarde viajando tranquilo y apreciando tan hermosa
geografía.
En el parque se puede acampar por $ 5 y utilizar las instalaciones sanitarias
que están muy buenas. La zona de acampe era puro ripio. A la tardecita comenzó a
asomarse una redonda luna llena, una hermosura verla subir por entre las
montañas alumbrando todo el valle.
A la mañana realicé la excursión con la moto y de vuelta levanté campamento y me
dirigí a Valle Fértil distante 70 kilómetros y estuve dos noches recorriendo sus
inmediaciones y participé de las fiestas patronales en un anfiteatro ubicado en
la ladera de un cerro.
De allí partí rumbo a Chepes en La Rioja con el objetivo de hacer Los Túneles en
Córdoba. Hasta Chepes todo ok, pero de allí hasta donde quería ir había 120
kilómetros.
Nadie me había recomendado ese camino de ripio, sin embargo estaba dispuesto a
hacerlo. Antes de arrancar me encuentro con un puesto policial en el que me
recibe “Coiman” y no me pide ni papeles, ni seguro, ni carnet ni nada, sólo
“algo para el mate o el asado”. Salgo por un camino de tierra bastante bueno
hasta que comienzan a aparecer unos arenales impresionantes. El primero lo
agarré a cerca de 80 kilómetros y por esas casualidades no terminé en el piso.
Estaba picante y encima no podía salir de las huellas porque había espinas de
las grosas al costado del camino y pinchar en un lugar como ese no es
aconsejable sobre todo con un sol que partía la tierra y pocas señales de vida
humana.
Esos kilómetros fueron interminables, por suerte estaba con bastante agua
encima. En una de las paradas bajo un quebracho blanco cerca de un rancho me
recibe un lugareño con el que me pongo a charlar después de haber pasado lo más
jodido ya en la provincia de Córdoba. En esos lugares no hay posibilidades de
comunicación telefónica, es que todavía en este gran territorio “no todos
estamos comunicados”. Y pensar que la ex CTI (Compañía Telefónica del Interior)
era oriunda de la provincia de Córdoba.
Ya se divisaban las sierras y de a poco fui subiendo y comenzaron a aparecer Los
Túneles que fueron construidos a comienzos del siglo XX. Una obra de ingeniería
de avanzada para la época.
Esa noche dormí en un camping en Salsacate en el que estuve solo hasta que
llegaron dos ciclistas de la ciudad de San Lorenzo que venían de hacer Altas
Cumbres. Al otro día amanece con lluvia, sin prisa me preparo unos mates, limpio
la cadena de la moto y cuando para comienzo a prepararme para hacer Altas
Cumbres.
Al mediodía llego a Mina Clavero y el cielo comienza a cerrarse y de a poco a
llover.
Quien esto escribe, por demás de inconsciente, en vez de esperar que amaine sale
raudamente y apenas comienzo a subir la montaña me recibe con diluvio, viento y
frío. Apenas puedo paro para cambiarme el equipo por el de agua y continúo. Paro
cuando se hace imposible seguir y cambio medias a lo loco.
Otro tramo durísimo.
A la tarde estoy en Alta Gracia. Sigue lloviendo. Paro en un Hostel, me ducho y
salgo a recorrer la ciudad. También averiguo para llevar a limpiar el filtro de
aire (después del Dakar debía estar bastante sucio). Esa noche cenamos y tomamos
unos porrones con un cumpa de Sunchales que había aprovechado el finde largo
para viajar con una Tornado.
La mañana aparece despejada, desayuno temprano y arranco el tramo final de viaje
a Rosario. Un mecánico limpia el filtro que estaba con bastante tierra.
Viento en contra todo el tiro. A las cuatro de la tarde ingreso a Rosario
después de haber recorrido en cerca de una semana 2300 kilómetros.
La nave una masa, objetivo dos cumplido y para el verano espero estar haciendo
el noroeste argentino, sobre todo Tucumán, Salta y Jujuy por la Ruta nacional N°
40.


Ischigualasto


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